| 11/17/1998 12:00:00 AM

¿Llegó Papá Noel?

Las nuevas medidas del Emisor buscan aliviar la iliquidez y estabilizar las tasas de interés. Ojalá esto no termine en más especulación contra el dólar.

La Junta del Banco de la República decidió aprovechar la calma que venían mostrando el mercado cambiario y las tasas de interés para aumentar la liquidez y evitar un desastre monetario en diciembre. Todo indicaba que la demanda de dinero, que aumenta fuertemente para esa época, iba a ser muy superior a la oferta.



El Banco redujo encajes y garantizó liquidez ilimitada, lo que resulta muy oportuno dada la vulnerabilidad del sector financiero. Sin embargo, el hecho de acomodar el aumento estacional de la demanda de fin de año no se debe confundir con una solución de los problemas de fondo. Los desequilibrios macroeconómicos no se van a resolver con simples medidas monetarias, sino que hace falta atacar en serio el problema fiscal.



Las medidas



La liquidez que el Banco de la República está dándole al sistema permite que los agregados monetarios vuelvan a entrar en los corredores que se habían anunciado a comienzos de año. La restricción monetaria que fue necesaria para defender la tasa de cambio en 1998 tuvo como consecuencia que los agregados monetarios se mantuvieran por debajo de los pisos de los corredores. Las ventas de reservas internacionales por parte del Banco de la República para defender la banda cambiaria le drenaron al sistema $3 billones.



En estas condiciones y frente a la alta demanda estacional por liquidez en noviembre y diciembre, era apenas natural que el Banco hiciera algo para evitar un colapso monetario. Tradicionalmente, para atender la necesidad de recursos las tesorerías de las empresas han acudido a vender Omas. Como este año no hay Omas para vender, la única salida era el Banco.



Las medidas del Banco están orientadas en dos sentidos. Primero, aumentan la liquidez permanente mediante la reducción de los encajes, la remuneración a los mismos y la compra de TES (cabe anotar que el Banco compra solamente los TES que están en manos de los "market makers" privados, ya que considera que la compra de TES a entidades oficales implicaría dar financiación adicional al gasto público).



Segundo, aumentan la liquidez temporal, mediante una reducción adicional de los encajes por tiempo limitado y del manejo de repos (acuerdos de repago respaldados por TES o por cartera).



Quizá la más importante de todas las medidas es la decisión por parte del Banco de la República de dar liquidez ilimitada a las entidades financieras, a una tasa máxima de 37%. Esto pone un freno a la especulación sobre las tasas de interés.



Qué va a pasar



El tema estacional queda resuelto, pero esto no despeja la incertidumbre. Llevamos años hablando de la necesidad de ajustar las finanzas públicas, pues allí está la base de los problemas. Mientras no ocurra el ajuste, sin importar si se toman otras medidas, persistirá la expectativa sobre la forma como éste tendrá lugar. Esto sin duda genera gran incertidumbre y le pone un freno a la inversión. Las medidas del Banco de la República son bienvenidas por todos, en especial cuando tanto el sector privado como el público están ávidos de recursos. La pregunta ahora es cómo se va a repartir esta liquidez, pues el gobierno tiene un altísimo déficit por financiar y el sector privado, aunque necesita plata, no está muy tranquilo respecto a qué pueda pasar con la tasa de cambio. Esto puede llevarlo a utilizar esa mayor liquidez para comprar dólares.



Una política agresiva del gobierno para captar recursos en el mercado interno elevaría las tasas de interés, con lo cual el sector privado sería el gran perdedor. Si, por el otro lado, la liquidez se utilizara para comprar dólares, el mercado cambiario se vería presionado y el Banco de la República tendría que intervenir para defender la banda, lo cual drenaría nuevamente la liquidez y elevaría las tasas de interés. En cualquiera de los dos casos el desenlace sería un movimiento de la banda cambiaria.



Por último, lo único que garantizaría que las medidas del Banco de la República logren su objetivo es que el gobierno dé señales claras en cuanto a que va a cumplir el compromiso de reducir el déficit fiscal a 2% del PIB en 1999.



El equilibrio macro está dado por la armonía entre las variables fiscales, las monetarias y las cambiarias. Para cada nivel de tasa de cambio existe un nivel de déficit fiscal y un nivel de crecimiento de las variables monetarias. Si se resuelve sacrificar alguna de estas variables, por ejemplo, si no baja el déficit fiscal, el ajuste tiene que darse por el lado monetario o por el cambiario. Esto es lo que podría estar sucediendo: una repetición de la política adoptada en agosto de 1997, que resultó tan nociva para la economía.
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