| 8/1/1995 12:00:00 AM

LAS GRANDES LIGAS

Las oficinas de representación de bancos extranjeros marchan al ritmo del sistema financiero internacional.

En 1988, en el marco del XI Simposio sobre el mercado de capitales organizado por la Asociación Bancaria, Lewis Weston, socio del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs, se refería a la banca comercial como "las personas que le prestan a uno dinero cuando realmente no lo necesita." Se refería al retiro de la banca comercial internacional de América Latina, después de su experiencia con la reprogramación de la deuda externa de casi todos los países de la región. En aquel entonces todo parecía indicar que los bancos comerciales internacionales iban a concentrar sus actividades futuras en préstamos gubernamentales.

A mediados de la década pasada la banca internacional había comprendido que la crisis de la deuda no era un problema de liquidez, sino un problema mucho más grave: un caso de insolvencia. Por este motivo, muchos bancos habían iniciado una agresiva reducción de sus niveles de "exposición" en los países del área. Para entonces, Colombia se había convertido en un caso de excepción en América Latina. El país no se había visto precisado a reestructurar su deuda externa, a pesar de que el mercado internacional de capitales estuvo prácticamente cerrado luego de la crisis mexicana en 1982. Aun así, el país tuvo que buscar tres grandes financiaciones durante los años ochenta, que a la postre le permitirían atender cumplidamente sus obligaciones con la banca comercial y conservar su condición de "buen deudor". Tales refinanciaciones fueron los créditos conocidos como "Jumbo" (1985), "Concorde" (1987) y "Challenger" (1989), los cuales fueron el resultado de complejos procesos de sindicación.

La estrategia de financiamiento externo adoptada por Colombia durante la década pasada fue diferente a la de otros países. En la búsqueda de una normalización de las relaciones con el sistema financiero internacional, la estrategia estuvo dirigida al logro de dos objetivos. De una parte, el país iba a mantener hasta donde fuera posible su perfil como sujeto de crédito en condiciones de mercado y, de otra, se buscaba entablar una relación más cercana con organismos multilaterales de crédito como el Banco Mundial. Al final del día, este organismo multilateral contribuiría a que la banca comercial no se retirara de Colombia en la misma proporción en que lo había hecho en otros lugares y a que incluso, en algunos casos, aumentara su nivel de riesgo.

En efecto, durante las dos últimas sindicaciones mencionadas fueron muchos los bancos acreedores que se abstuvieron de participar o que ofrecieron realizar aportes inferiores a los solicitados. Para cubrir el faltante, los bancos líderes en el proceso se vieron forzados a realizar un aporte crediticio adicional a través de la suscripción de bonos. Por lo anterior, resulta cuestionable, en el caso colombiano, la afirmación del experto de Goldman Sachs según la cual la banca comercial le presta dinero a quien no lo necesita. En términos generales, esa no ha sido la experiencia del país.

Desde fines de la década pasada los bancos comerciales internacionales comenzaron a buscar la manera de transformar sus activos de riesgo no sólo en América Latina, sino en el mundo entero, a través de modalidades crediticias no tradicionales como es la emisión de bonos o títulos representativos de deuda. Pero además, empezaron a mostrar un creciente interés en desarrollar actividades propias de la banca de inversión como son la suscripción, colocación y negociación de títulos valores, no solamente emitidos por los gobiernos, sino también por el sector privado. ¿Qué pudo haber influido en este cambio de actitud? Seguramente sus desagradables experiencias con las reprogramaciones de deuda externa, pero también el progresivo agotamiento de los mercados financieros de los países desarrollados y el crecimiento inusitado de unos pocos mercados emergentes.

Para Jorge Alberto Jiménez, representante de Bankers Trust, uno de los bancos estadounidenses que con mayor decisión reorientaron el negocio hacia la banca de inversión, el cambio de rumbo también tuvo que ver con una actitud más favorable de los inversionistas internacionales. Al mismo tiempo, los bancos de inversión han adquirido progresivamente facultades para manejar depósitos y préstamos, con lo cual realizan algunas actividades de banca comercial. Los efectos de este movimiento en el sistema financiero internacional han terminado reflejándose en los servicios que promueven en el país las oficinas de representación de bancos extranjeros.

Antes de hacer referencia a entidades específicas, es importante comprender que la banca internacional no es una unidad homogénea. Por el contrario, existen diversos sistemas financieros en el mundo, con distintos esquemas de regulación y grados de especialización. La banca japonesa, por ejemplo, se caracteriza por una fuerte especialización de las instituciones financieras. En Colombia están representados algunos de los bancos comerciales japoneses más importantes. Es el caso del Sumitomo Bank y del Bank of Tokyo. Este último está en proceso de fusionarse con el Mitsubishi Bank, con lo cual se convertirá en el banco más grande del mundo. Los bancos japoneses representados en el país se dedican principalmente a atender las necesidades de clientes japoneses, así como a financiar proyectos a largo plazo de agencias oficiales con una alta capacidad de movilización de recursos.

En la práctica, sin embargo, las labores de promoción que desarrollan las oficinas de representación de algunas de estas entidades son escasas, al punto de que algunos bancos son representados por abogados de reconocido prestigio, sólo para dar cumplimiento a las disposiciones legales. Naturalmente, varios bancos japoneses tienen relaciones comerciales con instituciones financieras colombianas, a las cuales les ha sido asignada una línea de crédito para apoyar las labores de comercio exterior bilateral.

Dentro de la banca europea es posible distinguir cuando menos tres esquemas de sistemas financieros. El modelo inglés se caracteriza por la escasa intervención estatal y la especialización de las entidades. El modelo alemán presenta como rasgos característicos una amplia libertad de actuación de los bancos e instituciones poco diferenciadas. Los bancos suizos y holandeses tienen características similares. Por último, el modelo francés, tal vez el más parecido al que existe en Colombia y en los demás países de la región, se caracteriza por una marcada especialización y por la participación del Estado en la pro-

piedad de numerosas instituciones financieras.

Desde fines del siglo pasado la banca alemana ha sido considerada el paradigma de la banca universal o banca múltiple. Esto es, la misma institución presta toda la diversidad de operaciones y servicios financieros a través de divisiones especializadas, una de las cuales es justamente la de banca de inversión. En los últimos años varios bancos comerciales de Europa continental, sobre todo alemanes, han adquirido bancos de inversión ingleses que han entrado a formar parte de la referida división o han conservado el status de entidades independientes, propiedad del mismo grupo.

Este proceso lo inició el Deutsche Bank en 1989, cuando adquirió el grupo británico Morgan Grenfell. Hoy en día, el Deutsche, antes que ser un banco alemán que desarrolla una actividad internacional, es un banco multinacional. Prueba de ello es que en los últimos años ha participado en algunas de las transacciones de finanzas corporativas realizadas por empresas colombianas. En efecto, MG fue el coordinador global de la emisión de bonos convertibles en acciones de Bancol que le permitió a los Gilinski adquirir el Banco de Colombia, y lideró la emisión de recibos de depósito europeos (GDRs) de Cementos Diamante. En las dos operaciones el Deutsche intervino como underwriter. En octubre del año pasado las actividades de banca de inversión de ambas entidades fueron fusionadas.

En lo corrido de este año se han realizado dos importantes adquisiciones. La primera fue la de Barings por parte del grupo Holan

numerosas transacciones en que este banco ha intervenido recientemente sobresale la financiación parcial a los Gilinski en el proceso de adquisición del Banco de Colombia, y el préstamo a los accionistas del Banco Ganadero para recomprar la participación que tenía el banco venezolano Construcción en esa entidad.

Como si fuera poco, hace escasos meses el banco suizo Swiss Bank Corporation adquirió a Warburg, el mayor y más prestigioso banco de inversiones británico. En efecto, SBC Warburg es una entidad que fue creada el mes pasado como resultado de la combinación de la división financiera e internacional del banco suizo y el mencionado banco de inversión inglés. La nueva entidad operará como una división del SBC. Según Daniel NiLatino al Banco del Pacífico, y en la del Banco Andino al Banco Popular del Ecuador. Vale la pena recordar que después de la Ley 45/90 que permitió a los inversionistas extranjeros adquirir el 100% de una institución financiera establecida en Colombia, fueron los bancos venezolanos los primeros en beneficiarse de la nueva legislación, seguidos por algunos bancos estadounidenses como el Citi y el Bank of America. Luego, a raíz de la crisis financiera en Venezuela, algunos bancos de ese país como el Latino y el Construcción fueron requeridos para que pusieran en venta sus activos en el exterior. El turno ahora será para los bancos ecuatorianos que desde hace algún tiempo estaban diseñando una estrategia de internacionalización. Es el caso del Pacífico y el Popular.

Más recientemente, se anunció la compra de otro banco de inversión inglés, Kleinwort Benson, por parte del banco alemán Dresdner, el

segundo en activos en Alemania, después del Deutsche. Del mismo modo, el banco regional Dusseldorf Westdeutsche Landesbank (WestLB) busca la manera de potenciar sus actividades en Londres. Vale la pena mencionar que a comienzos de 1992 este último adquirió el Banco Europeo para América Latina (BEAL), que tiene una representación bastante activa en Colombia.

Qué vendrá después de que se aclimate el remezón que está sufriendo el sistema financiero de la City de Londres es una pregunta que se formulan muchos. Es claro que de seguir el ritmo de las adquisiciones de firmas de banca de inversión por parte de bancos europeos, se habrá confirmado a Londres como el principal mercado de capitales de Europa. Pero al mismo tiempo, la toma de decisiones se habrá descentralizado. ¿Cuáles serán las implicaciones para un país como Colombia? De momento, no muchas. Lo único cierto es que la mayoría de las representaciones de bancos europeos en el país se dedicarán principalmente a promover negocios de banca de inversión, de pronto con la excepción de los bancos franceses.

Según Jean Bottagisio, representante del banco Societé Generale, el tercer banco más grande de Francia y una de las primeras entidades que fueron reprivatizadas después de 1986, cuando comenzó la historia reciente de las privatizaciones en ese país, el mercado colombiano continuará demandando un volumen importante de préstamos tradicionales para la financiación de proyectos. Pero aún más importante, a sólo pocos meses de la crisis financiera mexicana de fines del año pasado, varios eventos indican que podría estar cerca el retorno de la banca comercial internacional. "Esta posibilidad no tan remota constituye un hecho positivo para el país", opina Antonio Copello Faccini, representante de Kleinwort Benson. en este sentido, el evento que mayor importancia reviste es, sin lugar a dudas, el préstamo que obtuvo recientemente Ecopetrol por un valor de US$1,400 millones, para financiar la construcción del oleoducto central que llevará el petróleo de Cusiana hasta Coveñas. La obra será ejecutada por Ócensa, que es un consorcio integrado por ECOPETROL, Triton y British Petroleum. "Preferimos fondear este proyecto con préstamos sindicados que con la emisión de bonos", dice Rafael García, representante del Chemical Bank. Este banco estadounidense tiene una amplia experiencia en procesos de sindicación de créditos, toda vez que lideró varias de las sindicaciones que el país recibió durante la crisis de la deuda. En el caso específico de esta operación, se obtuvo el compromiso de seis bancos extranjeros que deseaban participar en el proyecto. Dentro de estos bancos, se encuentran dos instituciones japonesas (Bank of Tokio y The Industrial Bank of Japan), dos francesas (Societé Generale y Paribas), uno alemana (Deutsche) y una holandesa (ANB Amro). El plazo promedio previsto para esta obligación es de 10 años.

A propósito del Chemical, vale la pena hacer una breve referencia al sistema financiero norteamericano. La crisis de los años 30, que implicó la quiebra de 10,000 bancos, aproximadamente, condujo a las autoridades de Estados Unidos a establecer una especie de muralla china entre la banca comercial y la banca de inversión. La ley Glass Steagall, de 1933, segmentó el mercado según el tipo de servicios de cada entidad y la naturaleza de sus activos y de sus pasivos. Sin embargo, a partir de la década de los 701a banca comercial especializada empezó a hacer crisis y se fueron debilitando las talanqueras existentes, hasta cuando fueron expedidas importantes resoluciones que contribuyeron a homologar las actividades de las distintas entidades financieras. En efecto, fueron abolidos los límites a las tasas de interés, se definieron nuevos instrumentos de captación y se facultó a los bancos para llevar a cabo actividades en el mercado internacional de capitales. Luego vino la crisis de la deuda, que es historia conocida.

Estas dos circunstancias, la eliminación de trabas para desarrollar actividades en el mercado de capitales y las dolorosas lecciones aprendidas en el curso de la evolución de la crisis del endeudamiento externo, contribuyeron a que muchos bancos comerciales estadounidenses iniciaran un agresivo proceso de adquisición de las destrezas necesarias para competir en pie de igualdad con los bancos de inversión. Y viceversa. Las firmas que tradicionalmente han transado "securities" han venido agregando algunos productos bancarios a su ya extenso portafolio de servicios. Si se cumplen los pronósticos de algunos, antes de dos años la ley GlassSteagall podría llegar a su fin, lo que daría un fuerte impulso a las tendencias que ya se han venido observando. Es cierto que hoy en día algunos de los bancos comerciales más grandes participan activamente en la suscripción y distribución de valores, pero no lo es menos que los bancos de inversión han mordido un mercado que antes tuvieron para ellos solos. Se trata de la captación de depósitos y la gestión de carteras de inversiones, lo que se conoce comúnmente con el título de banca privada.

Para Manuel Vicente de la Pava, representante del Chase Manhattan Bank, el resurgimiento de los préstamos sindicados amerita una salvedad. "Hoy se trata de operaciones mucho más estructuradas, prácticamente un producto adicional a los servicios que prestamos en el área de banca de inversión. Dentro de ésta, nos hemos especializado en la financiación de proyectos, concretamente en cuatro áreas: energía, minería, telecomunicaciones y proyectos ambientales", añade. Hidromiel y Termovalle son apenas dos de los proyectos recientes de generación de energía eléctrica en los que el Chase ha intervenido como asesor financiero de todos o parte de los proponentes.

Pero el interés de éste y otros bancos estadounidenses ha ido más allá de la prestación de servicios de asesoría financiera. Es el caso del Chase, que es accionista de Celumóvil, pero as¡ mismo, el de Bankers Trust, que adquirió no hace mucho un paquete de acciones de Corfinsura.

A manera de epilogo, vale la pena mencionar que varios eventos marcan el final aparente del denominado efecto tequila, que recorrió todos los países de la región después de la sorpresiva devaluación del peso mexicano el 20 de diciembre de 1994. La venta masiva de valores mexicanos arrastró a varios mercados emergentes, sobre todo a aquellos en los cuales la inversión extranjera de portafolio representaba una participación importante de la capitalización bursátil como es el caso de Chile, Perú y Argentina. Aunque Colombia se mantuvo al margen de la crisis, mucho se especuló sobre el endurecimiento del mercado financiero internacional para cualquier operación que el país deseara realizar en el futuro cercano. Para sorpresa de muchos, en los últimos meses ha sucedido todo lo contrario. Para la muestra dos botones: la exitosa colocación de bonos de Bancoldex, liderada por Bankers Trust, y la emisión de recibos de depósitos estadounidenses (ADRs) del BIC. Los bancos de inversión estadounidenses Morgan Stanley y J.P. Morgan serán los aseguradores de la emisión.
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