| 11/10/2006 12:00:00 AM

“Hay una tremenda necesidad de nuevas carreteras y puertos”

Lars Thunell, vicepresidente ejecutivo de la IFC, visitó Colombia y anunció su intención de apoyar obras de infraestructura y el desarrollo agropecuario. Entrevista.

La International Finance Corporation, IFC, es una de las entidades más innovadoras e interesantes del mundo. Trabaja sobre todo con el sector privado. Como otras entidades financieras de Nueva York, Londres o París, invierte en compañías. Les ofrece capital, crédito o asistencia técnica. Crea nuevos instrumentos para los mercados de capitales o para desarrollar los mercados de certificados de reducción de emisiones. Sin embargo, a diferencia de los demás, enmarca su actividad en la tarea de lograr un impacto sobre el desarrollo de los países más pobres y en especial, el desarrollo sostenible del sector privado.

Dinero entrevistó al sueco Lars Thunell, vicepresidente ejecutivo de la IFC. Su cargo es el primero en la jerarquía de esta entidad y le reporta a Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial, que a su vez preside todas las empresas del grupo.

Este ejecutivo visitó Colombia por primera vez y se reunió con el gobierno y con empresarios para trazar el norte de sus actividades futuras en el país.

¿Cuáles son los planes de inversión de la IFC en Colombia el año entrante?

Como en el resto del mundo, continuaremos trabajando en muchas formas con algunos bancos en los mercados financieros. Seguiremos trabajando caso por caso con la industria extractiva. Haremos algunas transacciones en manufactura en general. Pero hay dos grandes áreas que me gustaría impulsar estratégicamente y que creo que se ajustan a las prioridades del gobierno, como quedó claro en la discusión que tuvimos con el presidente Álvaro Uribe.

El área más importante en esa lista es el sector de transporte e infraestructura. Hay una tremenda necesidad de nuevas carreteras y puertos, en especial, pues ustedes se moverán en un acuerdo bilateral de comercio con Estados Unidos. Nuestros estudios muestran que el costo logístico de sacar los bienes de Colombia es más alto que en muchos otros países. Es solo otra forma de decir que las necesidades son inmensas.

¿Y la segunda?

La otra es desarrollo rural, en especial en la cadena de proveedores agrícolas de varios tipos, incluyendo biocombustibles. Allí se pueden hacer muchas inversiones.



¿Cómo apoya la IFC el desarrollo del mercado de capitales?

En Colombia, estuvimos inicialmente ayudando a crear el sistema de hipotecas. En los últimos 10 años, hemos trabajado con la Titularizadora Colombiana. Estuvimos entre los primeros en emitir bonos, los El Dorado (en pesos y colocados internacionalmente).

Tratamos de ayudar al desarrollo de los mercados —bien sea en la bolsa de valores o en los mercados de capitales— y nuestro papel es hacerlos funcionar y luego tratar de ampliar sus plazos. Como vemos las cosas, si los bancos privados lo pueden hacer, nosotros nos movemos a otros lugares. Por eso, tendemos a hacer operaciones con un poco de más riesgo y un poco más de plazo.

Muchas de las grandes compañías colombianas tienen acceso a financiación del mercado internacional de capitales. Con ellas, hablamos sobre combinaciones de préstamos mezzanine o de acciones, pero atados a nuestra asistencia cuando hay de por medio temas de ambiente, gobierno corporativo o encadenamientos empresariales.

Ahora las empresas están saliendo mucho más del país. Tenemos conversaciones para ayudarles a las compañías colombianas que son lo suficientemente grandes para ir al exterior a empezar a invertir en otros países.



¿Y en medio ambiente?

Estamos haciendo varias cosas. Les estamos ayudando a las compañías y a los gobiernos a entender las oportunidades. Para que el mercado de certificados (de reducción de emisiones) realmente funcione, si alguien tiene un proyecto y alguien más quiere comprar el crédito, hay que encontrar formas para que los dos se encuentren y para que confíen el uno en el otro, porque no se conocen. Ahí, en el medio, entramos nosotros y básicamente tomamos el riesgo de crédito y de desempeño de estos proyectos.

Estamos buscando más proyectos para hacer esa tarea. Tenemos unas cuantas pistas y discusiones iniciales en Colombia. También alguna idea de compañías que se pueden beneficiar de esto.

¿Hay un tamaño mínimo para estos proyectos?

Con todo —el papeleo, la estructuración, los viajes y las demás cosas—, los proyectos tienen que ser de cierto tamaño (US$10 millones o más).

Si fuera a escoger un solo elemento crucial para inducir el desarrollo, ¿cuál sería?

Buen gobierno. Es muy importante. Yo soy un optimista. Creo que la gente quiere trabajar; que si se pone el gobierno correcto, las cosas tienden a arreglarse por sí mismas tarde o temprano.

La tarea del gobierno es proveer el ambiente de inversión correcto. Si se provee el clima de inversión adecuado, el sector privado típicamente toma la iniciativa para que las cosas funcionen. Y si las empresas a su vez tienen buen gobierno, se comportarán razonablemente bien.

¿Cómo ayuda la IFC a reducir la pobreza?

La IFC es una empresa social. Tenemos como misión hacer impacto sobre el desarrollo. Somos parte del grupo del Banco Mundial y, por lo general, las otras empresas del grupo trabajan directamente con los gobiernos; pero nosotros tenemos un conocimiento especializado más relacionado con los clientes inversionistas.

Trabajamos con el sector privado y vemos que cuando una inversión es exitosa, también tenemos un gran impacto sobre el desarrollo, porque genera crecimiento, empleo y se puede asumir el costo de ser un buen ciudadano corporativo con mejores condiciones para los trabajadores, el ambiente y un mejor gobierno corporativo, entre otros aspectos.

Tratamos de enfocarnos en proyectos que tengan impacto directo o indirecto sobre el desarrollo. Una buena parte de nuestro trabajo —por ejemplo, aquí en Colombia— se relaciona con el sector financiero, porque creemos que ese es un requisito para el sector real —necesita financiación—, y es una buena manera para que lleguemos a las compañías de menor tamaño. Las empresas pequeñas generan la mayor parte del empleo. Y trabajando con los bancos grandes, ellos pueden bajar a las pyme para asegurarse de que puedan crecer.

La IFC no solo mide el desempeño financiero, sino también el impacto sobre el desarrollo. El año pasado, 2,4 millones de personas recibieron servicios de salud en parte por la IFC: compañías con las que trabajamos les dieron servicios de salud a estas personas. En los 'eslabonamientos para las industrias extractivas', sabemos que algunas de las compañías con las que trabajamos en todo el mundo, compraron cerca de US$2.000 millones a proveedores locales. Estimamos que en 2004, más de 2,5 millones de microempresas recibieron US$4.000 millones en crédito para comenzar o expandir sus pequeños negocios, con dinero nuestro. Sabemos que en los últimos 10 años, 80 millones de personas tuvieron servicio telefónico de compañías con las que estamos vinculados.
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