| 4/27/2007 12:00:00 AM

La Libor criolla

Todo está listo para la salida al mercado de una nueva tasa de interés de referencia que con el tiempo reemplazará a la DTF y que ayudará a desarrollar el mercado financiero más grande de Colombia.

En julio ocurrirá uno de los cambios más importantes de los últimos años en el mercado financiero colombiano. Comenzará a funcionar una nueva tasa de interés que desbancará en el futuro a la DTF como la referencia para el costo del dinero en el país.

Es una gran noticia para los banqueros. Con la implantación de esa tasa de interés, la Tasa Bancaria de Referencia, TBR, se podrá tener una idea clara sobre cuánto le cuesta a los mejores bancos del país tomar préstamos con plazos de un día y de un mes. Ese indicador hará más fácil determinar cuánto le deberían cobrar por un crédito a una empresa de las 5.000 de Dinero, a una microempresa, o a una persona del común. La diferencia entre unos y otros debería ser el riesgo para el prestamista.

Pero la TBR no solo ayudará a ordenar las tasas de interés, sino que permitirá el desarrollo de un mercado de derivados enorme, quizás el más grande del país. Con base en cálculos más o menos conservadores podría mover entre $6,5 billones y $13 billones diarios, algo así como el valor de entre tres y seis reformas tributarias cada día.

La iniciativa que por fin se concretará este año, tiene una historia larga. A finales de los noventa, los bancos internacionales comenzaron a promover la idea de conformar una tasa de interés que reflejara el precio de los fondos que se prestan a corto plazo. En esa ocasión se diseñó un indicador que denominaron Bibor, un acrónimo adaptado de Libor (London Interbank Offered Rate), que es la tasa que se cobran los bancos londinenses por operaciones entre ellos. Naturalmente la 'B' en la Libor criolla quería decir Bogotá.

La crisis económica de fin de siglo hizo que la Bibor nunca despegara y finalmente cayó en desuso absoluto. No obstante, como recuerda Silvia Juliana Mera, jefe de la Sección de Desarrollo de Mercados del Banco de la República, y testigo de primera línea en este proceso, cuando se superó la recesión, los bancos locales se interesaron de nuevo en la construcción de una tasa de referencia.
 
Luego, en el último año, cuando se redujo la rentabilidad de los TES porque la inflación y los intereses dejaron de bajar en forma permanente, se generó un gran consenso entre los afiliados de la Asociación Bancaria sobre la necesidad de construir una referencia para el costo del dinero en el corto plazo.

Lo malo de la DTF
La DTF es el indicador de tasas de interés que se usa ahora. Sin embargo, tiene tantos problemas, que sus días de todas maneras ya estaban contados (ver Dinero No. 248). Ese índice se calcula como el promedio de lo que pagan las entidades financieras por depósitos en CDT a 90 días. El impuesto a las transacciones financieras generó un costo elevado para esos depósitos y les hizo perder su atractivo.
 
Cuando la tasa de captación a 90 días es de 8% y el cliente lo redime a su vencimiento, el cuatro por mil hace que el banco termine pagando entre 8,2% y 8,3%, explica David Rey, gerente de Inversiones del Banco Santander y presidente del Comité de Tesorería de la Asociación Bancaria. Por eso los bancos prefieren no captar en CDT a ese plazo.

Con el fin de desmotivar los ahorros en CDT a 90 días, los bancos bajan la tasa para esos depósitos. Pero además, un error de cálculo la reduce aún más. "La DTF se estima con las captaciones tanto en las oficinas como en las tesorerías de los bancos. Por eso es tan baja", dice Mauricio Guzmán, tesorero de Bancolombia, cuya mesa de dinero maneja cerca del 25% de los recursos del mercado colombiano.

La mezcla de los datos de tasas para personas naturales y para grandes tesorerías empresariales desvirtúa el cómputo. Por eso ocurren cosas tan extrañas como que mientras la tasa del Banco de la República por préstamos (repos) a un día es de 8,25%, la de un CDT a 90 días es de 7,39%. Es mucho menor, a pesar de tener un plazo sustancialmente mayor.

Aún con la TBR, la DTF seguirá existiendo por un tiempo, porque una buena parte de la cartera de préstamos de las entidades financieras está atada a ese índice. Sin embargo, lentamente la TBR se impondrá como indicador al cual se podrán referir las captaciones y los préstamos, porque, como lo afirma Guzmán, es un dato certero del costo de fondos del mercado.

Cómo se calcula
A mediados de julio comenzará la 'Marcha Blanca' de la TRB, que son quince días de pruebas en los que se afinará su método de cálculo. Para ese momento, el Comité Rector del sistema, conformado por bancos, el ministerio de Hacienda, el Banco de la República y la Asociación Bancaria, habrán escogido ocho bancos con los cuales se computará la tasa.

Las ocho entidades se seleccionarán, explica David Rey, considerando su solvencia, su reputación y su capacidad para abrirle cupos de crédito a los demás bancos del país.

Todos los días, los bancos del grupo cotizarán una tasa para operaciones de préstamo a un día (tasa overnight en la jerga de las mesas de dinero). Con esa postura se comprometen a recibir o a prestar a ese precio único lotes que podrían ser de $20.000 millones.
 
La TRB será la mediana de las tasas, es decir la que queda justo en la mitad de las ocho, o para ser más precisos, aquella para la cual el 50% sean menores o iguales y que el 50% sean mayores o iguales. Este método es un poco diferente al de la Libor, que se calcula quitando los datos de los cuartiles mayor y menor, y finalmente sale como el promedio aritmético de los dos cuartiles del medio.

El sistema colombiano premiará con bonificaciones a las entidades del grupo que a lo largo del mes estén más cerca de la mediana, de manera que todas tratarán de mantener sus cotizaciones cerca del precio de mercado, incluso a pesar de que su situación de tesorería les pueda indicar que sería mejor subir o bajar mucho su tasa overnight.

De otra parte, todos los martes, los ocho bancos del grupo anunciarán una tasa para tomar o prestar dinero a un mes - 28 días exactamente - en lotes que podrían ser de $5.000 millones. La TRB es de nuevo la mediana de esas cotizaciones.

Las dos tasas se publicarán en el sistema de transacciones que administra el Banco de la República, el SEN, para que las conozca todo el mercado y para que pueda transar con las entidades que conforman el panel de la TBR.

El mercado de derivados
Con la TBR en funcionamiento, los bancos podrán empezar de inmediato a ofrecer productos derivados, que sirven para cubrirse contra cambios en las tasas de interés. Aparecerán los Forward Rate Agreement, FRA, que son contratos a futuro en los cuales una parte paga una tasa de interés fija y recibe una tasa flotante atada a la TBR. También aparecerán sus parientes, los Call Money Swaps, en los que se intercambian flujos de tasas fijas por flotantes, pero usando una TBR promedio ponderada.

No tardarán en aparecer otros productos nuevos. "Los primeros serían los Fras, los swaps de tasas de interés - los IRS -, y los Overnight Index Swaps", afirma Javier Blanco, tesorero del banco español BBVA.
 
Con este tipo de desarrollos, dice, Colombia quedaría al nivel de los tres mercados financieros más sofisticados de la región que son México, Brasil y Chile. "Lo que se ha intentado hacer en el diseño de la TRB, es mirar los estándares internacionales, encontrar las mejores prácticas y adaptarlas al mercado colombiano", destaca.

La importancia de la entrada en escena de esos instrumentos es enorme. "El mercado de derivados debería aliviar costos al sector productivo del país. Ayudaría mucho al desarrollo de coberturas contra fluctuaciones adversas en las tasas de interés" explica el tesorero del Banco de Bogotá, Juan Fernando Cuenca.
 
"Un análisis de los balances de las empresas y de los hogares muestra que la exposición a las tasas de interés es mucho más alta que la tasa de cambio. Hasta ahora el mercado que se ha desarrollado es el de coberturas de tipo de cambio, aunque el que más se necesita es el de tasas de interés", añade.

Desde ya se puede intuir el tamaño futuro de este mercado. "La cartera del sistema financiero vale $88 billones. Con seguridad se cubrirá una porción de esa cifra", continúa Juan Fernando Cuenca. Piensa que si las transacciones de futuros peso-dólar valen algo más de $900.000 diarios, las de futuros de TBR serán entre cinco y diez veces mayores. Aunque no lo dicen los banqueros, es de esperar que las utilidades que se generarán en transacciones de ese tamaño no serán para nada despreciables.

Por supuesto, los expertos coinciden en señalar que ese mercado no se desarrollaría nunca sin una tasa de referencia de corto plazo como la TBR. "Si no hay una referencia, es imposible sacar derivados", afirma Carlos Alberto Sandoval, vicepresidente Económico de la Asociación Bancaria.

Pero la tasa también les sirve a otros agentes. "Cuando funcione permitirá mejorar los futuros de tasas de cambio", manifiesta Silvia Juliana Mera. El precio futuro del dólar se calcula estimando la diferencia de la tasa de interés externa y la doméstica. "Hoy cada uno cotiza sobre una base diferente: la tasa interbancaria, la DTF, la de la curva de los TES. Eso distorsiona el precio de los derivados en ese mercado de divisas", explica la funcionaria del Emisor.

También le sirve al Banco de la República para mejorar la eficiencia de la política monetaria, que tiene como principal instrumento la transmisión de los cambios en sus tasas de interés de intervención al resto de la economía. Hoy el mecanismo no funciona muy bien. A pesar de que el Emisor aumentó sus tasas ocho veces desde abril de 2006, la DTF permaneció bastante tiempo sin responder, fluctuando alrededor de 6,4%. "Con la TBR, el impacto de la política monetaria sobre las demás tasas es inmediato", afirma David Rey.

Casi listo
Por ahora los participantes en el desarrollo del sistema se autoimpusieron la meta de iniciar el sistema en julio y al parecer se podrá cumplir el plazo. Hay pendiente por resolver un tema impositivo y la definición de los contratos de servicios bancarios que prestaría el Banco de la República.
 
El primero es un asunto de interpretación que ya está en consulta en la Dian, y que, en opinión de Juan Fernando Cuenca, incluso si la respuesta no fuera favorable para el sistema, no dañaría su esquema de operación. De otra parte, "los contratos ya se están trabajando", asegura Silvia Juliana Mera. De esta forma se podrá esperar que Colombia entre en la era de la modernidad financiera antes de que termine el año.

En el diseño de la TBR hay una particularidad. "Es una iniciativa de Asobancaria, lo que muestra que el mercado es más maduro y responsable", afirma Silvia Juliana Mera. En otros temas, se le ha dejado todo el peso del desarrollo normativo y de operación al Banco de la República o a la Superintendencia Financiera.
 
Es claro que el entusiasmo de los bancos tiene mucho que ver con que, al poner a marchar la revolución de la TBR, tienen mucho que ganar. Sin embargo, su diligencia en esta materia es importante y sin duda les servirá a sus clientes, al Banco de la República e incluso al Ministerio de Hacienda que mejorará la información para su mercado de deuda pública. Este es uno de esos casos extraños en que ocurre, como dice Carlos Alberto Sandoval, una "alineación sideral": un desarrollo que les sirve a todos en el país.




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