| 10/10/2008 12:00:00 AM

Los efectos de la crisis

El sector financiero colombiano está preparado para enfrentar la crisis financiera internacional aunque el impacto no es previsible dada su magnitud. Se espera reducción del crédito y aumento de tasas de intéres en el corto plazo. Es necesario un monitoreo permanente.

La crisis financiera de Estados Unidos está provocando una restricción de liquidez y de crédito a nivel mundial que posiblemente terminará teniendo efecto en Colombia. El alto grado de incertidumbre sobre el futuro de las principales entidades financieras internacionales ha provocado restricción de los préstamos interbancarios, provocando alzas en la tasa Libor y un apretón crediticio en el mundo.

En Colombia, los efectos de la crisis subprime no han sido dramáticos por su baja exposición a este tipo de papeles y únicamente había tenido algunas pérdidas por la exposición a entidades que hasta hace poco eran consideradas sólidas. Pero en este momento se están comenzado a sentir algunos efectos, como el cierre de líneas de crédito de los bancos nacionales con entidades extranjeras. Por ello es predecible una disminución del crédito en el país en los próximos meses y el consecuente aumento de tasas de interés que esto conlleva.

Sin embargo, la magnitud del encarecimiento del crédito en Colombia y la estrechez de la liquidez dependerán de múltiples factores relacionados con la evolución de la crisis internacional, tales como saber si el plan de rescate aprobado por la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el 3 de octubre, será suficiente para restablecer la confianza de los mercados y evitar el contagio a las empresas, entre otros.

La ventaja es que el sector financiero, las empresas y la economía están mejor preparados frente a esta turbulenta coyuntura. El sector financiero tiene niveles de solvencia del 12%, muy por encima de los exigidos por ley, y un alto nivel de provisiones (130%), gracias a los esquemas de provisiones anticíclicas y a la consolidación de los sistemas de administración de riesgo crediticio para la cartera comercial y de consumo que se han implementado por orden de la Superintendencia Financiera. "Mientras en el mundo se discute si la regulación debería establecer un mecanismo que evite la prociclidad de la regulación, en Colombia se tiene implementado hace tres años un sistema de provisiones anticíclicas", afirma Cesar Prado, superintendente Financiero. "Hoy, el 30% de las provisiones de la cartera comercial son anticíclicas", agregó.

Por su parte, el sector real no tiene un alto nivel de endeudamiento en el exterior por lo que no es muy dependiente del crédito en dólares. En los últimos años, de la financiación que llegó a Colombia tan solo el 7,7% correspondió a préstamos bancarios del exterior. Además, según Prado, la banca colombiana tampoco tiene una alta dependencia de las fuentes de fondeo externas para adelantar sus operaciones de crédito.

Hay opciones para sobrellevar la crisis. El Gobierno ha anunciado que puede acudir a créditos con multilaterales en cabeza de Bancoldex y que los Fondos de Pensiones tienen importantes recursos para invertir de manera diversificada. Claro está que si la crisis internacional no se soluciona y la economía de Estados Unidos se desacelera o entra en recesión se terminará afectando al sector financiero colombiano por la vía de una contracción de la economía nacional.

Impactos

Hasta el momento, la crisis financiera internacional no había tenido un efecto directo sobre el sistema financiero colombiano porque este estaba en un proceso inverso al de las grandes economías debido al desmonte de sus inversiones para canalizar operaciones de crédito. En este momento, los activos del sector financiero se encuentran distribuidos en un 66% en cartera y en 17% en inversiones, las cuales tienen un alto componente en TES y activos en moneda local.

Sin embargo, en la medida en que la crisis se intensificó, y las principales instituciones financieras de Estados Unidos entraron en dificultades, se comenzaron a observar los primeros impactos sobre el sector financiero de nuestro país. Con la quiebra de Lehman Brothers, la exposición era alrededor de $60.000 millones, focalizada en los fondos de pensiones. Si bien estas son cifras importantes, representan un monto muy bajo respecto al tamaño de los fondos (cerca del 0,1%). La exposición frente a otros bancos de inversión como Merrill Lynch y Bear Stearns era importante pero, por fortuna, estos últimos fueron rescatados.

Según la Superintendencia Finan-ciera, el portafolio del sector alcanza $200 billones, de los cuales cerca de $14 billones (7%) están representados por inversiones en el exterior con un alto porcentaje de bonos del tesoro americano (aún considerados como la inversión más segura). Además, según el Superintendente "hay una diversificación amplia, no solo desde el punto de vista de los emisores de esos papeles, sino de quienes los tienen en Colombia". De los $14,7 billones, cerca de $7 billones pertenecen a fondos de pensiones; $4,5 billones a Fogafín, con un portafolio denominado en dólares y concentrado en bonos del Tesoro; $1,2 billones a fiduciarias y las compañías de seguros generales reúnen cerca de $784.000 millones.

Una baja exposición desencadena menores efectos y hace que las pérdidas directas por portafolio sean menores. Sin embargo, con la quiebra de Wachovia, entidad con importantes líneas de crédito para la banca colombiana y que ayudaba a financiar operaciones de comercio exterior, los efectos comenzaron a sentirse. En los primeros días de octubre, el banco estadounidense Wells Fargo & Co. llegó a un acuerdo para adquirir a Wachovia por más de US$15.000 millones.

Alternativas

Para subsanar la caída de las líneas de crédito, especialmente las de comercio exterior, que tradicionalmente se han tenido con bancos de Estados Unidos, el Gobierno ha propuesto la búsqueda de créditos con bancos multilaterales y acudir a otros mercados. Sin embargo, como el problema es global, esto puede no ser suficiente. Una opción que no debe descartarse es que sea Bancoldex quien salga directamente a buscar crédito con entidades como la CAF, el BID y el Banco Mundial para los exportadores que podrían verse afectados. En la medida en que no se consiga crédito en el exterior, será necesario acudir al mercado local, lo que tendrá un impacto sobre las tasas de interés. Hay que explorar todas las alternativas.

Las empresas que estaban pensando endeudarse en dólares podrían emitir bonos en el mercado de capitales colombiano de deuda corporativa para que sean adquiridos por los grandes inversionistas institucionales, como los fondos de pensiones y cesantías, cuyo portafolio supera los $57 billones. Estos también son la esperanza para financiar los grandes proyectos de infraestructura que aún no tengan asegurado el capital, para lo cual habrá que mejorar las condiciones financieras y jurídicas con miras a su acceso.

Si bien hay soluciones, estas plantean grandes retos y desafíos. Es claro que habrá muchos proyectos que no se podrán financiar. El impacto final sobre la cartera va a depender de las políticas de cada institución y las restricciones crediticias se sentirán incluso en la cartera de consumo. Los expertos del sector financiero consideran que hay gasolina para aguantar, pero todo dependerá de qué tan largo y difícil sea el camino a recorrer. "El sistema está preparado para soportar dificultades en la financiación pero, si el riesgo sistémico se extiende y la crisis sigue ganando dimensión, no habrá mucho que hacer", comentó un banquero que pidió no ser identificado. Estamos hablando de un problema en el corazón del mundo financiero, lo que hace que todo sea incierto.

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