Le sobra la Correa

| 9/15/2000 12:00:00 AM

Le sobra la Correa

La nueva Superintendente Bancaria, Patricia Correa tiene tres cualidades a su favor: conoce muy bien el tema, es muy rápida para actuar y está dispuesta a escuchar a todos los actores.

Patricia Correa, economista de la Universidad de los Andes y candidata a PhD en economía de la Universidad de Cambridge, llegó a la Superintendencia Bancaria con ideas nuevas y mucha energía para hacer frente a los grandes retos de este cargo. En pocos días se ha puesto al tanto de la situación del sector financiero y ha tomado importantes decisiones como la revisión de la reglamentación sobre provisiones y la definición de la tasa mínima para el crédito de vivienda. Pero como ella misma afirma, esto es tan solo el comienzo de las muchas decisiones que tendrá que tomar para el desarrollo de un mercado de capitales para los títulos hipotecarios y la supervivencia del sector financiero. Dinero habló con ella acerca de sus proyectos como Superintendente Bancaria.





¿Qué sigue después de haber fijado la tasa máxima de interés para el crédito de vivienda?



Hasta ahora lo único que se decidió fue la tasa máxima para el crédito de vivienda. El resto está todo por hacer. La ley 546 de Vivienda menciona la necesidad de desarrollar el mercado de capitales como una salida a la financiación de largo plazo para la vivienda, pero no establece los mecanismos para hacerlo ni la manera para garantizar la liquidez del mercado de bonos y títulos hipotecarios. Introduce la exención de impuestos para los títulos y la flexibilización de los sistemas para la titularización. Esto quiere decir que lo más importante está aún por inventar. El reto está en montar todo un andamiaje para crear un mercado para los títulos hipotecarios.



¿Cómo empezar rápido para no perder más tiempo?



Lo más importante para desarrollar un mercado de capitales es asegurarse de que los títulos sean atractivos para los inversionistas. El primer punto es la liquidez, la cual solo se logra si el volumen es suficientemente grande. Pero también hay que mirar el riesgo crediticio, es decir, la cartera original que los respalda, el riesgo de mercado, el riesgo de prepago y el riesgo de reestructuración. Habría que pensar en seguros para cubrir estos riesgos y en crear estímulos en materia de regulación para volver los títulos más atractivos, sobre todo si el sistema financiero los va a demandar.



En concreto, ¿qué haría usted para mover el mercado de bonos hipotecarios?



En el tema de liquidez, se podría pensar en montar un fondo muy sencillo que permita transformar el título hipotecario en un título que sea recibido como Repo por el Emisor. Por ejemplo, el fondo recibe un pagaré de cartera hipotecaria y lo cambia por un TES, que puede ser utilizado por el tenedor para obtener liquidez en el Banco de la República. Operaría como un préstamo que otorga el fondo y como garantía se deja la cartera hipotecaria. Obviamente, habría que establecer una tasa de descuento de acuerdo con la calidad del título. El fondo podría ser administrado por el Banco de la República, aunque con capital totalmente privado. Los interesados en adquirir las ventajas del fondo aportarían al mismo y, sin duda, los primeros interesados serían los bancos hipotecarios. También podría haber ayudas estatales iniciales. Inclusive el Banco Mundial anunció que estaría dispuesto a invertir en capital semilla US$50 millones para este fondo. Con un fondo relativamente pequeño, de unos US$150 millones, se puede empezar a trabajar ya mismo. El tema aquí es evaluar cuál es el riesgo al que está expuesto el fondo.



Hay otras formas de dar liquidez, aunque más sofisticadas y más difíciles. Se podría montar un fondo de liquidez propiamente dicho. Una especie de fondo estabilizador, que compre títulos cuando el precio esté cayendo y venda cuando el mercado se recupere. Habría que darle lineamientos para que funcione y pueda saber en qué momento comprar o salirse. Es un fondo privado, pero creo que es inescapable un impulso inicial del Estado para que pueda arrancar.



Además de estos fondos, ¿qué más podría hacerse?



Varias cosas. Lo primero es poner a circular los pagarés de cartera hipotecaria que ya existen, tal como lo hizo Estados Unidos en la gran depresión. Es cierto que esta cartera no es homogénea ni tiene las características deseables de un título, pero se puede poner a rotar con un seguro crediticio y de reestructuración.



Una segunda estrategia es la titularización. Ya hay gran interés en el tema por parte de titularizadoras como la IFC, que espera comprar más o menos un 30% de la cartera hipotecaria tipo A del sector hipotecario privado. Con eso se puede arrancar, aunque no antes de diciembre. Si esto se hace simultáneo con la reforma al régimen de inversiones de los inversionistas institucionales, con la creación de un fondo pequeño (el primero del que hablamos) y poniendo a la venta la cartera hipotecaria de las entidades públicas, uno puede empezar a mover las cosas. Es imperfecto, pues lo ideal sería tener un solo título homogéneo, de toda la cartera y muy líquido. Ese sería el mundo ideal, pero en el momento no es viable.



¿Cómo haría la reforma al régimen de inversiones de los inversionistas institucionales?



En el mercado mundial hay dos modelos. Uno es el de la rentabilidad mínima pura, con una rentabilidad promedio del mercado que es endógena al sistema. No hay imposición de una tasa exógena al sistema. Es como el modelo chileno. El otro modelo es sin rentabilidad mínima, pero con el mecanismo de benchmarking. Se define un portafolio de referencia, compuesto por una combinación bien diversificada de los activos que se querría tener. Acabamos de contratar una consultoría externa para que en tres meses defina cuál sería el modelo óptimo para Colombia. Es inconsistente tener lo que hay ahora, una parte de rentabilidad mínima y otra parte de benchmark. Estamos seguros de poder hacer una cosa mucho más decente sin tener que cambiar la Ley 100.



¿La idea es generar demanda por intermedio de los inversionistas institucionales?



Sí. La gente se queja de que una de las razones por las cuales los fondos de pensiones no están invirtiendo en estos títulos es el exceso de reglas. Honestamente, creo que esta no es la principal razón. La principal razón es que no hay oferta de títulos hipotecarios. Solo están los de aquellas entidades que están muy necesitadas de liquidez. El resto de los bancos hipotecarios no han estado tan interesados en vender, pues se trataría de vender lo bueno que tienen del portafolio. Esto no lo van a hacer hasta cuando haya una visión y un plan de qué se va a hacer con todo el sistema de financiación de cartera hipotecaria de largo plazo.



Pero con estas medidas solo se lograría movilizar la cartera "bonita". ¿Qué pasa con la cartera mala, que es por lo menos la mitad?



Creo que sería una locura que hubiese seguros crediticios estatales para una cartera que se considera casi perdida. En los otros países provisionan esta cartera o le dan un precio con un descuento gigantesco y asumen la pérdida.



¿Por qué no le facilita a alguien que regrese capital e ingrese a esos fondos con más riesgo?



Uno se lo facilitaría con una exención tributaria. Se podría hacer un junk bond contra cartera B, que sea barato y que tenga exención tributaria. La pregunta de fondo es ¿quién quisiera repatriar capitales en este momento? La rentabilidad del bono tendría que ser de un 16% y el precio de esa cartera sería muy pequeño.



¿Cuándo cree usted que ingresen recursos nuevos al sistema?



En ciertos sectores como la vivienda de interés social, en el que siempre ha habido déficit de demanda de vivienda nueva, sí es factible que lleguen nuevos recursos de capital. En el resto creo que es más difícil, al menos en los siguientes tres años. La relación cartera hipotecaria sobre PIB en Colombia es la más alta de todo el hemisferio occidental. Por definición, una economía no puede crecer los metros cuadrados construidos al infinito. Tiene que haber más rotación y un mercado más concentrado en arriendos. Las cosas se tienen que estabilizar un poco para poder crecer a un ritmo más o menos normal. Cuando los países no aguantan un nivel de stock de cartera hipotecaria, no existe la capacidad de servir esa deuda. Esa es la crisis que estamos viviendo.



Además del mercado hipotecario, ¿qué más se necesita para desarrollar un mercado de capitales?



Habría que trabajar también con el mercado de deuda pública que aunque no es tan grande como el de otros países, tiene el problema de haberse generado en dos años. Es un mercado donde hay demasiados títulos, muy poco homogéneos y sin precios de referencia. La estrategia de deuda pública debe ofrecer un portafolio de papeles que tenga un poco de todo, pero que no sea tan diversificado como para restarle liquidez. Es tener cuatro o cinco títulos a los que se les trata de garantizar la liquidez.



¿Qué ventaja habría en incentivar lo tributario para lo hipotecario y no para lo empresarial?



Ese es un buen punto.



En pocas semanas la Superintendente Bancaria se ha formado una idea clara acerca del cronograma de decisiones para el desarrollo del mercado de capitales para los títulos hipotecarios. Pero para llegar más lejos, es imprescindible pensar también en la creación de un mercado de capitales para el sector empresarial colombiano. De acuerdo con los cálculos de Dinero, las necesidades de capital de las empresas están entre US$8.000 y 10.000 millones y el reto es cómo lograr que estas capitalizaciones se hagan. Si se está pensando en exenciones tributarias para los títulos hipotecarios y se han visto los resultados que han tenido los beneficios tributarios en el desarrollo de los fondos de pensiones voluntarios, por qué no hacer extensivos estos beneficios a los papeles que emitan las empresas.



"La multibanca fue un error"



"Aparte de todo lo anterior, creo en la especialización en la generación de cartera hipotecaria. Fue un error pensar que con la multibanca, al haber diversificación de riesgo, ya estábamos listos. Esto es totalmente ineficiente y está demostrado en el mercado internacional que para originar cartera hipotecaria, originar cartera de crédito, usted requiere un expertise especial. Esa especialización, desde el origen, es por donde podría ir la cosa".



"En Estados Unidos, hay originadores de cartera hipotecaria que no son intermediarios financieros, sino agentes especializados en generar créditos hipotecarios y que saben a quién prestarle y a quién no. Además, están los administradores del crédito (servicers), que tienen la base de datos de los deudores, se encargan de hacer los pagos y del recaudo. A veces, hay credit originators, que son también servicers. Estos cobran comisiones por los servicios que prestan. Las grandes titularizadoras compran la cartera con el servicio de administración de la misma y la tienen en su activo e incluso asumen el riesgo crediticio. En el caso de las titularizadoras, transforman la cartera, porque al comprar un pool de carteras hipotecarias de diferentes originadoras por todo Estados Unidos, diversifican el riesgo crediticio y emiten contra esos títulos. Desde junk bonds hasta de máxima calidad".
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