Las AFP y la reforma

| 2/8/2003 12:00:00 AM

Las AFP y la reforma

Con la reforma pensional,las AFP reducirán sus ingresos. Pero, si se garantiza la estabilidad en el sistema pensional, el negocio de las AFP se potenciará.

La reforma pensional les dejó un sabor agridulce a las Administradoras de Fondos de Pensiones y Cesantías, AFP. Por un lado, les recortó considerablemente sus ingresos por comisiones, lo cual afectará sus utilidades en el corto plazo. Pero, por el otro, deja en el mediano plazo en condiciones similares de competencia a los dos regímenes (Prima Media, RPM y Ahorro Individual, RAI), lo cual alivia el problema fiscal que generaba la inviabilidad financiera del RPM y le da un gran potencial de crecimiento al sector privado.

Por esto, los empresarios del sector son optimistas y, aunque la reforma reduce sus ingresos alrededor del 25% en el corto plazo, están conscientes de que esta también produce varias modificaciones en el sistema pensional que benefician su negocio. Por ejemplo, se prevé una disminución en los costos de los seguros que absorberá cerca de la mitad del impacto que causan los menores ingresos sobre las utilidades.

Hasta ahora, la poca claridad y las muy laxas condiciones para acceder a las pensiones de invalidez y sobrevivencia hacían que solo se requiriera cotizar en el sistema 26 semanas para acceder a una pensión, lo cual incentivaba el fraude y ubicaba la razón de siniestralidad en este ramo en cerca del 100%.

Con la reforma, se premia la fidelidad en la cotización al sistema y para obtener una pensión de invalidez o sobrevivencia se necesitará haber cotizado un porcentaje mínimo entre la edad base y la ocurrencia del hecho (invalidez o muerte). Además, establece unas condiciones más estrictas para que los beneficiarios obtengan derecho a la pensión de sobrevivencia. Esto disminuirá la siniestralidad y, por tanto, generará una reducción de las primas que deberán negociar las AFP con las compañías de seguros.

De todos modos, las administradoras tendrán que mirar hacia dentro para compensar el impacto de las menores comisiones en sus utilidades, y trabajar en lograr una mayor eficiencia por dos vías: primero, aumentando sus ingresos al aprovechar que la ley les abre nuevos mercados y combate la evasión. Y, segundo, disminuyendo sus costos. Los empresarios saben su tarea. Lo único que quieren es claridad y estabilidad de largo plazo en las reglas de juego.



Los cambios

La reducción en las comisiones es un cambio muy fuerte para las administradoras pues reduce su principal fuente de ingresos, ya que las comisiones de administración de fondos obligatorios representan alrededor del 70% de los ingresos para la mayoría de las compañías de este tipo. Sin embargo, las mayores exigencias para pensionarse, el incremento de los aportes que aumentarán el valor de los fondos que administrarán, la obligatoriedad de afiliación para independientes que, de paso, les abre nuevos mercados, la lucha contra la evasión y la mayor solidaridad del régimen son cambios que le dan solidez al sistema y convierten a las AFP en jugadores cada vez más importantes para la canalización del ahorro de la economía.

Las administradoras calculan que la reducción en las comisiones por la administración de fondos obligatorios será de alrededor del 33%. Por tanto, la mayoría de los empresarios prevé una caída en sus ingresos totales entre el 15% y 25%, lo cual afectará sus utilidades.

Muchos empresarios coinciden en que esto sucede justo cuando las administradoras apenas estaban empezando a recuperar las fuertes inversiones que tuvieron que hacer para arrancar el negocio y constituye un duro golpe para la inversión extranjera. Cabe recordar que la compra de Colpatria por parte de BBVA Horizonte, Davivir y Colmena por parte del Santander y la consolidación del Citi en Colfondos sucedieron en años recientes.

El golpe sobre las utilidades es de tal magnitud que, según Antonio García Bilbao, presidente de BBVA Horizonte, el 2003 será un año muy difícil y volver a los montos de utilidades y márgenes de rentabilidad actuales podría tardar 2 ó 3 años.

Los empresarios son muy optimistas sobre el futuro del negocio y saben que la reforma, al pretender fortalecer y dar viabilidad al sistema pensional, y al darles más equidad a los regímenes y fomentar una mayor cobertura y cultura de la pensión, facilitará el desarrollo de su negocio y las ganancias de eficiencia que tendrán que lograr para terminar de compensar la reducción en las comisiones.

Por ejemplo, el aumento en las cotizaciones hará que el valor de los fondos administrados por las AFP sea mucho mayor, lo cual les permitirá a estas ser jugadores cada vez más importantes del mercado de capitales y potenciaría sus alternativas de inversión.

La reforma obliga a los trabajadores independientes a afiliarse en algún régimen, lo cual ampliaría el mercado (depende de la reglamentación). Hoy, los trabajadores independientes representan solo el 2,5% de los afiliados. Para Luis Fernando Restrepo, presidente de la AFP Santander, el sistema debe crecer vigorosamente y aumentar la cobertura que aún es muy baja (alrededor del 25% de la población económicamente activa). Este es un mercado natural para los fondos de pensiones, dadas las ventajas que ofrece en términos de rentabilidad sobre el RPM. La mayor penetración dependerá de las estrategias comerciales y de mercadeo de las administradoras.

Sin embargo, otros empresarios del sector piensan que los aportes de este tipo de trabajadores son inestables y no son muy optimistas sobre un crecimiento importante en este nicho, por lo menos en el corto plazo.

Pero hacia donde muchos sí están apuntando es a incrementar los fondos de pensiones voluntarias, dado que la reforma tributaria conservó los beneficios para estas inversiones, que hoy solo representan el 14% del valor total de los fondos que administran estas entidades. Esto a pesar de venir en constante aumento y vincular hoy a más de 343.000 personas, 54% más que hace un año.

Otras formas de mejorar los ingresos para las administradoras son bajar la evasión y aumentar el número de afiliados activos. En la actualidad, cerca del 52,4% de los afiliados a las AFP están inactivos, pues no cotizan regularmente. En esta estrategia jugará un papel vital el sistema de registro único de información y recaudo creado con la reforma para controlar la evasión. Este consistirá en un sistema de registro único para integrar todos los pagos de cotizaciones y aportes parafiscales.

Por otro lado, las administradoras tendrán que trabajar muy fuerte en la reducción de costos para mejorar sus procesos operacionales (aumentar los recaudos por vías electrónicas, call center, internet), lo cual requerirá que consoliden las inversiones en tecnología que han realizado en los últimos años.

Por último, con el incremento para el empleado y los empleadores de la cotización en el 2004 en un punto porcentual, del 13,5% al 14,5%, junto con la disminución en la comisión de las AFP de 0,5%, en el régimen de ahorro individual se crea un fondo de garantía de pensión mínima. Esto, que parece contradictorio y es una medida única en países donde hay sistemas de fondos de pensiones (RAI), constituye un elemento de solidaridad importante con el cual se le quita a la Nación una carga financiera considerable (aunque no la responsabilidad última). Así, se le da viabilidad política al sistema y esperan los empresarios que lo blinde contra futuros ataques y cambios.



¿Todos ponen?

En general, las AFP consideran que la reforma tiene aspectos muy positivos para el país pues con el aumento de los requisitos para pensionarse en el RPM a partir del 2014 los subsidios al sistema serán cada vez menores, lo cual traerá una menor carga fiscal para el Estado. Según Héctor Cadena, presidente del Instituto de Seguros Sociales, ISS, con la reforma se baja la presión al Estado en $900.000 millones anuales. Las reservas de la institución para el pago de pensiones alcanzaban hasta el 2004, lo que hubiera implicado que el gobierno tendría que girar a partir del 2005 $1,96 billones para ayudar al pago del pasivo pensional. Con la reforma, el gobierno tendrá que girar cerca de $1 billón al año para ayudar a financiar los más de $3,2 billones que se pagan anualmente en pensiones.

Sin embargo, es claro que si bien la reforma significó un avance importante, no fue tan drástica como se requería. Por último, no se tocaron las edades y el Indice Base de Liquidación se dejó en los últimos 10 años y no en 20 años como se tenía previsto en un principio. Por esto, no se descarta la necesidad de reformas posteriores.

Además, la reforma solo toca esencialmente al ISS pero no al resto de los regímenes especiales y exceptuados del sector público que son los que más le cuestan al país. Se estima que los flujos de déficit pensional, en los próximos 50 años, valen a precios de hoy 206% del PIB. De estos, cerca del 49% corresponde a pensiones de origen público que no fueron tocadas por la reforma pero sí con el referendo.

De ahí la importancia del octavo punto del referendo que pone fin a estos regímenes especiales.

Según David Bojanini, presidente de Protección, "si se aprueba el referendo, creo que no habría que hacer más reformas pensionales en el futuro".

Es claro que con la reforma pensional todos han aportado en busca de la solución del problema del déficit fiscal originado en el sistema de pensiones. Los empleados y empleadores tendrán que cotizar cada vez más y con mayor disciplina, mientras las AFP recibirán menores ingresos por administrar estos mayores aportes. Ahora hace falta que los empleados del sector público hagan su aporte.
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