La banca sigue pedaleando

| 2/16/2001 12:00:00 AM

La banca sigue pedaleando

El desarrollo del mercado de valores es indispensable para que Colombia vuelva a tener la inversión que necesita. La coyuntura de los próximos años favorecerá su desarrollo.

El balance del sector financiero en el año 2000 es positivo en el sentido de que se disipó la posibilidad de una crisis sistémica. Hubo capitalizaciones ($7,1 billones entre 1999 y 2000), algunas con recursos de Fogafin, otras con recursos propios; mejoraron los cubrimientos de cartera a costa de las utilidades; mejoró el indicador de cartera, así como también la relación de solvencia. A estos buenos resultados contribuyeron los cambios en el cálculo de la tasa de usura, así como el relajamiento de algunas provisiones que realizaron las autoridades durante el año.

En consecuencia, hoy se puede afirmar que el sector financiero es en general más viable de lo que era hace un año. Pero esto no quiere decir que la tarea haya finalizado ni mucho menos que se hayan evaporado todos los riesgos. Aún faltan capital, eficiencia y profundización para que la banca recupere su papel de intermediar los recursos de la economía, el ahorro y la inversión, y facilitar así el crecimiento.



Los requerimientos de capital se estiman en $4,8 billones. Para ayudar en este proceso, Fogafin va a lanzar una nueva línea de crédito para capitalización que podrá ser utilizada por las entidades que así lo deseen. Si la capitalización no se lleva a cabo, el sector financiero no estará en capacidad de apoyar la recuperación de la actividad productiva que ya se está dando. Este punto es fundamental, ya que en el crecimiento de la actividad productiva está la clave para la recuperación de la banca y viceversa. No hay que olvidar que uno de los grandes supuestos detrás de las reestructuraciones de la Ley 550 es que la economía crezca.



Como resultado de las crisis recientes --la financiera, jurídica, económica, política, etc.--, el sector financiero colombiano se achicó. La cartera total como participación del PIB pasó de 40,7% en 1996 a 27,7% en 2000. La relación de M3 + bonos, que es otro modo de medir la profundización financiera, está en 33,1%, muy por debajo del promedio de 49,5% que reportan las economías con un desarrollo similar al de Colombia. Lo grave es que esta relación de ahorro a PIB puede reducirse aún más a raíz del impuesto del 3 x 1.000 que desestimula cualquier ahorro.



Si bien es cierto que la capitalización es indispensable y debería correr por cuenta de la banca, también es cierto que las autoridades deben eliminar las trabas que recaen sobre el sector financiero y que encarecen su operación, como este impuesto, las inversiones forzosas, etc.



Los resultados



Con un comportamiento tan disímil entre los diferentes tipos de entidades, los resultados globales dicen muy poco. Por tanto, para poder ver qué está pasando en el sector, es preciso desglosarlos. Al hacer el ejercicio, se destacan los resultados de la banca extranjera y la nacional privada, no necesariamente por las utilidades del año 2000, pues de hecho reportaron pérdidas, sino por la mejora en sus indicadores.



Por ejemplo, mientras que para el sistema en general, el indicador de calidad de cartera se redujo de 13,6% a 11,0%, en los bancos extranjeros este indicador se redujo de 7,3% a 5,2% y en los privados de 11,9% a 10,7%. En el sector público, el indicador se redujo de 33,5% a 8,4%, como resultado de la depuración de activos que se llevó a cabo. Algo similar sucedió con las entidades que entraron al programa de Fogafin.



En cuanto a las provisiones, también hubo un esfuerzo importante. De hecho, mientras que el indicador de cubrimiento para el sistema pasó de 33,4% a 49,5% entre diciembre de 1999 y diciembre de 2000, en los bancos extranjeros se elevó de 66,2% a 113,1% y en los privados de 29,5% a 62,6%. Fue, sin duda, el esfuerzo de estos dos grupos lo que elevó la cobertura del sistema, ya que en los bancos públicos este indicador era de apenas 30,9% en diciembre de 2000, y en los fogafinizados privados de 34,2%.



La estructura del balance (activos productivos/pasivos con costos), que es otro indicador clave para medir el riesgo, es también muy satisfactorio para estos dos tipos de entidades. En ambos casos, esta relación está por encima de 100%, 124% para los extranjeros y 110% para los privados, lo que refleja una posición sana en la cual los activos productivos generan lo suficiente para pagar los pasivos.
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