| 8/27/1999 12:00:00 AM

LA CAJA es todo

El flujo de caja de las empresas se ha deteriorado en los últimos años y el servicio de la deuda es la causa primordial.

Para nadie es un secreto que las empresas colombianas están atravesando una coyuntura difícil. La demanda ha caído de manera que las ventas están disminuyendo a un ritmo del 12% real anual. No obstante, lo más grave de todo es que el flujo de caja, principal indicador de salud empresarial, se está deteriorando de manera acelerada.



Dicen los expertos en finanzas que el flujo de caja es todo. Si la empresa tiene un buen flujo de fondos, esto indica que la organización va por buen camino y si hay pérdidas, un buen flujo indicaría que eso es coyuntural. El flujo da cuenta de la capacidad de la empresa para cumplir sus obligaciones. Pero el potencial para generar flujos en el futuro es lo que en últimas representa el valor de una empresa.



Sin embargo, hay flujos de flujos. Un análisis realizado por Dinero sobre las cien principales empresas inscritas en bolsa (con información hasta junio de 1999) indica que el flujo de caja de estas empresas de los diferentes sectores, además de haberse deteriorado vertiginosamente en el último año, ha estado dominado por las fuentes de financiamiento bancario y las utilidades propias de las firmas. Es decir, si el flujo creció durante gran parte de los años 90 no era tanto por la capacidad de los negocios de generar recursos internos, sino por la agresividad de los gerentes en la búsqueda de plata de terceros y el compromiso de los accionistas.



Fue como una enorme burbuja de recursos que explotó en el curso del último año. Mientras las ventas o ingresos operativos de las cien empresas crecía, en términos reales, por debajo del 4% anual, el flujo de caja pasó de $3 billones en junio de 1996 a casi $7,0 billones en junio de 1997 (pesos reales de hoy).



La capacidad de generar recursos líquidos no sólo muestra la salud de la empresa, sino su verdadero valor en el mercado.



Aunque resulta saludable que los accionistas hayan puesto gran parte de las utilidades en el negocio, lo que se cuestiona es la rentabilidad misma, la creación de riqueza, por encima del costo de los recursos invertidos, es decir, la creación de valor. Las utilidades de las empresas se desplomaron en los últimos doce meses. En términos reales, las cien empresas ganaron en junio menos de la tercera parte de lo que fueron sus ganancias de junio de 1995.



El segundo factor preocupante es la deuda. El crecimiento de la burbuja fue alimentado por recursos financieros y ahora se está dando el efecto opuesto: los gastos financieros están doblegando la rentabilidad de las empresas.



Las empresas están enfrentadas a procesos de ajuste muy profundos en los que seguramente tendrán que dominar las capitalizaciones vía accionistas de control, mercados de capitales o alianzas y adquisiciones. Además, los recortes en gastos tendrán que ser más drásticos.
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