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| 4/25/2008 12:00:00 AM

La nueva DTF

La puesta en marcha del IBR como tasa de interés de referencia es uno de los cambios más importantes en años para el mercado financiero colombiano.

El Indicador Bancario de Referencia, IBR, ya empezó a mostrar sus bondades y su superioridad sobre la DTF como indicador de referencia de las condiciones de liquidez del mercado monetario a corto plazo.

Durante los cuatro meses que se lleva calculando esta tasa, ha mostrado que captura mejor el costo de los préstamos entre bancos y que refleja mejor las expectativas del mercado sobre los movimientos de tasas del Banco de la República. Esto contrasta con la DTF, que se sigue mostrando tremendamente volátil y lejos de niveles que se considerarían razonables.

Hoy el IBR se encuentra alrededor de 9,781% efectivo anual (e.a.), muy cerca de la tasa repo del Banco de la República, que es la tasa a la cual el Emisor provee de liquidez el sistema financiero y que se ubica en 9,75% e.a. Mientras tanto, hasta hace unas semanas, la DTF estaba en 8,2% e.a. (ver gráficas).

Así, el IBR muestra que va por el camino de convertirse en la tasa de interés de referencia de la economía y que con el tiempo reemplazará a la DTF como base para la formación de precios en el mercado de capitales y el mercado de crédito.

Ya hay entidades financieras que comenzaron a adecuar sus procedimientos para que antes de que termine el año puedan captar con CDT atados a la IBR y algunas empresas comienzan a pensar en que en el futuro puedan realizar emisiones de bonos cuyo indicador de referencia ya no sea la DTF o el IPC sino la IBR.

La transición será lenta, pues hay que generar confianza e historia estadística en el indicador. Además, buena parte de las captaciones y la cartera de crédito de las entidades financieras está atada a la DTF, incluso a plazos largos que según dicen algunos banqueros, habría que respetar.

No obstante, otros han sugerido un cambio mucho más rápido, como se hizo en otros países, en los que simplemente se sustituyó por ley la equivalente a la DTF por una nueva tasa parecida al IBR, en todos los contratos vigentes. "Donde dice DTF se reemplaza por IBR", explicó de manera llana un banquero, el texto que tendría la ley que promueva ese cambio.

No obstante, la IBR hasta ahora es una tasa que se calcula a un día, o a un mes. Por eso habrá que esperar a que se desarrollen IBR a plazos más largos para hacer la modificación.

"Cuando se entre en un ciclo expansionista en la política monetaria y las tasas de interés comiencen a bajar, la gente podría percibir que el IBR recoge mejor estas caídas, por lo que habrá menor resistencia hacia la nueva tasa", afirma Daniel Niño, gerente de Investigaciones Económicas de Bancolombia.

Sin importar la velocidad, lo cierto es que el nuevo indicador permitirá una mejor transmisión de la política monetaria al resto de la economía y un mayor desarrollo del mercado monetario y del de derivados. De hecho, algunos bancos como el BBVA ya han lanzado algunos productos de cobertura con la nueva tasa.

Y es que con el arranque de la IBR y la creación de la Cámara Central de Riesgo de Contraparte, el mercado solo está a la espera de una nueva norma sobre derivados para darle paso a la implementación de un mercado de futuros de tasas de interés en el segundo semestre del año (ver Dinero No. 297).

El paso definitivo

La DTF, creada en 1982, se construyó como tasa de referencia para las captaciones en certificados de depósito a término a 90 días, que era el esquema de ahorro más importante en ese momento.

Con el paso del tiempo, empezó a evidenciar problemas metodológicos serios. En su cálculo reunía las captaciones hechas a 90 días por entidades con tipos de riesgo muy diferente -algunas calificadas como AAA y otras al borde de problemas de solvencia-. Dejaba por fuera los montos captados a 89 ó 91 días, que en esencia son casi lo mismo que los de 90. Se formaba en las oficinas de la red bancaria más que en el mercado mayorista.

Pero, además, con el impuesto a las transacciones financieras, los CDT dejaron de ser la principal fuente de financiación de los bancos. Con eso, la DTF perdió representatividad y dejó de reflejar las decisiones del Emisor sobre el mercado de crédito. A pesar de que el Banco de la República aumentó sus tasas 12 veces desde abril de 2006, la DTF permaneció bastante tiempo sin responder.

El IBR es el resultado de una iniciativa del sector privado en la que participaron activamente el Banco de la República, el Ministerio de Hacienda, la Superfinanciera y la Asobancaria, así como un amplio grupo de bancos comerciales, para adoptar una metodología con estándares internacionales.

Todos los días, entre las 10:15 y 10:30 de la mañana, ocho bancos anuncian la tasa nominal a la cual estarían dispuestos a captar $5.000 millones a un día (overnight). El IBR a un día se calcula como la mediana (el valor de la mitad) de las cotizaciones presentadas por los ocho bancos.

Una vez calculado el IBR, los cuatro bancos participantes que realizaron cotizaciones por debajo de la mediana se obligan a colocar $5.000 millones a cada uno de los cuatro bancos que realizaron una cotización superior, que están obligados a tomar los recursos a la tasa IBR. Esta obligatoriedad de hacer transacciones es un elemento fundamental del esquema para evitar que los bancos coticen tasas por fuera del mercado.

La IBR mensual se calcula con el mismo método todos los martes. Los bancos que queden por debajo de la mediana deberán otorgar cuatro créditos por $1.500 millones, que serán tomados por los cuatro bancos que estuvieron por encima. Además, el sistema premia a los bancos que consistentemente se acerquen al IBR y castiga a los que lo predigan mal.

Las tasas son publicadas a las 11 a.m. para que las conozca todo el mercado. Los bancos son seleccionados cada año por el Emisor de acuerdo con su calificación de riesgo de corto plazo y su solidez financiera. Las ocho entidades que actualmente participan en el esquema son: Bancolombia, BBVA, Banco de Bogotá, Citibank, Davivienda, Banco de Occidente, Banco de Crédito y el Banco Santander.

El esquema de formación del IBR contará también con un Comité Rector que realizará seguimiento permanente a su funcionamiento y tiene todo un sistema de sanciones y amonestaciones. Es claro que estamos ante un indicador más confiable, transparente y eficiente.

Inicialmente, el IBR operará para estos dos plazos de cotización (un día y un mes) pero en el futuro cercano el IBR funcionará para plazos superiores como tres y seis meses.

Un buen cambio

La entrada en vigencia del IBR es uno de los cambios más importantes en el mercado financiero colombiano en los últimos años y un paso muy importante en el desarrollo del mercado monetario y el de derivados financieros. Conocer el costo del dinero es una herramienta fundamental para tomar buenas decisiones de inversión y la correcta asignación de recursos en una economía.

La tasa de interés es, sin duda, una de las variables que más afecta los balances de las empresas y de los hogares, más que la tasa de cambio. De hecho, los mercados de derivados de tasa de interés suelen ser casi cinco veces el tamaño de los mercados de derivados cambiarios. Hoy, esa exposición de un aumento en la tasa de interés la están asumiendo las compañías y los deudores.
 
Con el desarrollo de un mercado eficiente de derivados, este riesgo debería quedar en los bancos, que tendrían mayor capacidad de cubrirse. Es claro, que una consolidación de la IBR traerá en el mediano plazo una disminución en las tasas de interés que cobran hoy los bancos a las empresas y personas, lo que nos permitirá ser más competitivos, por lo que su implementación debería acelerarse. Este es el gran reto.

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