Mejoran los balances

| 8/18/2000 12:00:00 AM

Mejoran los balances

La demanda empezó a recuperarse y el impacto sobre las empresas fue inmediato. Pero falta lo más importante: que retorne la inversión.

El sector empresarial colombiano en su conjunto dejó de perder "plata". Pero, tampoco es que esté ganando. Luego del profundo deterioro en sus resultados financieros durante 1999 con gigantescas pérdidas del orden de $750.000 millones para el conjunto de las empresas inscritas en bolsa, las utilidades anuales a junio ya superaban el saldo en rojo. Los resultados del análisis de las 105 principales empresas vigiladas por la Superintendencia de Valores indican que la recuperación empresarial se debe principalmente al repunte de las ventas en el primer semestre del año que aumentaron 5% en términos reales y a la disminución de los gastos de administración y ventas en 9% real. Además, el esfuerzo en el control de los gastos financieros fue bastante importante: las empresas de la muestra redujeron sus pagos de intereses en 20% real.

Es claro que las empresas que "hicieron la tarea" se ajustaron en medio de la crisis y fueron capaces de reestructurar sus negocios, al reducir deuda y gastos administrativos, encontraron capital fresco y/o aliados internacionales, se orientaron a nuevos mercados; aumentaron su productividad y ya se evidencian los primeros síntomas de una recuperación.



Uno de los factores claves en este repunte de los estados de resultados se entiende por el auge exportador: la recuperación de la competitividad de la tasa de cambio les permitió a muchas empresas ser más activas en los mercados externos. De hecho, las ventas al exterior del conjunto analizado aumentaron 20% real al comparar el primer semestre del 2000 con el mismo período del 99. Pero aún no se puede cantar victoria. La recuperación es leve si se considera la fuerte caída que representó el 99, posiblemente la más profunda en la historia de muchas firmas. Además, la macroeconomía todavía está jugando en contra de las empresas. El desbalance de las finanzas públicas, las reformas aún pendientes y, ante todo, la incertidumbre frente al futuro tienen estancado un factor clave sin el cual no se podrá hablar de una sólida recuperación: la inversión. Aunque las ventas estén reaccionando, el sector privado en su conjunto no está invirtiendo de manera agresiva. Y no lo hace, porque su percepción de riesgo es muy alta. Esto también está frenando procesos de consolidación y alianzas mediante inversión extranjera directa, otro factor clave que está ausente en el proceso de leve recuperación.



El otro gran problema aún por resolver en el sector empresarial es que la crisis produjo una enorme descapitalización de las empresas. A esta situación se suman las dificultades del sector financiero, que no está irrigando suficientes recursos hacia las empresas.



Es necesario romper rápido el círculo vicioso entre empresas y bancos en dificultades. Los procesos de reestructuración de deudas (ley 550) del sector empresarial no son suficientes para resolver la crisis de bancos y empresas. Será necesario estimular el ahorro y la inversión con ventajas tributarias para quienes atraigan capital y reinviertan utilidades. Y desarrollar el mercado de capitales para canalizar recursos hacia las empresas. Pero lo más importante: se necesita estabilización macro y una señal clara sobre el futuro, de otro modo no habrá inversión ni crecimiento.



La recuperación de las ventas en lo corrido del año se debe en un 55% al incremento de las ventas a los mercados externos. Y es que mientras las ventas anuales al mercado local a junio han disminuido en un 2% en términos reales con respecto a las ventas anuales a junio del 99, las ventas externas han aumentado en un 20% real.



Hoy son evidentes la leve recuperación de la demanda interna y, sobre todo, los frutos de la mayor devaluación y el auge de los mercados internacionales. Sin embargo, las ventas aún están muy por debajo de los niveles alcanzados en 1998.



Una razón adicional para que, a pesar de la baja demanda local, las empresas evidencien buenos resultados es que estas se ajustaron, se "quitaron la grasa". Los gastos operativos, de administración y ventas se redujeron en el último año en un 10% real; esto es, unos $250.000 millones para el conjunto analizado. Con esto, las compañías casi duplicaron sus márgenes operativos en relación con los de junio del 99, sin una fuerte reducción en el número de empleados (5%). Pero el esfuerzo no ha sido uniforme y los gastos son altos en relación con las ventas por lo cual aún queda espacio para ajustes adicionales.



Los gastos financieros han disminuido en el último año unos $450.000 millones, un 20% real. Probablemente, como resultado de la disminución en las tasas de interés y los procesos de reestructuración de deuda que se han adelantado (la parálisis del crédito también debe haber ayudado). Sin embargo, el excesivo sobreendeudamiento de los años anteriores hace que los costos de intereses aún representen una enorme tajada de la utilidad operacional. Además, persiste el peligro de un repunte de las tasas de interés en este segundo semestre.



Con mayores ventas y menores gastos operativos y no operativos se produjo una mejoría del flujo de caja del conjunto empresarial del orden del 30% en lo corrido del año. Esto, por sí solo, deberá producir una ganancia en el valor empresarial analizado (valor presente de unas ganancias futuras) de unos $3,9 billones. Pero el otro componente del valor aún no se ha recuperado: la percepción de riesgo del país sigue siento alta.



El valor de mercado a junio de las empresas del sector real registradas en bolsa es tan solo de $12 billones. Esto es, una caída durante el último año del orden del 10%.



Tanto la utilidad operacional como la utilidad final del conjunto de empresas a junio presentan "saldo en negro". Y es que la recuperación desde diciembre del año anterior es evidente con crecimientos superiores al 100%.



Aunque no es para todas. En general, fueron más las empresas con resultados positivos que el año anterior. A junio del 2000, 60% de las empresas tienen utilidades operacionales y solo un poco menos presentan utilidad final. Esto contrasta con el año anterior, cuando la relación era inversa y solo 40% de las empresas ganaban en su negocio crítico. A pesar del repunte, las ganancias actuales son la mitad de las que se generaban hace 5 años.



Los niveles de rotación de cuentas por pagar aún son muy altos, pero la tendencia se revirtió y ello representa una buena señal de que la "cultura del no pago" no se está afianzando en las empresas. El período de recaudo tanto de las cuentas por cobrar como de las cuentas por pagar sigue por encima de los cien días en la mayoría de los casos.



Los sectores empresariales que evidencian la mayor recuperación en ventas no son necesariamente los que presentan mayor recuperación en sus utilidades. Esto demuestra que ante la crisis quienes más ganaron fueron quienes se "ajustaron". Este es el caso de algunas empresas de subsectores industriales como papel, bebidas e imprentas y editoriales, y del sector del comercio. Mientras que algunas sociedades inversoras y empresas de servicios públicos que tuvieron fuertes repuntes en sus ingresos operacionales no reflejaron esto en sus utilidades netas.



Los sectores que consoliden sus mayores márgenes operativos (conserven la eficiencia) y reduzcan sus excesos de deuda saldrán fortalecidos de la actual coyuntura y crecerán rápidamente. Entre los que ganaron operacionalmente y controlaron sus costos financieros están subsectores industriales como papel, caucho y plástico, tabaco y otros sectores como educación.
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