Más recursos, más visión

| 5/31/2002 12:00:00 AM

Más recursos, más visión

La decisión de la IFC de triplicar su inversión en Colombia no podía ser más oportuna. Con su apoyo, las empresas colombianas se volverán multinacionales.

La International Finance Corporation, IFC, el brazo financiero del Banco Mundial, acaba de anunciar que triplicará su inversión en Colombia en los próximos meses, de los US$150 millones que tiene actualmente a unos US$400 millones. El propósito de este incremento es ayudar al sector privado colombiano en un proceso de cambio y modernización que les permita llevar a sus empresas a nuevos niveles de crecimiento, lo que implica adoptar estándares internacionales de manejo y someterse al escrutinio de los mercados de capitales. El trabajo ya empezó y la idea es que muchas empresas colombianas se vinculen a los proyectos de la IFC.



Esta nueva actividad de la IFC en Colombia es un efecto inesperado --y positivo-- de nuestra crisis. Aunque su presencia en Colombia se remonta a los años 60, con la creación de las corporaciones financieras, su exposición en el país había sido bastante baja frente a la alcanzada en México, Argentina y Brasil. Las cosas cambiaron, sin embargo, en 1999, cuando Colombia perdió la calificación grado de inversión y se convirtió en un candidato ideal para recibir ayuda de la Corporación, ya que esta solo trabaja con países que tienen dificultades para conseguir recursos del exterior. A pesar de no tener grado de inversión, Colombia tiene alta capacidad empresarial, pues "cuenta con una tradición de manejo macroeconómico prudente, lo que reduce el riesgo de cualquier inversión, y genera un buen ambiente de negocios que ha llevado a la creación de buenas compañías y que permite hacer una buena gestión", afirma Bernard Pasquier, director de la IFC para América Latina y el Caribe.



La IFC ha venido trabajando con el gobierno en la profundización del mercado de capitales y en la modernización del sector empresarial, con asesoría, inversión y recursos de terceros que canaliza por medio de la corporación bajo la figura de B Loans (en caso de un default, estos créditos reciben trato preferencial). En algunas ocasiones, la IFC ha actuado para generar un efecto de demostración, como en la emisión de bonos que lanzó al mercado colombiano en marzo, justo antes de que la Titularizadora Colombiana S.A. emitiera los títulos hipotecarios Tips. De hecho, la corporación participó en la creación de la Titularizadora e, incluso, invirtió US$40 millones para ponerla a andar.



Entre los otros proyectos en que ha participado recientemente está el trabajo con la Superintendencia de Valores para sacar adelante la ley del mercado de capitales y desarrollar en Colombia el concepto de gobierno corporativo (Corporate Governance). Pero lo más llamativo, tanto por el efecto de demostración que busca la misma corporación como por la relevancia que tiene para el sector empresarial colombiano, es la participación en los proyectos del sector privado.



En enero de este año, por ejemplo, la IFC aprobó un proyecto por US$350 millones para trabajar conjuntamente con Suramericana de Inversiones en el desenroque de las compañías que conforman el Grupo Empresarial Antioqueño, en aras de una mayor transparencia. Además de la participación de la Corporación con recursos por US$100 millones, la IFC asesorará a Suramericana en gobierno corporativo y transparencia, así como en la reducción de los niveles de endeudamiento.



Por otro lado, la IFC está a punto de aprobar un proyecto por US$1.000 millones para trabajar conjuntamente con Bavaria en la expansión, modernización y reestructuración de este grupo. En este caso, la inversión de la IFC, entre préstamos directos y los canalizados por medio de otras entidades financieras, asciende a US$300 millones. Adicionalmente, la IFC acaba de aprobar la creación de un fondo privado de inversión, el Colombia Capital Growth Fund, que no solo invertirá en empresas medianas sino que participará en la administración de las mismas, para luego sacarlas al mercado. En este momento, los socios del fondo son Augusto Martínez, Valor & Estrategia, y TCW Latin American Partners y están en el proceso de reunir el capital, el cual se estima entre US$40 y US$80 millones. La participación de la Corporación en el fondo iría hasta US$19 millones.



Así, el trabajo que viene realizando la IFC abre todo un espectro de posibilidades para las empresas colombianas. Aunque --hasta el momento-- el trabajo se viene haciendo con grandes empresas, las oportunidades están abiertas para todas las firmas que estén buscando modernizarse y quieran trabajar por una mayor transparencia. Como afirma Paolo Martelli, jefe de la oficina Regional Andina, "las empresas en Colombia tienen que cambiar su manera de pensar y volverse más transparentes y amigables con el mercado. La IFC está aquí para ayudar en el proceso". La contrapartida, por supuesto, es la posibilidad de acceder a recursos de capital y alcanzar niveles de crecimiento que, hasta ahora, parecían inalcanzables. El proceso está en marcha, pues las organizaciones que han recibido recursos, que se cuentan entre las más importantes de este país, han quedado comprometidas con estos objetivos. El indudable efecto de demostración de esta gestión de la IFC tendrá enormes repercusiones sobre nuestra visión empresarial.
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