Impuesto a crédito

| 9/6/2002 12:00:00 AM

Impuesto a crédito

El impuesto al patrimonio significa un alto gasto para el sector financiero, pero también una oportunidad comercial para reactivar el crédito. La banca ha reaccionado rápido a esta coyuntura.

El impuesto al patrimonio tendrá dos efectos bien diferentes para el sector financiero. Por una parte, el pago del impuesto implicará para las entidades del sector un gasto adicional de unos $150.000 millones, justo en un momento en que las utilidades están retornando tras varios años de pérdidas. Por otra, también podría representar una buena oportunidad comercial para dar un impulso a la cartera. De acuerdo con las proyecciones iniciales de algunos banqueros, los contribuyentes podrían acudir a financiación para pagar cerca del 50% de los recursos que se esperan recaudar y que se acercan a $2,08 billones.



La necesidad de acudir al sistema financiero para pagar el impuesto puede ser incluso mayor, dado que este gasto no estaba en las proyecciones de flujo de caja de nadie, y además la base de cálculo del tributo no depende del estado de la caja o las utilidades, sino de la renta líquida, es decir, los activos menos las deudas. En otras palabras, el impuesto hay que pagarlo aunque no haya plata y muchos tendrán que endeudarse para cumplir su obligación.



Simulaciones efectuadas por distintos intermediarios financieros estiman que la demanda de crédito para el pago del impuesto podría estar entre $800.000 millones y $1 billón. Esto significaría un aumento en la cartera total del 2,1%. Por supuesto, el impuesto puede tener negativos impactos secundarios sobre la cartera, como ocurriría si se presenta una disminución general de la demanda de crédito, causada por un efecto recesivo del tributo sobre la economía. Además, los recientes anuncios sobre la posibilidad de realizar el pago del tributo en 4 cuotas podría disminuir las proyecciones iniciales de los banqueros.



Para las diferentes entidades financieras, el objetivo inmediato es captar la mayor tajada posible del recaudo. Para lograrlo, desarrollaron rápidamente estrategias comerciales agresivas. La primera medida fue tomar una actitud proactiva frente a los clientes, al buscarlos para ayudarles a anticipar el manejo del problema y ofrecerles cupos de crédito extra.



Algunas entidades han estado particularmente activas en este frente. Según Santiago Pérez, vicepresidente de banca personal de Bancolombia, "aspiramos a que el banco recaude alrededor de $200.000 millones y a que financie por lo menos $100.000 millones. Para esto, estamos siendo muy agresivos con los clientes que ya conocemos. A todos los clientes gerenciados del banco que ya tienen un cupo de crédito les estamos ofreciendo un extracupo de acuerdo con sus necesidades, para que paguen hasta el 100% del impuesto en unas condiciones preferenciales. Estas condiciones se refieren a plazos entre 24 y 36 meses y a tasas por debajo de las de consumo. Para un cliente corporativo grande, podría empezar en DTF más 3,5%. Y para una persona natural, desde DTF más 13 puntos, dependiendo de su perfil de riesgo".



Por otra parte, el Banco Santander ha ofrecido a sus clientes prestarles hasta el 100% de lo que requieran, con plazos de entre 12 y 36 meses y con tasas competitivas, pero la decisión se toma en función del perfil individual de riesgo. Como advierte José Fernando Llano, vicepresidente comercial del Santander, todo dependerá de la capacidad de pagar la deuda y de que haya flujos que generen un comportamiento crediticio adecuado. "Más que hacer un negocio, vamos a apoyar una iniciativa del gobierno en la cual creemos, hasta el punto de que tenemos planeado duplicar la participación del banco en activos de riesgo durante el próximo año", afirma.



En el Citibank, los clientes de banca personal pueden pagar cualquiera de los impuestos nacionales con las tarjetas de crédito. La operación funciona como un avance en efectivo, sin afectar la línea actual de avances, pero ampliando la financiación a 24 meses y solo hasta por el total de su cupo disponible. Con esto se espera una demanda de crédito de entre $5.000 y $10.000 millones, de 1.000 ó 2.000 personas. Para banca empresarial, el Citi está estructurando un producto diferente orientado hacia este objetivo.



Por su parte, los usuarios de Davivienda podrán distribuir un cupo adicional asignado para pagar el impuesto entre su tarjeta de crédito o productos de consumo como Crediexpress, con la posibilidad de diferirlo hasta 60 meses.



En general, la banca estima que se podrán ofrecer tasas favorables y plazos más largos de lo usual porque se cree que el gobierno cumplirá su palabra y aplicará el impuesto por una sola vez. Esto permite diferir el impuesto en muchas cuotas mensuales y adaptarlo mejor al flujo de caja del cliente. Por esta razón, hay un relativo consenso entre los banqueros, en el sentido de que será posible administrar estos créditos sin que aumente el componente de riesgo crediticio en la cartera.



Por otra parte, para los bancos como pagadores del impuesto, este implicará un gasto elevado, dado su alto nivel de patrimonio. Según cálculos preliminares, el sector financiero deberá pagar una suma del orden de los $150.000 millones. Esto representa el 50% de las utilidades de los establecimientos de crédito del año anterior, o un 23% de las que lleva el sistema en lo corrido de este año. Todo indica, entonces, que el impuesto no será un negocio para el sector financiero, pues lo que ganen por intereses se compensará con lo que pagarán al fisco. Bancolombia tendrá que desembolsar más de $13.000 millones, lo cual es equivalente a las utilidades de más de un mes de trabajo. Sin embargo, según Pérez, "lo pagamos con compromiso por el país, porque estamos conscientes de que es algo en que todos los colombianos tenemos que hacer un esfuerzo". Por su parte, el Grupo Santander tendrá que pagar alrededor de US$2,5 millones, pero sus directivos manifiestan que lo hacen ofreciendo apoyo total a los usos que ha planteado el gobierno para este dinero.



En últimas, la banca, al igual que todo el país, ha decidido apostarle a la iniciativa del gobierno, sobre la idea de que un vuelco en la situación de seguridad tendrá grandes efectos positivos en el crecimiento y la inversión en Colombia. Los contribuyentes que aumentarán su endeudamiento para cumplir la obligación también esperan lo mismo, para poder pagar la deuda en los años que vienen.
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