| 11/19/1999 12:00:00 AM

La revolución del capital

El impulso del mercado de valores requiere profundas transformaciones legales e institucionales. Conclusiones del I Congreso del Mercado de Capitales, organizado por Dinero y la Bolsa de Bogotá.

El mercado de capitales en Colombia necesita un revolcón. Y no se trata de un cambio cualquiera. Más allá de modificar las reglas de juego establecidas por la ley se deberá cambiar a fondo la cultura de las organizaciones que lo integran.

El 1 Congreso Nacional del Mercado de Capitales, organizado por Dinero y la Bolsa de Bogotá en alianza con la Universidad de los Andes y la Asociación de Fiduciarias, logró definir los temas en torno a los cuales se debe trabajar para el adecuado desarrollo de este tipo de mercados en Colombia.

La protección al accionista , la liquidez y la consolidación de un único mercado de títulos y acciones deben ser los puntos focales para que en --futuro nuestro país afronte mejor preparado cualquier tipo de crisis.

Entre quienes expusieron durante el certamen estuvieron Felipe Larraín, consultor del Banco Mundial; Florencio López de Silanes, profesor de Harvard; George Green, de Arthur Andersen; Roberto Steiner, director del Cede; Augusto Acosta, presidente de la Bolsa de Bogotá; Jorge Gabriel Taboada, superintendente de Valores; Jorge Pinzón, superintendente de Sociedades; Jorge Castellanos, gerente de Fogafin; José María Ayala, presidente del BBV Banco Ganadero; y Juan Camilo Restrepo, ministro de Hacienda.

Aún incipiente

¿Por qué no ha despegado el mercado de valores en nuestro país? Estudios del Banco Mundial concluyen que Colombia tiene varias desventajas para los inversionistas nacionales y extranjeros: sus empresas se encuentran entre las más cerradas del mundo, los derechos de los acreedores son mínimos y los derechos de los accionistas están muy pobremente definidos. Mientras en Chile el mercado de valores es el 80%

del total de la economía, en Colombia solo alcanza el 14%. Más datos, mientras la capitalización de las empresas en el mundo es en promedio del 60%, en nuestro país solo alcanza el 14%. Esto explicaría buena parte del excesivo endeudamiento financiero que registran las compañías, pues ante la falta de un esquema eficiente para conseguir recursos por medio de las bolsas todas las necesidades se han cubierto con créditos bancarios.

Por esto, la crisis actual no puede achacársele de manera exclusiva al desequilibrio fiscal, la rigidez cambiaría y el shock externo. Podría llegarse a la conclusión de que la actual fragilidad financiera es producto del pobre desarrollo del mercado de capitales, que tiene problemas de regulación, estructura y profundidad.

Cambio de pautas

Una de las salidas más expeditas para consolidar el mercado sería la reforma de las nomas del Código de Comercio, en especial en lo que se refiere a los procesos concursales, así como la promoción de un código de mejores prácticas.

Sin embargo, cabe preguntarse si más normatividad significa mayor efectividad. Lo cierto es que el Código de Comercio contempla mecanismos de protección al accionista y los acreedores, pero su aplicación ha sido muy poca. Así, por ejemplo, al año solo se reciben en promedio 6 quejas de los accionistas por falta de información.

Un estudio desarrollado por Florencio López concluyó que en aspectos como los derechos de los acreedores, el respeto a la ley y los estándares contables nuestro país se encuentra por debajo del promedio, aun si se compara con países africanos como Zambia. Esto se debe, en parte, a que nuestras nomas económicas siguen el modelo francés, en el cual los derechos de los agentes de los negocios son poco protegidos, contrario al modelo inglés que otorga altas garantías a los accionistas y acreedores de las empresas.

En un país orientado por las normas de estilo inglés hay 35 empresas inscritas en bolsa por cada millón de habitantes, en Colombia la proporción es de 3 por millón.

La nueva ley

¿Qué se puede esperar entonces con base en la evidencia que existe sobre la necesidad y las oportunidades que brinda una crisis como la actual para desarrollar a fondo el mercado de capitales?

La respuesta es simple: estamos en el mejor momento para lograr reformas rápidas y profundas, no solo en el ámbito jurídico sino también en el institucional y corporativo. Especialmente porque ante la imposibilidad de mover nuevos recursos por intermedio del sector financiero se

impone la necesidad de hacerlo mediante el mesado de valores.

El mayor esfuerzo se debe orientar hacia la consolidación de un único mercado de títulos y acciones, así como a lograr el acceso libre de todos los agentes posibles. De esa manera, el mercado tendría mayor transparencia, se le aportaría mayor liquidez y la formación de precios sería mucho más efectiva. La tecnología sería la base para lograr la integración.

El planteamiento más novedoso estaría en la desmutualización de las bolsas de valores, que consistiría en permitir la participación de todos los agentes del mercado sin importar si son o no accionistas de las bolsas.

Esto podría lograrse de dos maneras. Por un lado, mediante el acuerdo entre las tres bolsas que conforman el mesado para unificar su ambiente transaccional. Pero si esta concertación demora mucho, se está hablando de ello desde hace más de 5 años sin llegar a resultados concretos, el Gobierno podría establecer la desmutualización por ley dado que el servicio de las bolsas se considera de interés público.

Los beneficios serían inmediatos y enormes. Podrían obtener el derecho a transar en bolsa todos aquellos agentes que no son accionistas de las mismas. Los bancos, fiduciarias compartías de seguros y fondos de pensiones, entre otros, estarían en igualdad

de condiciones para comprar y vender cualquier tipo de título valor.

Todos para todo

De no lograrse la desmutualización, se correría el riesgo de crear un monopolio sobre el manejo de los recursos de capital y concentrar el riesgo en las inversiones de instituciones como los fondos de pensiones.

La apertura también traería mayor eficiencia en otros mecanismos que permitirían profundizar el mercado de capitales como la distribución 'al detal' de títulos, acciones, bonos y TES por medio de las redes bancarias.

Este modelo ha sido aplicado con mucho éxito en España por bancos como el Santander Central Hispano y el Bilbao Vizcaya. De hecho, en Colombia el BBV Banco Ganadero ya ha logrado que su red distribuya más del 20% de las pensiones obligatorias que colocan en el mercado.

Y el próximo 22 de noviembre el Grupo Aval empezará a vender en su red de oficinas acciones de sus entidades al público en general.

La evidencia es contundente: solo los países que cuentan con un mercado de capitales desarrollado superan las crisis con rapidez y en mejores condiciones que aquellos que dependen demasiado del sistema financiero.

Los primeros pasos en esa vía se están dando, pero es urgente apresurar el proceso para revolucionar de una vez por todas el mercado de capitales en Colombia.
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