| 10/15/2005 12:00:00 AM

Más vale tarde

Habrá grandes cambios en los mercados de futuros, opciones y derivados. La sofisticación financiera al país parece estar llegando con un retraso de décadas.

No. Swaption no es la marca de un campero y quienes no estén muy seguros de qué es, tendrán que empezar a preocuparse. No demasiado, la verdad, pero un poco, sobre todo si quieren hablar con propiedad de los temas financieros de moda. En los próximos meses, los futuros, las opciones y los derivados financieros serán el centro del desarrollo del sector financiero.



Su popularización tendrá promotores naturales, como las superintendencias de Valores y Bancaria, el Banco de la República, el Ministerio de Hacienda, la Bolsa de Valores de Colombia, pero otros menos obvios como la Bolsa Nacional Agropecuaria, el Ministerio de Agricultura y la Federación de Cafeteros.



El mundo lleva años negociando con opciones, futuros y derivados (ver glosario), pero su desarrollo en Colombia es incipiente. "Falta muchísimo", dice Mauricio Guzmán, tesorero la mesa de dinero de Bancolombia, la mayor del país. "El mercado spot de dólares es más líquido que el de forwards y el de tasas de interés a futuro no existe", señala. Compara el caso con el de Brasil, que tiene una bolsa de futuros y el mercado de forward es más grande que el spot. "Hay que hacer un cambio cultural, desarrollar la bolsa y una cámara de compensación", afirma. El mercado de forwards de dólares, el más profundo, mueve alrededor de US$5.500 millones al mes en 2.300 operaciones, en su mayoría (75%) a plazos de 3 a 35 días.



Señor, dame un futuro

¿Y qué interés puede haber en la difusión del uso de estos instrumentos? El cubrimiento contra el riesgo de variaciones adversas en los precios. Las economías abiertas tienen precios más volátiles que las economías cerradas, porque fluctúan con las cotizaciones internacionales, que a su turno dependen de movimientos tan difíciles de prever como las jugadas de los fondos de inversión, las expectativas de los inversionistas o las crisis financieras.



Los futuros y las opciones les permiten a los exportadores, los importadores y los inversionistas contrarrestar los efectos de las fluctuaciones de los precios. Son un seguro tan importante como los demás que se negocian en el país.



La primera jugada para desarrollarlos viene del Ministerio de Hacienda, con la expedición de un decreto que cambia los criterios para valorar y contabilizar los forwards (ver glosario). Hasta ahora, estas operaciones se valoraban con dos datos: una tasa de captación en pesos y la tasa de colocación internacional en activos de poco riesgo. La división de las dos da el precio del forward. No obstante, las tasas de captación en pesos que registran el comprador y el vendedor no tienen por qué ser iguales. En ese caso, la misma operación se contabilizaría por valores distintos en los libros de las dos partes.



Con la nueva norma no se usarán las tasas de interés sino los "puntos forward", que es el precio al que efectivamente se transan los forwards a plazos distintos en el mercado. La Superbancaria decidirá si se usan los puntos forward de los brokers, de los sistemas electrónicos de transacciones (ver recuadro) o una mezcla de todos hecha por el Banco de la República o por ellos mismos.



También modificará la contabilidad para los forwards de divisas. Hasta ahora, el comprador contabilizaba la operación con la tasa representativa del mercado para la compra y la del vendedor con la TRM de venta. Con la nueva norma, los dos registrarán con la TRM promedio, de nuevo para que tenga el mismo valor en los dos libros. Además, las operaciones a futuro -OPCF-, que se transan en la Bolsa se asimilaron a los demás forwards para efectos de valoración y contabilización.



El paso siguiente será en dos o tres meses, cuando la Superbancaria establezca una metodología para valorar opciones, swaps, notas estructuradas, swaptions (la combinación de un swap y una opción) y otros 10 derivados. La norma no será un compendio de definiciones, una etapa que la Superbancaria considera innecesaria a estas alturas. La norma iría al punto técnico sin rodeos. Establecerá, por ejemplo, que las opciones se valoren con simulaciones Montecarlo, el método más apropiado para mercados de poca profundidad como los locales.



También pedirá discriminar en la contabilidad los distintos derivados para poder seguir cada uno de los mercados. Este tema estará muy coordinado con el Minhacienda, porque tiene efectos sobre la capitalización que se les exige a las entidades financieras.



¿Y los cortos?

Mientras tanto, la dirección de Crédito Público está a punto de poner en marcha un fondo que les preste títulos a los inversionistas en TES, para que puedan hacer operaciones 'en corto'. Esta poderosa herramienta fomenta el mercado de deuda pública en el que hoy se transan el equivalente a US$26.000 millones al mes. Los cortos permiten que un inversionista gane dinero cuando los precios de los activos bajan, algo que parecía imposible.



La Bolsa, por su parte, avanza en la conformación de la Cámara de Riesgo Central de Contraparte, una cámara de compensación para divisas. Para Mauricio Rosillo, rector del Mercado de Valores, esta es una de las prioridades de esa entidad. Espera que el año próximo esté operando plenamente. Algunos predicen que se tendrá que conformar una sociedad independiente de la Bolsa para ponerla en marcha.



Lo que falta

A pesar de estos avances, los banqueros insisten en que el paso más importante para hacer crecer el mercado de derivados es permitir la entrada de inversionistas especuladores. Las normas actuales solo permiten que los derivados se usen para cubrir el riesgo de deudas. Siempre deben estar atadas a un pasivo. Opinan que se debe permitir la entrada a personas o entidades que quieran comprar los riesgos implícitos en un derivado, aunque no estén cubriendo el riesgo de un pasivo. Para apoyar su argumento, dicen que los especuladores le dieron liquidez al mercado de TES en todos los plazos.



Hay más cosas por hacer. Una resultará de un trabajo que adelanta el Banco Mundial para estudiar las operaciones de repo y simultáneas entre intermediarios financieros. El tema tiene interés para el mercado de forwards, porque hasta ahora, las simultáneas -que son operaciones de crédito entre entidades financieras a plazos que en general superan los 30 días- se valoran como operaciones forward.



"Es una equivocación", sostiene un banquero.

"Se deberían tratar como créditos garantizados con papeles, que tienen un costo conocido desde el inicio del préstamo", explica. Si se contabilizan como forwards, los cambios diarios en el valor de mercado de los papeles mueven demasiado las utilidades y las pérdidas de las partes.



Los banqueros desde ya sugieren valorizar y contabilizar las simultáneas como se hace en los países desarrollados.



También sugieren que les permitan emitir notas estructuradas (ver glosario), uno de los títulos más atractivos para los inversionistas. El Banco de la República les prohibió a los intermediarios financieros expedir títulos basados en operaciones de crédito, como estas notas. En los primeros días de noviembre, ejecutivos del sector se reunirán con el Emisor para revisar las ventajas y los problemas de estos papeles.



Riesgo en el campo

Lejos de las mesas de dinero de los bancos, los agricultores también discuten el tema de futuros y opciones. El Ministerio de Agricultura ofrece desde hace meses un subsidio por medio del Banco Agrario para que los productores compren opciones para cubrirse del riesgo de fluctuaciones del dólar.



El ministro Andrés Arias dijo en entrevista con Dinero que posiblemente el año próximo se tendrían mecanismos para cubrir contra cambios en los precios internacionales a los productores de sorgo, soya, maíz y de algunos de los 10 productos que seleccionó como ganadores, si se aprueba el TLC. Esa cartera abandonará otras acciones que dejaron tan mal sabor como los subsidios a los floricultores para comprar opciones de cubrimiento cambiario.



Por su parte, Gabriel Silva, gerente de la Federación de Cafeteros, propuso crear un mercado de futuros en asocio con la Bolsa Nacional Agropecuaria para dar "una protección combinada para el caficultor contra la volatilidad de los precios y las fluctuaciones de la tasa de cambio", afirma. También le propuso a la Organización Internacional del Café crear un fondo para cubrir a los caficultores por US$500 millones para que puedan participar en el mercado de futuros del grano. Esta sería una jugada de 'ligas mayores' para el sector.



En la 72 con Séptima de Bogotá o en los sembrados de Palestina, Caldas, los empresarios van a sentir el viento nuevo de la sofisticación financiera, con instrumentos que aunque tarde, por fin están llegando masivamente al país.
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