| 6/1/1994 12:00:00 AM

Lo mismo que antes

La inversión extranjera registrada en el país busca mercados monopólicos, relativamente protegidos.

En un reciente estudio realizado en Fedesarrollo con Ursula Giedion llevamos a cabo una encuesta a empresas de sector manufacturero, en las cuales la inversión extranjera (IED) fuese un componente importante (no inferior a 25%) de su capital. Solamente se consideraron empresas con activos superiores a $2.000 millones a finalizar 1992. De acuerdo con información de la Superintendencia d Sociedades, cerca de 150 empresas cumplían con los anteriores requisitos. Contactamos a 100, nos respondieron 56. El porcentaje de respuesta es a todas luces satisfactorio; contrasta con el enorme recelo con e cual tanto el Banco de la República como el DNP manejan la información que ellos poseen sobre el tema

de la IED

La encuesta perseguía esencialmente dos objetivos. De una parte, se quería identificar las razones que estimulaban al capital extranjero

La participar en el sector manufacturero colombiano. De otra, pretendíamos obtener luces respecto al papel que dichas empresas juegan como de agentes para la transferencia de tecnología.

En cuanto a los determinantes de la IED, el más importante resultó

e ser el deseo de explotar el mercados doméstico. El acceso, en algunas ocasiones en condiciones de monopolio, al mercado interno resulta más importante portante que el posicionamiento dentro del mercado regional o el aprovechamiento de insumos de producción de bajo costo para producir y reexportar a países desarrollados. El segundo factor más importante está vinculado a la estabilidad macroeconómica de Colombia, lo cual es perfectamente congruente con el determinante anterior. Dicha estabilidad es un prerrequisito para el crecimiento, y es el desarrollo del mercado doméstico el principal atractivo para el capital extranjero. Otros posibles determinantes -acceso al mercado subregional, eventual acceso al NAFTA, calidad y precio de los insumos, existencia de un adecuado régimen legal, entre otros- en general no fueron considerados importantes.

Cabe preguntarse sobre el potencial para la IED en Colombia, si el principal factor que la estimula es el mercado doméstico, el cual, por definición, es de tamaño limitado. Peor aún, en presencia de la apertura económica, también cabe preguntarse sobre la sostenibilidad de algunas inversiones que ya están en Colombia y que se hicieron en momentos en que elevados niveles de protección aseguraban la existencia de un mercado ?cautivo. Respecto de esta última preocupación, la reciente encuesta de Fedesarrollo sobre apertura económica invita a un moderado optimismo, por cuanto las empresas manufactureras, tengan o no capital extranjero, han señalado estar razonablemente bien preparadas para enfrentar la competencia externa.

En cuanto a las posibilidades de transferencia de tecnología, los resultados de la encuesta ratifican los de muchos otros estudios que previamente se habían llevado a cabo en el país. En particular, gracias a que las empresas con IED investigan poco, no capacitan mucho a su personal y subcontratan muy poco con otras empresas, el potencial de transferencia de tecnología no es muy alto. Este perfil se ratifica en el hecho de que, adicionalmente, exportan muy poco. De hecho, dentro de la muestra considerada, por cada dólar exportado dichas empresas importan más de tres dólares. En virtud a lo anterior, parecería ser que el principal beneficio que surge de la IED es que, gracias a sus vinculaciones con casas matrices, tienen acceso a mejor tecnología y, por ese conducto, el consumidor nacional quizás tenga acceso a productos de mejor calidad.

Finalmente, y tal como era de esperarse, pensando en el futuro los empresarios

consideraron que el mejoramiento en la situación de orden público era un requisito indispensable para aumentar su exposición en Colombia.
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