| 9/1/1993 12:00:00 AM

Más operaciones, menos corrección.

Las corporaciones de ahorro y vivienda ahora pueden prestar para consumo y tarjetas de crédito. Sin embargo, siguen con la tasa de interés , amarrada.

La Ley 45 de 1990, o Ley Néstor Humberto consagró la especialización de la banca colombiana. Cada grupo de establecimientos financieros -bancos, corporaciones financieras corporaciones de ahorro y vivienda (CAV) y compañías de financiamiento comercial- debería dedicarse a lo suyo exclusivamente, pero los hermanos grandes (banco principalmente) podrían tener inversiones en otras actividades financieras, que funcionarían en forma autónoma. La Ley 45 garantizaba nichos de mercado a cada grupo de intermediarios financieros. Los bancos manejaban cuentas corrientes y prestaban a corto plazo. Las corporaciones financieras captaban a término y prestaban a la industria, a mediano plazo. Las compañías de financiamiento comercial captaban a término y prestaban para consumo. Las leasing no podían captar y las CAVs captaban a la vista y prestaban a largo plazo para vivienda. Esta situación consagraba el statu quo de años.

El deseo de las compañías de leasing de captar recursos directamente, abrió la compuerta a un vuelco total en el sector financiero. La Ley 35 de 1992 cambió nuevamente la faz del negocio financiero en el país. Se pasó de la banca especializada a la multibanca. Ahora cada grupo de intermediarios financieros puede hacer lo que antes era patrimonio exclusivo de los demás. Los bancos pueden prestar a largo plazo, las corporaciones financieras pueden captar a la vista, las compañías de financiamiento comercial pueden hacer leasing y las CAVs pueden dar crédito de consumo, prestar para inversión y realizar operaciones cambiarias en el mercado libre.

Las CAVs pueden otorgar ahora crédito de consumo y hacer operaciones cambiarias. Pero curiosamente, no se les permite incursionar en los mercados más demandados y rentables: en el primer caso no pueden financiar la adquisición de vehículos. Y en el segundo caso no pueden realizar operaciones en el mercado cambiario, de importación y exportación, que concentra el 90% de las operaciones. Sólo pueden trabajar en el mercado libre. "Hay unos gremios con más poder de presión que otros", dice desengañado el presidente de una CAV.



A un así, las CAVs están desarrollando nuevas operaciones. Se llegó a un acuerdo con Master Card y la Red Multicolor para lanzar la tarjeta de crédito de todas las corporaciones. "El mercado objetivo es aquel consumidor que no tiene acceso al crédito bancario ni de otras tarjetas de crédito. Ese consumidor ha sido nuestro cliente durante años, Ira pagado las cuotas de su casa cumplidamente. Ese cliente solo tiene acceso al crédito de las ventas por club en los almacenes, que es el crédito más caro en el país. Hasta ahora nadie se ha molestado en atenderlo. El potencial es muy grande. El 55% de la gente que tiene tarjeta débito no tiene tarjeta de crédito", dice Jorge Iván Toro, Vicepresidente de Planeación de Conavi.

Los clientes de este nuevo mercado de tarjetas débito son personas que ganan en promedio 5200.000 o 5300.000 mensuales. El cupo que se les otorgará será de 3 o 4 veces su salario mensual. En las CAVs saben que la cartera se puede deteriora-, pero confían en sus clientes. "Sabemos dónde vive el tipo, cuánto gana. ha sido nuestro cliente por años. El riesgo es mínimo", dice, Jorge Enrique Amaya, presidente ele Granahorrar.

"En Granahorrar queremos hacer un banco hipotecario con sección comercial. Hay bancos comerciales que tienen sección hipotecaria. Nosotros queremos hacer lo contrario. Ofrecemos un servicio integral a los ahorradores. Ahora lo vamos a complementar con la tarjeta de crédito. Tenemos un cupo de crédito rotatorio de mediano y largo plazo". "Hay mucho por hacen', dice Jorge Iván Toro. `No podíamos manejar cuentas corrientes. pero con las tarjetas débito nos inventarios la manera de competirle, y con mucho éxito, a las chequeras". Efraín Forero, presidente de Davivienda, ve al crédito de consumo como un mejor servicio al cliente: "Nuestra principal actividad seguirá siendo el crédito para vivienda. El crédito de consumo es un complemento en el servicio. Lástima que no poderlos prestar para vehículos. Nuestra experiencia nos hubiera permitido bajar considerablemente los costos a los usuarios".

Enrique Peñalosa, presidente del Instituto Colombiano de Ahorro y Vivienda, ICAVI, considera que el crédito hipotecario continúa siendo la operación más importante de las CAVs. El volumen de recursos destinado a crédito de consumo será muy pequeño comparado con la cartera hipotecaria. "El margen de gran crecimiento en operaciones está en el crédito hipotecario con fines diferentes a la simple adquisición de vivienda. Con una hipoteca abierta, los colombianos podrán financiar sus pequeñas y medianas empresas, los estudios de sus hijos, la compra de una acción de un club. El crédito de consuno es para poder competir.

Nuestro gran potencial y nuestra inmensa ventaja está en el crédito hipotecario".

Peñalosa ve tres grandes campos de desarrollo para las CAVs en los cuáles tienen ventajas. El primero es el crédito para vivienda, que sigue teniendo una importante demanda. En el país hay 6.600.000 viviendas y en los próximos 30 años hay que construir 10 millones más. Las CAVs han reemplazado durante años la inversión que debería hacer el gobierno en esta área, y seguirán haciéndolo. La segunda fuente de crecimiento es la financiación de vivienda usada. Por absurdo que parezca, hasta hace muy poco las CAVs no podían financiar vivienda usada ni otorgar créditos para construcción de bodegas industriales. Con la liquidez de finales del segundo semestre 1991 y todo el año 1.992, se les permitió diversificar el crédito. Hoy en día es de 35% de la cartera de las CAVs financia adquisición de vivienda usada. El tercer campo de expansión es el crédito de consuno e inversión con garantía hipotecaria. Según Peñalosa, sólo el 91 de las viviendas en el país tienen hipoteca. Los colombianos tienen un inmenso margen de endeudamiento que les permitiría convertirse en pequeños y medianos empresarios. "La Upas facilitó que los colombianos se volvieran propietarios de vivienda. Ahora tiene que hacer que se vuelvan empresarios", dice Peñalosa.



No obstante, persisten algunos problemas. Para la cartera de tarjetas de crédito, las CAVs están obligadas, por decreto, a fondear con depósitos ordinarios en pesos, no con UPAC, bajo el argumento de que no se está prestando en UPAC. Para créditos de consumo diferentes a tarjeta de crédito hay que fondear con depósitos a término en pesos, no en UPAC. El argumento de la Superbancaria es nuevamente que las colocaciones no son en UPAC, y como no hay garantía real consideran más seguro fondear con depósitos a término. Las CAVs argumentan que durante 15 años han captado a la vista y han prestado a largo plazo. "No tiene fundamento financiero exigir fuentes de recursos a plazo definido para colocar en crédito de corto plazo. Tampoco existe en la legislación este tipo de exigencia para otros establecimientos de crédito. Los bancos prestan a mediano, corto o largo plazo sin estar restringidos a una determinada fuente de recursos", dice Eulalia Arboleda, presidente de Colmena. "Por decreto nos fijaron el límite de la cartera destinada a crédito de consumo. Es el 7.5% del total. Por ahora el límite es suficiente, pero nos puede limitar el crecimiento en el futuro", dice Esther América Paz, presidente de Las Villas.



Pero la corrección monetaria es el principal dolor de cabeza. Las CAVs son los únicos intermediarios financieros que tienen en este momento algún tipo de control sobre la tasa de interés. La Unidad de Poder Adquisitivo de Valor Constante, UPAC, se creó en 1972 como una manera de quebrar la prohibición del anatocismo (cobrar intereses sobre intereses). En sus 21 años de existencia la fórmula de cálculo de la UPAC ha sido cambiada 17 veces, desatándola cada vez más de la inflación. En estos momentos la corrección monetaria se autorregula. Es equivalente al 90% del costo de las captaciones del mes anterior. Hay muchas críticas. "Para aumentar la tasa de captación en un período, hay que incrementar el interés en el mes anterior. Durante el primer mes se incrementará el costo del pasivo, pero no el rendimiento del activo", dice Roberto Steiner, subdirector de Fedesarrollo, al analizar el fenómeno. Enrique Peñalosa sostiene que resulta muy costoso poder competir con otros intermediarios financieros. "Para competir hay que subir la tasa. Al aumentar las CAVs la tasa de interés de captación en un período, se les sube la corrección monetaria en el período siguiente. Eso, significa que hay que incrementar la remuneración a todos los ahorros y al mismo tiempo cobrar más a los clientes. No hay ninguna utilidad en la operación." Efraín Forero puntualiza "La fórmula mezcla las tasas en UPAC con las tasas a la vista. No se puede mezclar peras con manzanas. La corrección, así concebida, no compite con las tasas de mercado. Es inamovible. Antes estaba amarrada a la inflación. Ahora no depende ni de la inflación ni del mercado financiero". Sin embargo, la gran inelasticidad que hay en Colombia en la colocación de recursos frente a cambios en la tasa de interés, y los servicios que ofrecen las CAVs han atenuado en parte este problema.



Las CAVs han tenido desde su creación una gran ventaja: tienen el monopolio del ahorro. Desplazaron las cajas de ahorro de los bancos. En ahorros, a junio de este año, las CAVs tenían el 39% del total del sistema, cuando su patrimonio era sólo el 10% del sector financiero y los activos representaban un 21% del total.

Para que puedan colocar este gran volumen de recursos es que se les ha permitido ampliar su radio de operación. Ahora las CAVs pueden prestar no sólo para consumo y vivienda, sino también para inversión. Para Esther América Paz, la liquidez que siempre han tenido las CAVs necesaria: "Las CAVs siempre hemos requerido manejar mayor liquidez porque captamos a la vista y prestamos a largo plazo". El boom de la construcción ha permitido colocar mayores recursos. Aunque la liquidez excesiva tampoco es deseable. "Obviamente las utilidades serían superiores si todos los recursos que se captan se colocaran", continúa Esther América Paz. El que ha salido beneficiado con la liquidez de las CAVs es el ciudadano raso que financia su vivienda en el sistema UPAC.

En efecto. En todos los países el crédito de largo plazo es más caro que el crédito a corto plazo, así como sucede en las captaciones: depósitos a término largo pagan más que depósitos a la vista. Pero en Colombia el crédito en UPAC, que es a largo plazo, es más barato en más de seis puntos que el crédito ordinario a corto plazo. Otra curiosidad es que a los mejores clientes, los que ofrecen menos riesgo, los que toman más recursos, se les cobra la tasa de interés más alta: el 15%. A los peores clientes, los más riesgosos, los más costosos en administración, se les cobran tasas del 5% y 8%. Los mejores clientes subsidian a los menos buenos. Esto se debe a la tradición colombiana de los subsidios cruzados. También es cierto que los gerentes de crédito temen que la cartera de los clientes de menores recursos se cuelgue si sube la tasa de interés.

La abundancia de recursos ha frenado la titularización de la cartera de las CAVs. El gobierno estaba muy interesado en comenzar el proceso de titularización de activos con la cartera hipotecaria de las CAVs. Pero estas no comparten la idea "tenemos los recursos más baratos del mercado: el ahorro de los hogares. No estamos interesados en captar recursos caros de inversionistas sofisticados", dice un vicepresidente de una corporación.

El monopolio de la financiación de vivienda a largo plazo ya no lo tienen las CAVs. Los bancos pueden hacer este tipo de operaciones, pero como sostiene Esther América Paz "a los bancos no les interesa financiar vivienda de interés social y esta es una condición para poder entrar en la operación. El 23% de la cartera en vivienda tiene que ser de interés social". Al mismo tiempo que se les ha introducido competencia, se les ha permitido hacer otro tipo de operaciones. "Nuestra tesorería ya no es subdesarrollada. Antes sólo podíamos colocar nuestros excedentes en el FAVI, ganando la corrección monetaria. Ahora podemos participar más ampliamente en el mercado de dinero y obtener mayores utilidades", dice Efraín Forero.

No obstante, los problemas en la corrección monetaria han disminuido la competitividad de la tasa de captación de las CAVs. Eso se ve en el crecimiento de las captaciones. Mientras que a junio 30 los depósitos en el total del sistema financiero crecían un 33%, los de las CAVs lo hacían a un 25%. "Nuestro principal problema es la fórmula de la corrección monetaria", dice Efraín Forero. Eulalia Arboleda puntualiza: "Los depósitos en UPAC no han estado muy dinámicos este año. La corrección monetaria no ha sido competitiva con la tasa de interés de mercado". Lo cierto es que las CAVs son los únicos intermediarios que tienen control sobre la tasa de interés. Este es el problema que hay que solucionar.
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