Las remesas familiares

| 6/27/2003 12:00:00 AM

Las remesas familiares

Este año se estima que las remesas llegarán a US$3.000 millones. El dinamismo de este negocio ha volteado los ojos del gobierno y del sector privado hacia él.

Los envíos en moneda extranjera que los colombianos que viven en el exterior hacen a sus familiares, se están convirtiendo en una de las principales fuentes de divisas del país. En 2002 ingresaron a Colombia remesas por US$2.431 millones, lo cual representa el 19% de las exportaciones totales de bienes y equivalen al 116% de la inversión extranjera directa que entró al país. Este año se estima que podrían alcanzar los US$3.000 millones cuando en 1998 estaban alrededor de US$788 millones.

Este comportamiento y su potencial de crecimiento han hecho que el sector financiero, que solo mueve el 24% de las remesas, se interese en aumentar su participación en este mercado que crece a una tasa anual superior al 21%. Incluso, algunos comisionistas de bolsa están estudiando seriamente la posibilidad de ingresar a este negocio.

Sin embargo, tendrán que enfrentar una gran competencia de las casas de cambio que se han preparado y especializado tanto que no es fortuito que hoy sean el principal vehículo pagador de remesas familiares en el país.

Pero se requieren ciertos cambios normativos, desde definir el concepto de las remesas familiares y su tratamiento tributario hasta unificar los controles contra lavado de dinero, para profundizar la competencia y permitir la disminución en los costos de envío que están entre los más altos en la región según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Solo así las remesas se convertirán en un mecanismo de desarrollo de todos los intermediarios cambiarios y financieros.



Los bancos

El temor a convertirse en vehículo del lavado de activos y las altas cargas operativas que su control impone hicieron que en la última década el sector financiero dejara este mercado -originalmente suyo- en manos de las casas de cambio, las cuales ante las exigencias del mercado y la regulación se especializaron y modernizaron hasta tener hoy el mayor posicionamiento del mercado. El sector financiero, por su parte, ha concentrado sus esfuerzos en la canalización de las divisas provenientes de operaciones de comercio exterior y endeudamiento que suman alrededor de US$24.000 millones al año. Sin embargo, por el crecimiento sostenido de las remesas durante los últimos 4 años, producto de la emigración y la crisis, muchos intermediarios ingresaron a este mercado o están planeando hacerlo próximamente.

Bancolombia es, tal vez, el banco más agresivo en este momento en el mercado. Como explica Santiago Pérez, vicepresidente de personas y pyme, "queremos competir fuerte en esta actividad. El sector financiero es un negocio de riesgo. Y el lavado es otro riesgo más que debemos enfrentar". Su estrategia consiste en explotar las ventajas comparativas que tiene un intermediario financiero, como la red, la posibilidad de hacer venta cruzada y pertenecer a un grupo económico. Hoy esta entidad tiene un convenio con Money Gram, una red con 130 puntos de pago incluyendo más de 25 en almacenes como Exito y Ley para realizar los pagos en especie (mercados). Además, ofrece una tarjeta receptora de giros, con lo cual estos quedan domiciliados automáticamente a una cuenta.

Por otra parte, la empresa especializada en el envío de remesas del grupo español BBVA Dinero Express y la filial del BBVA Bancomer en Estados Unidos Bancomer Transfer Services, BTS, comenzarán a ofrecer el servicio en Colombia por intermedio del BBVA Banco Ganadero y Davivienda. Esto les permitirá aprovechar el hecho de que las principales fuentes externas de ingreso de divisas por remesas de trabajadores son Estados Unidos (67%) y España (10%).

Un sondeo efectuado por Dinero ratificó que algunas entidades del sector financiero y un comisionista están estudiando la opción de entrar a este mercado (pidieron no ser identificados). Sin embargo, en general, el temor al lavado de activos aún sigue siendo elevado en el sector, lo cual hace difícil que se considere prestar servicios a personas que no tengan ningún nexo con el banco. Además, los bancos se quejan de la elevada carga tributaria sobre los giros (que su competencia no paga), como la retención en la fuente del 3% que cancela el beneficiario del giro, el IVA del 16% sobre el diferencial cambiario de la entidad que paga el giro y el 3x1.000, lo cual encarece los costos del giro a quien envía dinero por medio de establecimientos de crédito.

Según el Banco de la República, el costo total del giro (suma de la comisión de envío y del diferencial de cambio aplicado sin considerar los impuestos) podría ascender a 7,5% del total enviado, lo cual significa que los colombianos fuera del país pagaron alrededor de US$178 millones a intermediarios por enviar dinero al país. Un estudio del BID indica que este porcentaje sería del 13%, lo cual implicaría que el costo de envío fue de US$300 millones (ver esquema).

Las casas de cambio

Según el Banco de la República, cerca del 70% de los más de US$2.000 millones que ingresan anualmente por remesas se canaliza hoy por intermedio de las casas de cambio, un 24% por entidades financieras y el restante 7% por comisionistas de bolsa. Este posicionamiento se debe a la especialización de más de una década en la operación que les ha exigido modernizarse, tanto que su inversión administrativa y tecnología de punta (por ejemplo, tienen segmentos propios de red satelital) les permite estar enlazados con el mundo y pagar las remesas prácticamente en tiempo real. Las 12 casas de cambio existentes cuentan con una red de más de 332 locales propios en el país e importantes alianzas en el exterior con los principales money remitters como Western Union y Money Gram. Además, su principal ventaja radica en la tipología del emigrante, pues la mayoría de ellos son ilegales o simplemente no están bancarizados. Algunos estudios en Latinoamérica indican que solo el 9% de los inmigrantes emplea bancos para enviar sus remesas; el 78% emplea compañías tradicionales y el 8% aún envía dinero con parientes y conocidos. Los costos de mantener cuentas bancarias y el temor a problemas fiscales y de emigración hacen que prefieran canales como las casas de cambio.

No obstante, el sector enfrenta algunas desventajas. Según Alfonso Garzón, presidente de Asocambiaria (gremio que agrupa a las casas de cambio), les resta competitividad tener que acudir a una entidad del sector financiero, que son su creciente competencia en el mercado de las remesas, para hacer parte de la operación, como monetizar a pesos las divisas de los giros. Y, segundo, el control a las operaciones de lavado es mucho más estricto que para los bancos y comisionistas, pues tienen que vigilar y controlar operaciones de montos mucho menores, agrega. "La competencia es bienvenida pero en condiciones similares. No pedimos que nos relajen los controles sino que los igualen".

Por esto, para contrarrestar el primer problema, las autoridades están estudiando la posibilidad de aceptar que el sector abra cuentas corrientes en dólares o contratos de depósito en el Banco de la República. En cuanto a las condiciones desiguales, es claro que no hay un arbitraje normativo y que estas obedecen a la naturaleza del negocio. Debido a que el giro promedio del exterior es tan pequeño, entre US$200 y US$300 (y se hace cerca de 5 veces al año), se hace indispensable un control desde montos pequeños para evitar que se estructuren operaciones por medio de varias entidades y ejercer un control global. Por esto, se requiere una revisión de las normas para que atiendan más al tipo de operación que al intermediario cambiario que las realiza para garantizar igualdad en los controles de lavado de activos.

Por último, está la existencia de múltiples entidades y profesionales del cambio que, si bien solo están autorizados a comprar y vender dólares, utilizan el nombre de casas de cambio, sin cumplir los requisitos legales para ello, con lo cual crean confusión en el mercado y contribuyen a la estigmatización del sector. Para esto, el gremio ha solicitado un cambio de nombre, propuesta que las autoridades están estudiando.

En la medida en que se introduzcan estos cambios, se reduzcan los costos impositivos y se les dé transparencia e igualdad en las condiciones de competencia, se incentivará la entrada de nuevos jugadores del sector financiero. Sin embargo, cada entidad tomará la decisión estratégica de entrar o no a un negocio exigente por el volumen, la alta rotación, la liquidez y los controles que requiere, y en el cual la especialización de las casas de cambio establece unos muy buenos estándares de rapidez y servicio. Los más beneficiados serán los propios emigrantes y sus familias por la reducción de costos que la mayor competencia traería.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.