| 9/26/2008 12:00:00 AM

La banca mayor

El crédito a las empresas ha crecido de manera safistactoria y saludable. Sin embargo, ante el difícil contexto externo podría resentirse y, por tanto, requerirá un mayor control.

La cartera comercial es, sin duda, la más estable de los diferentes tipos de cartera y la que ha crecido de un modo más saludable en los últimos años. A julio de 2008, crecía un 19,3% mientras que la de consumo e hipotecaria lo hacían a tasas menores. La cartera de microcrédito aumentaba un 22,4% pero la comercial es la que más contribuye al crecimiento de la cartera total por su mayor peso. Además, es la que menos se ha desacelerado pues mientras crecía alrededor del 30% a principios de 2007, la cartera de consumo alcanzó en esta fecha tasas superiores al 50%.

Y a pesar del incremento de la cartera vencida, la comercial sigue siendo de muy buena calidad, lo cual se refleja en un indicador de calidad del 2,3%, muy por debajo de los demás tipos de cartera.

Este buen comportamiento se debe a que la banca empresarial se enfoca en clientes más grandes y sofisticados mediante un modelo de asesoría personalizada y seguimiento constante.

La cartera comercial otorgada al sector privado alcanza los $73,5 billones, cerca de dos terceras partes de la cartera total. Y es la punta de lanza para la entrada de los bancos en otros negocios como captar las nóminas para ofrecer todos los productos de consumo masivo y prestar servicios especializados de banca de inversión, hasta manejo de tesorería, gestión de riesgo, negocios internacionales, financiación para el cliente (leasing, factoring), productos de inversión, etc. Además, es la banca donde se produce el mayor nivel de innovaciones que luego permean los otros tipos de cartera.

La banca empresarial también es fundamental para el desarrollo del país y las empresas pues es la que financia los grandes proyectos de inversión empresariales y de infraestructura. Durante los últimos años ha tenido una gran evolución, debido a la intensa competencia que se ha dado en el sector financiero y las crecientes necesidades del sector empresarial.

No obstante, su desempeño futuro dependerá de la estabilidad financiera internacional. Si la financiación de afuera se cierra y viene un apretón en la liquidez esto se reflejará en un aumento de las tasas de interés y en la capacidad del sector bancario de financiar los grandes y numerosos proyectos de inversión que hay en el país. Ya hay indicios de que el costo del crédito internacional a los bancos y las empresas nacionales estaría en aumento y, con la devaluación, la situación podría complicarse.

Banca para empresas

Cada entidad tiene sus criterios de clasificación para la banca corporativa y empresarial. Generalmente, cuando se habla de banca corporativa se están refiriendo a grandes multinacionales, compañías locales con operaciones por fuera del país y empresas con ventas superiores a $150.000 millones, que son casi las 400 empresas más grandes en el país. Por su parte, la banca empresarial comprende empresas que facturan desde $50.000 millones en el caso de BBVA, $15.000 millones para Bancolombia e incluso $10.000 millones para entidades como Davivienda. Con estas serían alrededor de 5.000 empresas. Las compañías con ventas inferiores a las mencionadas son manejadas por la banca personal y de Pymes pues sus esquemas de gestión y atención son diferentes.

Por ser clientes de mayor tamaño y grado de sofisticación en su manejo financiero requieren un portafolio más completo y un alto componente de asesoría personalizada, haciendo que el negocio empresarial sea muy distinto al de las carteras masivas.

Mientras en el caso de los créditos de consumo e hipotecarios se utilizan análisis estadísticos para la generación y seguimiento del crédito, basados en variables numéricas y demográficas, la banca empresarial se gestiona con profesionales altamente calificados, con un alto conocimiento del cliente y del sector en que se desenvuelve, apoyados por un área de crédito, y varias áreas de productos especializados como la tesorería, comercio exterior, soluciones comerciales y servicios transaccionales de pagos y recaudos, entre otros. Se estructuran productos a la medida de las necesidades específicas de los clientes y hay un seguimiento individual y permanente. "Hay mayor cercanía con el cliente para que este lo vea como un socio estratégico. Se busca construir relaciones de largo plazo", afirma Gonzalo Toro Bridge, vicepresidente de banca de empresas y gobierno del Bancolombia.

Esto hace que la competencia en este segmento sea tan intensa como en el negocio de retail o el hipotecario. En el otorgamiento del crédito, el tema del precio es muy importante y hace que sea un segmento con unos márgenes muy apretados. Sin embargo, todos los vicepresidentes consultados coincidieron en que la auténtica competencia es por la calidad del servicio donde siempre hay espacio para mejorar. Como dice Jaime Romagosa Soler, vicepresidente de banca empresas e instituciones del Banco Santander Colombia, "nosotros luchamos por ser el banco principal de las empresas. Que cuando necesiten algo sea a nosotros a quienes primero llaman. Para esto, los clientes deben sentir que son importantes para el banco".

Además de contar con un recurso humano altamente calificado y un portafolio completo con productos cada vez más sofisticados e innovadores, para bancos como Bancolombia y Davivienda tener una amplia cobertura geográfica y diversidad de canales para acompañar al cliente se han convertido en elementos diferenciadores en la prestación de un adecuado servicio. La ventaja es "que una empresa puede llegar y transar a todos sus mercados. Esto es, que cualquiera que sea el cliente encuentre el canal para completar la transacción", explica Toro Bridge.

Además, muchos bancos consideran que una base de patrimonio y fondos mayores para poder financiar proyectos cada vez más grandes son fundamentales. Es por esto que cada vez vemos menos bancos pero mucho más grandes.

El sector también ha optado por buscar tener soluciones de recaudo sin congestionar la red del banco como las soluciones in house, oficinas bancarias en las plantas de las empresas para llevar el banco a las compañías. Además, le han dado un gran impulso al tema de la banca electrónica pues, en la medida en que proveedores y clientes se bancaricen, va a ser más fácil la transaccionalidad.

Bancos multinacionales como el BBVA y el Santander estiman que su fuerte es la capacidad de asesoramiento de operaciones de comercio exterior, por su fuerte presencia regional y mundial. Además, Romagosa considera que otra ventaja de su entidad es tener una tesorería muy potente pues operan en las principales plazas financieras del mundo. "El sistema electrónico de tesorería es único. Con esto, la empresa puede visualizar sus cuentas en todos los países donde tiene presencia bajo un solo sistema. La idea es que próximamente desde Colombia pueda controlar toda la transaccionalidad en todos los países", afirma Jorge Alberto Villa López, vicepresidente ejecutivo de banca mayorista global del BBVA

Otros bancos como HSBC, Colpatria-GE y BNP Paribas están buscando fortalecer su presencia en banca empresarial, por lo que la competencia es cada vez más intensa.

La banca comercial es un negocio que ha crecido y que tiene gran importancia para el país, las empresas y el mismo sector financiero. Su evolución ha estado en línea con la evolución de las necesidades y los retos de las empresas en términos de crecimiento y competitividad. Tradicionalmente, las empresas demandaban crédito de tesorería de corto plazo. Sin embargo, en la medida en que el país tiene más comercio exterior, la tesorería y los productos internacionales son más importantes. Del mismo modo, son cada vez más frecuentes las operaciones de cobertura de riesgo, estructuración de proyectos de inversión, operaciones de financiación (leasing y factoring). Además, los productos de crédito son a mayores plazos y estructuras más sofisticadas.

La banca está preparada para financiar al sector empresarial colombiano. La reforma financiera le abrirá buenas posibilidades a los bancos pues les permitirá volver a financiar operaciones de adquisición de empresas. Sin embargo, será una cartera que ante el difícil panorama externo podría complicarse, por lo que habrá que ponerle más cuidado.
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