| 9/3/2004 12:00:00 AM

La hora del factoring

El dinamismo de la economía y las perspectivas con el TLC con Estados Unidos le han dado un impulso a la venta de facturas como mecanismo de financiación empresarial.

Con la posible adopción de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, las necesidades de inversión empresarial serán cada vez mayores. Según la firma de consultoría McKinsey, por cada dólar que se desee exportar, se deberá invertir otro. Si bien para la mayoría de los empresarios es evidente la necesidad de invertir en activos fijos para aprovechar las ventajas que traería el acuerdo, cada vez hay mayor conciencia de que los cuellos de botella para crecer y expandir un negocio también están en el capital de trabajo.

Por esto, herramientas financieras como el descuento de facturas -factoring-, que le permite a la empresa financiarse con sus propios activos, ha tomado nuevo impulso.

Los grandes bancos habían descuidado este producto, porque implicaba altas cargas operativas. Eso permitió el surgimiento de un buen número de pequeños jugadores que se posicionaron en el negocio. Sin embargo, con el repunte de la economía y las perspectivas que se abren con un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, las entidades financieras se interesaron de nuevo en el factoring. Este es el caso de Granahorrar, que al comenzar este año lanzó este producto, y de Colpatria, que prepara su incursión en este mercado.

El dinamismo también generó la aparición de otras entidades especializadas, como Factor Group, cuyos socios son David Wigoda, ex presidente de Suratep, y Juan Guillermo Jaramillo, ex gerente regional de Comisionistas de Colombia, filial de bolsa de Bancolombia. Además, hay ingeniosas iniciativas para desarrollar el mercado de facturas, como la de Factor Market (ver recuadro).

A pesar del interés que este negocio ha generado, el mercado está muy poco desarrollado, debido en parte a que no hay suficiente cultura en la gerencia financiera para usar este instrumento. Se calcula que el negocio formal mueve alrededor de $4 billones. Pero su potencial es enorme: la cartera del conjunto de empresas del país. En Estados Unidos, por ejemplo, el factoring mueve alrededor de US$500.000 millones, a pesar de contar con un mercado de capitales y financiero muy desarrollado.

El reto para los bancos y para las entidades especializadas es mostrarles a las empresas la utilidad del factoring, para enfrentar los desafíos que les traerá el TLC. Incluso, aunque suene raro, deberían promover su regulación.



¿El qué?

El factoring o factoraje es una herramienta financiera mediante la cual una empresa vende sus facturas o cuentas por cobrar, con un descuento financiero a un tercero, que puede ser una entidad financiera o una sociedad de factoring (ver diagrama). Con esto, la empresa obtiene capital de trabajo rápidamente, apalancada en sus propios activos. Al convertir anticipadamente sus cuentas por cobrar en efectivo, mejora la rotación de cartera, optimizando su flujo de caja y aprovechando los descuentos que le brinden sus proveedores.

Si bien muchas empresas la consideran una operación costosa, las entidades consultadas no lo creen así. La tasa de descuento en Colombia está entre el 2,5% y 3,5%, lo cual lo hace equivalente a otras alternativas de financiamiento de corto plazo. No obstante, el precio depende del plazo de la factura, del monto y la percepción de riesgo. "Pero siempre a precios de mercado", enfatiza Ana Isabel Botero, gerente de productos de crédito nacionales de Corfinsura.

En otros mercados como el estadounidense, a pesar de su tamaño, el factor de descuento es del 4,5% mensual por períodos de 30 días. En Estados Unidos asimilan el factoring a un descuento comercial por pronto pago para el giro ordinario del negocio y no a un crédito.

"Es un pequeño sacrificio en el margen de ventas que le va a brindar mayor tranquilidad, le va a permitir generar nuevas ventas y aumentar la rotación", comenta un intermediario. No obstante, muchos empresarios no tienen esta mentalidad.



Los usuarios

Aunque las empresas que tienen buenos clientes se apoyan en la calidad crediticia de aquellos para obtener financiación, disminuyendo su riesgo, también lo utilizan las multinacionales, para poder venderles más a sus clientes, ya que muchas veces tienen límites de cartera con un solo cliente, impuestos por su casa matriz. El factoring se puede usar entonces para liberar estos cupos e incrementar sus ventas. También sirve para empresas con buenos clientes, pero con altos costos de cobranza, para entidades con alta utilización de cupos con el sector financiero o para las que no pueden acceder a los bancos como las de Ley 550.

El instrumento más utilizado en Colombia es el factoring con recurso, donde la responsabilidad del pago de la factura recae en el proveedor (normalmente pyme), aunque la evaluación se hace sobre la capacidad de pago del comprador (por ejemplo, hipermercados). Con esa figura, la responsabilidad última del pago ante la empresa de factoring la tiene la compañía que vende la mercancía. Por lo general, las entidades financieras les exigen pagarés firmados, facturas endosadas con firma y sello y carta de notificación y aceptación de endoso.

En el factoring sin recurso, que es más utilizado con buenos proveedores, se afecta el cupo de crédito del comprador. Aquí la responsabilidad de pago la tiene el comprador y, por tanto, la entidad de factoring asume el riesgo. Aquí el proveedor elimina sus riesgos de cartera. Esto también se conoce como compra en firme.

Para la empresa que compra y que acepta que le toquen su cupo de crédito también hay ventajas, porque por lo general obtiene mayores plazos de la entidad financiera que de su proveedor del sector real. No obstante, muchas entidades de este tipo confirman que el mayor beneficio está en mejorar la relación con los proveedores.

Si bien para muchas entidades financieras el factoraje es un producto más de su portafolio, representa un negocio interesante y con mucho potencial. El saldo no es diciente al ser una cartera con una alta rotación, pero durante el primer semestre del año le representó al sector financiero en su conjunto ingresos similares a los que deja el microcrédito, alrededor de $33.300 millones.

Por ejemplo, Corfinsura ha desembolsado este año casi $90.000 millones. "No hacemos muchas operaciones, pero sí muy grandes, pues a cada cliente le diseñamos soluciones a la medida", comenta Ana Isabel Botero, de Corfinsura.

Entre los intermediarios financieros hay cierta especialización. Las corporaciones financieras atienden grandes clientes corporativos, las compañías de financiamiento comercial a empresas pequeñas y los grandes bancos lo ofrecen como parte de su portafolio. Por ejemplo, Bancolombia en el primer semestre realizó operaciones por más de $131.000 millones.

No obstante, entidades como Corfinsura han hecho innovaciones como ofrecer el producto por internet, lo cual les ha permitido atender a clientes en menores cuantías. El 35% de sus operaciones ya las realiza por este medio.



Cuentas de fuera

Otro tipo de factoring, según la residencia de los contratantes, es el de exportación. En el negocio exportador, los ciclos de capital de trabajo son altos y crecientes por el tamaño de los pedidos, lo cual dificulta el crecimiento del exportador. De hecho, uno de los sectores que usan intensivamente esta herramienta es el floricultor, mientras que textiles y confecciones acuden cada vez más a ella. Otros grandes usuarios son los hipermercados, para los que el capital de trabajo es crítico.

El nicho exportador es el que piensan atacar iniciativas como las de Factor Group al considerarlo uno de los de mayor potencial. Según David Wigoda, "deseamos ser buenos socios de las empresas que tienen como foco exportador los mercados de Norteamérica". Además, resalta el hecho de que no se consideran competencia del sector financiero, sino su complemento, pues desean ser sus canales de comercialización.

En el año y medio que llevan funcionando han realizado operaciones por $50.000 millones y hoy promedian $5.000 millones mensuales. Pero aspiran, según Wigoda, a realizar hacia 2009 negocios por US$200 millones tanto en Colombia como en el exterior.

Está claro que lejos de ser un instrumento viejo y para empresas en dificultades, el factoring es una herramienta para que compañías en crecimiento y con potencial exportador tengan una alternativa de autofinanciamiento complementaria del crédito.

El sector financiero y las empresas nacionales que se están enfrentando a numerosos problemas al momento de exportar, como los riesgos cambiario y político, la evaluación de su capacidad crediticia y solvencia moral de los importadores, están comenzado a recordar que el factoring es un instrumento útil para superar estos inconvenientes y potenciar su crecimiento.
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