| 9/24/1999 12:00:00 AM

Para protegerse de la incertidumbre

Si está nervioso con la economía y con la devaluación, cúbrase o invierta por fuera del país. Hay maneras de hacerlo.

Con la incertidumbre económica y política y la devaluación, muchos colombianos están buscando la manera de cubrirse y diversificar su portafolio para proteger sus ahorros. Entre las alternativas están las inversiones en el exterior, las cuales se pueden hacer muy fácilmente desde Colombia. Las inversiones de colombianos en el exterior están permitidas por la ley, siempre y cuando queden registradas en el Banco de la República (Estatuto de Inversiones Internacionales, DNP). El inversionista debe tener claro el objetivo que está buscando. ¿Quiere cubrirse de los movimientos cambiarios que pueden producirse en el curso de los próximos meses? ¿O busca diversificar su riesgo, lo cual, por lo general, se hace con una perspectiva de largo plazo? En ambos casos, las alternativas son múltiples.



Cuentas corrientes



El vehículo más inmediato para protegerse frente a la devaluación es una cuenta corriente en el exterior. No ofrece rentabilidad, pero permite mayor control sobre el dinero. Ningún banco está facultado para abrir cuentas en moneda extranjera en Colombia, pero sí puede remitir a su cliente bien sea a una casa matriz en el exterior, a una filial o a un banco corresponsal. El interesado compra los dólares y abre la cuenta en el exterior. También existe la posibilidad de abrir cuentas en paraísos fiscales, pero en esto no hay que confundirse. Una cuenta en un banco colombiano en el exterior, incluso si está ubicada en un paraíso fiscal, está sujeta al mismo control de la Superintendencia Bancaria que una cuenta abierta en el país.



Para obtener alguna rentabilidad es posible usar la cuenta corriente para abrir un money market account, una inversión a la vista que tiene un rendimiento moderado. También se puede invertir en un certificado de depósito a término, que ofrece rentabilidades mínimas pero fijas.



Los fondos



Para un inversionista ortodoxo que quiere diversificar su portafolio, pero no está muy familiarizado con los mercados externos y hasta cierto punto desconfía de ellos, la mejor opción es la que ofrecen los fondos de pensiones voluntarias como el Multifund de Skandia y el Multiinversión de Protección, o los de las fiduciarias de algunos bancos como el Sudameris. Quien invierte en estos fondos no solo diversifica el riesgo, sino que también se beneficia de la exención tributaria hasta el 30% de los ingresos anuales que permite la ley para este tipo de inversiones. Lo único que tiene que hacer es acercarse a cualquiera de estos fondos, donde le recomiendan un portafolio, por su perfil de riesgo y edad. La Ley permite inversiones en moneda extranjera hasta un 90% del total. Para efectos del inversionista, la inversión se hace en pesos y los rendimientos se reciben en pesos, que se consignan a nombre del beneficiario en una cuenta registrada dentro del país.



Otra alternativa para diversificar el riesgo, un poco más sofisticada, es la que tienen hoy los colombianos de invertir en los grandes fondos institucionales internacionales, como Fidelity, Putnam Inv., Scudder Kemper, Alliance Capital Management... Estos operan en el país por medio de representantes, cuya gestión consiste en poner en contacto a potenciales clientes con los fondos. Como en el caso anterior, el representante propone un portafolio de acuerdo con el perfil de riesgo y la edad de cada individuo. El inversionista entrega los dólares al fondo, que le cobra una comisión de entrada y se queda en el fondo el tiempo que quiera. Cuando se quiera salir, le indica a su representante el sitio donde quiere que le consignen su plata en dólares.



La diferencia entre estos fondos y los que operan directamente en el país está en el tipo de moneda en que se hace la inversión. Los fondos del exterior sólo reciben dólares. Quien quiera invertir en ellos tiene que salir a conseguir las divisas, ya sea en el mercado cambiario (por medio de un banco comercial o del Banco de la República) o en el mercado libre (en una casa de cambio o comprándolos a cualquiera persona que los venda). El canal que se utilice para conseguir los dólares depende de la motivación del inversionista en cuanto al registro oficial del movimiento. En el primer caso, la transacción queda registrada automáticamente, mientras que con las otras opciones solo queda registrada si él decide hacerlo.



Obviamente, optar por una u otra alternativa implica también riesgos diferentes. Cuando las divisas se adquieren en el mercado cambiario, el comprador no corre ningún riesgo, mientras que cuando las compra por otros medios, siempre corre el riesgo de ser engañado con una transferencia que nunca se lleve a cabo o con una cuenta que esté comprometida con el lavado de dólares.



En el mercado cambiario, el acceso a divisas es ilimitado. Cualquier persona puede ir a un banco y comprar la cantidad que quiera. La operación cambiaria queda registrada en el formulario No. 4 del Banco de la República y, por tanto, está sujeta a revisión por parte de las autoridades correspondientes. Cuando quiera volver a traer al país las divisas que compró en el mercado cambiario, el procedimiento es muy fácil: simplemente llena el formulario No. 5 y no tiene que pagar la retención, que hoy es del 3%.





Finca raíz



Otra alternativa es la finca raíz en el exterior, en Estados Unidos, por ejemplo. La inversión también se puede hacer desde Colombia. En este caso, la motivación tiene que ser diversificación antes que cubrimiento, pues se trata de un activo que no es líquido.



La rentabilidad depende del momento en el cual se hace y de las condiciones de la financiación. La localización es vital para la valoración del inmueble y la posibilidad de generar un ingreso por su arriendo.



Los más conservadores hacen este tipo de operaciones con la ayuda de corredores de finca raíz que tienen representantes en el país y se encargan de todo. Consiguen la propiedad, la financiación e inclusive buscan inquilinos para quien desee arrendar. Es el caso de las casas que se venden en Orlando para ser arrendadas por períodos cortos, preferiblemente en alta temporada y que le dan al propietario la opción de utilizarlas en baja temporada. Los más sofisticados viajan al exterior y hacen todo allá.



Cualquiera que sea el caso, para la financiación se requiere que el comprador, si no es residente de Estados Unidos, tenga una garantía real, como un depósito en un banco de ese país, contra el cual le prestan hasta el 70% del valor de la propiedad. Para los residentes, el monto de financiación puede ser hasta del 97%. Para el pago de la cuota inicial, el inversionista tiene que conseguir los dólares.



En algunas ocasiones quienes compran finca raíz en el exterior no lo hacen a nombre propio, sino de una sociedad que constituyen para tal fin en un paraíso fiscal. Quienes hacen esto, por lo general, quieren desaparecer de todos los fiscos. De nuevo, se trata de una alternativa que implica un mayor riesgo.



Acciones



Otra posibilidad de inversión la ofrecen las acciones y bonos en el exterior. Esto inclusive se puede hacer al abrir una cuenta de corretaje por internet con un broker en el exterior. Estas firmas de corredores de acciones operan DVP (delivery versus payment), es decir, contra entrega o cuando se haya verificado que el pago se hizo. Están, por ejemplo, Smartmoney.com, E-trade.com, DLJ.com... También existe la posibilidad de tener cuentas con firmas como Merrill Lynch que operan en el país por medio de un representante.



Más alternativas



Las otras posibilidades que ofrece el mercado están por lo general más asociadas a operaciones de cobertura que a diversificación del riesgo. Muchas son muy sofisticadas y requieren gran conocimiento por parte del inversionista.



Dentro de esta categoría están los derivados, la compra y venta de commodities, los forwards, los bonos de países, al estilo de los bonos yankee de la República de Colombia.



Quienes se mueven en estos mercados generalmente buscan cubrirse del riesgo cambiario y, por tanto, solo se fijan en eso. Sin embargo, también es importante considerar el riesgo país. Este es el caso cuando se decide, por ejemplo, comprar un bono yankee en lugar de hacer un forward. Aunque con el primero se obtiene una rentabilidad mayor (devaluación más rendimientos, mientras que con el forward solo se asegura una tasa de cambio), lo cierto es que el bono yankee tiene un riesgo país que el forward no tiene.



El descenso en la calificación de Colombia por parte de Moody's y otras calificadoras se relaciona precisamente con el aumento del riesgo de no pago por parte de Colombia. Algo para tener en cuenta.



Hay que decidir si la inversión es de corto o de largo plazo, y buscar el mecanismo para conseguir los dólares.
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