| 2/26/1999 12:00:00 AM

La hora de la verdad

Los resultados del sector financiero en 1998 fueron muy malos y en 1999 seguirá el ajuste. El cambio en los criterios para hacer provisiones se sentirá en todo el sistema.

Las cifras confirman que el sistema financiero colombiano pasa por una situación realmente difícil. Lo grave es que la situación no ha tocado fondo, como se desprende de una mirada a las cifras.



Las pérdidas de más de $1 billón que se registraron en 1998 podrían aumentar en el curso de este año, dadas las circunstancias objetivas de los balances, las condiciones del entorno y las políticas sobre provisiones que, se espera, aplicará la Superintendencia Bancaria. El comportamiento de la economía al arrancar 1999 ha sido débil y las esperanzas que tenían muchos respecto a una recuperación en el segundo semestre ya se están desvaneciendo. La cartera bancaria, que en enero de 1998 crecía a ritmos superiores al 25%, comenzó 1999 creciendo a tasas cercanas al 10%.



La caída en la actividad indudablemente afectará los márgenes y las utilidades de las entidades financieras. La baja demanda, la sobrecarga de deuda y la escasez de buenos sujetos de crédito harán que sea muy difícil para las entidades financieras lograr un repunte en el crecimiento de su cartera.



Por otro lado, la Superintendencia Bancaria está llevando a las entidades a cambiar las provisiones sobre los créditos en sus estados financieros. Tan sólo por este factor hay que esperar un nuevo y fuerte impacto sobre las utilidades.



Capacidad de pago



En la Superintendencia, el cambio de orientación sobre el tema de las provisiones es de fondo. Hasta ahora, el principal criterio para establecer el monto de las provisiones había sido la puntualidad en el pago. Pero este criterio es deficiente, porque -aunque pague al día- una empresa puede estar en problemas si recurre a refinanciaciones o a pedir crédito con otros intermediarios financieros. El pago puntual es un indicador que sólo revela los problemas muy tarde, cuando éstos han crecido demasiado.



Bajo la administración de la actual Superintendente, Sara Ordóñez, el criterio primordial para establecer las provisiones ha cambiado: ahora es la capacidad de pago. Verificar que un cliente está al día en sus obligaciones es importante, pero lo es más establecer si, a la luz de la mejor información disponible, esta empresa tiene suficiente capacidad para pagar hacia el futuro.



Para mejorar la "información disponible", la Superintendencia se está apoyando en un uso mucho más intenso de la información almacenada en la Central de Riesgos (ver Dinero No. 75), a donde se reportan todos los créditos superiores a 100 salarios mínimos. Cuando examina los reportes de una entidad financiera, la Super verifica si hay discrepancias importantes entre la calificación y las provisiones que ha hecho la entidad frente a las que ha fijado el resto del sistema. Cuando encuentra que la calificación dada por la entidad es mucho más favorable que el promedio, entra a investigar y programa una visita para mirar los libros.



Esta nueva política se está reflejando en numerosas órdenes a las entidades para que reclasifiquen a sus clientes hacia categorías de mayor riesgo, lo que implica aumentos en las provisiones. Mientras que en el primer semestre de 1998 las provisiones de los bancos aumentaron en cerca de $110.000 millones, en el segundo semestre se elevaron en casi $600.000 millones. Sin embargo, es claro que todavía falta por hacer, pues a pesar del aumento la relación de provisiones a cartera vencida en los bancos no aumentó sino que cayó, de 45,1% en 1997 a 35,5% en 1998. La distancia frente a lo que hay que lograr se entiende mejor cuando se considera que la proporción de provisiones a cartera vencida es mucho menor en Colombia que en casi todos los demás países de América Latina y sólo podemos compararnos con Guatemala.



El aumento de provisiones tendrá variadas consecuencias sobre las cuentas del sistema. Por una parte, deteriorará aún más las utilidades, pues las provisiones afectan directamente el estado de pérdidas y ganancias -las provisiones en 1998 fueron equivalentes al 22% del valor del patrimonio-. De hecho, la relación de solvencia del conjunto de los bancos descendió de 11,9% en diciembre de 1997 a 9,2% en diciembre de 1998. En algunas entidades, el aumento de las provisiones puede hacer que las pérdidas aumenten a tal punto, en relación con el patrimonio, que se acerquen a la causal de disolución. Para ellas, las únicas salidas serán la capitalización o la venta.



El impacto también se sentirá en las empresas del sector real. Muchas de ellas se estaban beneficiando de refinanciaciones sucesivas que sólo retrasaban el momento de reconocer su crisis. Cuando la Super obliga al acreedor a provisionar, éste tiene que registrar inmediatamente el efecto en el P & G y pierde la motivación para hacer refinanciaciones adicionales. Como resultado, para esas empresas habrá llegado la hora de reconocer su verdadera situación, pues el crédito se les va a cerrar. No hay información pública que permita saber cuál es el número de estas empresas, pero sin duda son numerosas.



¿Cuál es el tamaño del problema del sector financiero colombiano? En el documento del "Banco Virtual", que elaboró Aristóbulo de Juan para la Superintendencia Bancaria y que Dinero obtuvo por medio de un derecho de petición ante la Corte Constitucional, se decía que se requieren $5 billones para resolver la situación de cinco bancos grandes considerados para el estudio. Es posible que esto sea una exageración, pero, incluso si el requerimiento de fondos se recortara a la mitad o a la cuarta parte, cuando esta conclusión se extrapola para el total del sistema, resulta que los recursos que se van a necesitar para superar la situación son enormes y va a ser muy costoso obtenerlos. Cada vez es más difícil dilatar el momento de la verdad y debemos prepararnos para las consecuencias.
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