| 6/25/2004 12:00:00 AM

Las implicaciones de Basilea II

En un seminario de Felaban, los supervisores y banqueros de la región discutieron las implicaciones de la implementación del acuerdo de Basilea II. Entrevista con Ignacio Salvatierra, presidente de Felaban.

¿La adopción de Basilea podría traer más daños que beneficios para la banca de la región?

Felaban no considera que el Acuerdo de Basilea II en su integridad sea perjudicial para Latinoamérica. Por el contrario, reconoce que el Nuevo Acuerdo contribuye a la creación de incentivos para mejorar las técnicas de manejo de riesgo utilizadas por los bancos para la evaluación de la calidad de los activos de sus portafolios.

No obstante las ventajas del Nuevo Acuerdo propuesto, hay varias características del mismo que pueden ir en detrimento de la estabilidad de los sistemas financieros de América Latina.

En el actual Acuerdo (Basilea I), hay un incentivo para que los bancos internacionales otorguen préstamos a corto plazo a los bancos de la mayoría de los mercados emergentes, incluyendo Latinoamérica. Como es ampliamente reconocido, las deudas a corto plazo son una de las principales causas de la volatilidad de los flujos financieros hacia los mercados emergentes. El Nuevo Acuerdo intensifica este problema al cambiar la definición de "corto plazo" de un año a 3 meses.

Felaban ha solicitado al Comité reconsiderar la definición del "corto plazo" para mantenerla en 12 meses.

Por otra parte, debe tenerse presente que, en la actualidad, la mayoría de los bancos de países del G-10 que desarrollan actividades internacionales con exposición en América Latina, calcula su capital económico tomando en cuenta el riesgo de esas exposiciones. La debida disposición de técnicas de "diversificación del portafolio" es un componente en los modelos internos de manejo de riesgo de crédito de los bancos.

Bajo el Nuevo Acuerdo, no hay un reconocimiento suficiente a la diversificación del portafolio de los bancos entre los países y las regiones como instrumento de manejo de riesgo crediticio.

Al no reconocer suficientemente las ventajas para el manejo de riesgo de la diversificación internacional, la adopción del Acuerdo Basilea II por parte de los países industrializados resultaría en un incremento excesivo de los requerimientos de capital sobre los préstamos internacionales a los mercados emergentes. Esto crearía, a su vez, incentivos para una reducción en los préstamos y/o un incremento en los costos de los préstamos internacionales a los mercados emergentes.



¿Cómo podría evitarse la pérdida de competitividad de la banca de la región ante la adopción de Basilea II?

Para mantener un "campo de juego" equitativo y evitar pérdidas de competitividad indebidas para ciertas entidades bancarias como resultado de la nueva reglamentación propuesta, debido a los diferentes marcos regulatorios. Este problema tiene especial importancia en América Latina, donde hay un alto número de subsidiarias de bancos extranjeros y bancos locales.

Se cita como ejemplo la eventual exigencia de las casas matrices de bancos extranjeros de aplicar el "enfoque IRB", mientras que, con base en consideraciones de prudencia, los bancos locales siguieran funcionando bajo el Acuerdo Basilea I. Así, los mejores prestatarios corporativos tendrán un incentivo para migrar hacia los bancos extranjeros, lo cual debilitaría a la banca local.

Felaban ha recomendado al Comité de Basilea tener en cuenta las perturbaciones potenciales a los sistemas bancarios locales que se originarían al permitir el funcionamiento simultáneo de marcos reguladores alternativos, para determinar el carácter adecuado del capital dentro de un país.

Igualmente, han solicitado al Comité ofrecer una orientación específica sobre cómo evitar las pérdidas de competitividad, no intencionadas, para los bancos locales. Se debe tener en cuenta que el Nuevo Acuerdo puede generar problemas de arbitraje regulatorio entre bancos locales y bancos internacionales que confluyan en un mercado particular. A esto se le conoce como el Problema Anfitrión-Huésped.

Estos dos aspectos son amenazas importantes a la competitividad de la banca de la región. Mucho se ha discutido sobre la estrategia que seguirá la banca de estos países para mitigar esos efectos. Pero, hay un relativo consenso en el sentido de adaptar las propuestas del acuerdo a las particularidades de los mercados de la región. En esto hay coincidencias con el comité de Basilea, pues se reconoce que el ámbito de aplicación inicial de las nuevas reglas de capital son los países del G-10.
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