¿Hacia dónde va la Bolsa?

| 2/21/2003 12:00:00 AM

¿Hacia dónde va la Bolsa?

La Bolsa de Valores de Colombia ha hecho un esfuerzo importante por mejorar su infraestructura. Su reto ahora es consolidarse y trabajar en la autorregulación y el desarrollo de una visión común.

El cambio es evidente. Mientras en el primer semestre del 2001 las transacciones de renta fija en la bolsa ascendían a $2 billones, tan solo en enero de este año ya se han registrado negocios por casi $3 billones.
 
Luego de la fusión de las bolsas de Medellín, Cali y Bogotá en la Bolsa de Valores de Colombia, el mercado de capitales del país adquirió una dinámica nunca antes vista. Buena parte de esa transformación se debe al desarrollo de una infraestructura integrada, más acorde con las necesidades del mercado, que ofrece un amplio portafolio de productos y mejor calidad en la información. Ahora, sin embargo, es imperativo que la bolsa se concentre en las otras actividades esenciales para su desarrollo.
 
Tienen que corregirse los problemas de autorregulación que se han evidenciado con crisis como la de los TES y con la flexibilidad que se ha otorgado a los actores del mercado. Más aún en un mercado que crece. El papel de gremio que debe asumir la bolsa, entretanto, también ser sometido a una revisión pues persisten las preocupaciones de algunos comisionistas que sienten que la bolsa no está velando por sus intereses.
 
En el futuro, entonces, no solo deberá asumir el reto de consolidar la nueva infraestructura que ha desarrollado, sino, además, atender los frentes de la autorregulación y su papel de gremio con igual compromiso.

Los proyectos

En tan solo 5 años, la bolsa ha emprendido una acelerada transformación en la que ha desarrollado una plataforma transaccional integrada que simplifica los procesos, otorga mayor seguridad al mercado y brinda información de la mejor calidad tanto a inversionistas como a empresas.
 
Proyectos como la consolidación de los depósitos de valores, el desarrollo de un sistema de pagos, el sistema de reporte de la información del mercado mostrador (transacciones que se hacen fuera de bolsa) y la organización de un mercado activo para la deuda pública colombiana han sido esenciales para consolidar estos objetivos.

En julio del 2001, arrancó la operación integrada de la BVC y para finales de ese mismo año se lanzó el sistema transaccional en línea, MEC, que abrió el mercado a nuevos jugadores, al mostrar las ofertas en tiempo real.
 
Aunque algunos comisionistas afirman que aún falta corregirle ciertas fallas al MEC (se han presentado algunos problemas para transar en ese mercado), lo cierto es que se ha convertido en la base sobre la cual inversionistas y empresas negocian. Hasta el punto de que, hoy, la participación del mercado mostrador en el volumen total de transacciones hechas en bolsa se ha reducido considerablemente (en el primer semestre del 2001, ese mercado representaba el 65% de ellas y hoy es solo el 30%), mientras que en el MEC se realizan cerca del 40% de las transacciones.
 
En enero del 2003 se transaron $1,1 billones en títulos de renta fija por el MEC, un aumento significativo, si se tiene en cuenta que en el primer semestre del 2001, la cifra tan solo llegaba a $394.000 millones.

Durante el 2002, el ritmo de proyectos continuó. Junto con las superintendencias de Valores y Bancaria, se desarrolló un sistema de valoración, SISVAL, que entró en funcionamiento a principios de este año. Su propósito es mejorar la calidad de la información, al unificar los estándares con los cuales los participantes del mercado deben valorar sus portafolios.
 
Actualmente, el SISVAL provee precios para la valoración de los TES y se espera que en abril entre en funcionamiento el mecanismo que permite valorar además los títulos de deuda privada.

La bolsa también ha venido trabajando en el desarrollo de un sistema que administre el mercado cambiario. Tradicionalmente, una empresa privada llevaba a cabo esta función; pero ahora -luego de concretar una alianza con la Bolsa Mexicana de Valores-, la BVC empezó a administrar el sistema transaccional del mercado cambiario.
 
La BVC decidió apalancarse en la experiencia de la Bolsa de México para entrar al mercado cambiario y, en conjunto con entidades del sector financiero, espera integrar las transacciones que se hagan con monedas extranjeras.

Los planes para este año siguen siendo ambiciosos pues tendrán que llevarse a cabo las actividades contempladas en el acuerdo firmado con el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, cuyo propósito es promover el desarrollo del mercado de capitales del país. Con una inversión de US$2 millones, este acuerdo comprende varios proyectos.

El primero de ellos contempla el desarrollo de un sistema integrado de información que simplifique los procesos. El segundo proyecto apoya la consolidación del gobierno corporativo para otorgarle una mayor confianza al mercado. Dentro de este proyecto ya se constituyó un consorcio con la Bolsa de Madrid y una firma de abogados españoles que evaluará el estado del gobierno corporativo en Colombia.

El siguiente programa del acuerdo será constituir una cámara de compensación que actúe como riesgo central de contraparte. Esto, para que siempre haya una garantía a cualquier transacción que se haga, pues la cámara se convierte en su contraparte. Esta será la base para luego desarrollar un mercado de derivados, la cuarta etapa del proyecto. En él se podrán transar papeles con vencimientos futuros.

Los desafíos, entonces, son numerosos. Se ha hecho un esfuerzo por proveer al mercado con las herramientas necesarias pero aún hay muchos frentes de acción. La bolsa se ha concentrado en sacar adelante estos proyectos pero ahora deberá entrar en una etapa de consolidación. "Hemos generado una dinámica acelerada para completar la infraestructura que hacía falta. Ahora tenemos un gran compromiso para consolidar lo que se ha logrado. Nuestro reto es administrar este nuevo entorno con una actividad mayor y más diversificada", afirma Augusto Acosta, presidente de la BVC.

¿Y las demás actividades?

Aunque nadie niega la importancia de desarrollar una buena infraestructura, el proceso se ha llevado a cabo muy rápido? demasiado, creen algunos. Por esto, llegó el momento de concentrarse en desarrollar y mejorar esos proyectos para no dar pasos de ciego. Al conferirle mayor prioridad a la actividad de comercialización, la bolsa ha descuidado otros frentes que también le competen, como la autorregulación y la relación con los comisionistas.
 
La crisis de los TES en agosto, por ejemplo, mostró problemas en la supervisión pues algunos comisionistas se habían expuesto a grandes riesgos al asumir posiciones propias.

"Me preocupa que la bolsa esté perdiendo su actividad gremial. Perdió el contacto con los comisionistas. La vigilancia también se ha vuelto un tema sensible", afirma un comisionista. Algunos cuestionan la poca atención que se les ha prestado a los fondos de valores y otros mencionan que no se puede descuidar la calidad de los corredores del mercado, pues últimamente han entrado a participar firmas que no cuentan con la suficiente trayectoria o no generan mucha seguridad al mercado.

"La bolsa no solo tiene que consolidar sus proyectos sino, además, trabajar con un gran compromiso en el fortalecimiento de la autorregulación. Así funciona en el mundo. La bolsa tiene que darle seguridad a la industria", afirma Clemente del Valle, superintendente de Valores.

Otros afirman que lo primordial es que la bolsa y sus accionistas (las firmas comisionistas de bolsa) tengan clara su visión pues, de lo contrario, siempre habrá un choque de intereses. "Creo que los comisionistas tenemos que pensar en qué futuro queremos para la bolsa", asegura Emilio Echavarría, presidente de Suvalor. Y es que, finalmente, la bolsa es de propiedad de quienes tienen puestos en ella; por lo cual ellos también están encargados de velar por que los objetivos de la bolsa como un todo se cumplan.

Para Acosta, presidente de la BVC, todo esto es normal, teniendo en cuenta el proceso que está viviendo la bolsa. Las condiciones han cambiado en términos de tecnología, oferta y demanda de productos. La consolidación de los negocios es hoy una constante en las bolsas del mundo.
 
La bolsa ha experimentado un crecimiento vertiginoso y, según Acosta, esto necesariamente conlleva algunos tropiezos que no significan que se deban abandonar los proyectos que se tienen. "Estos temas están sobre el tapete y no pensamos descuidarlos. Sin embargo, no podemos dejar de crecer. Estamos administrando un proceso, procurando un desarrollo equilibrado", concluye.

Por el momento se están desarrollando importantes actividades en búsqueda de una solución a los cuestionamientos de autorregulación. La BVC viene trabajando con un grupo de consultores externos en el diseño e implantación de una estructura de gobierno corporativo de la institución y está reforzando la vigilancia a las prácticas de los participantes en el mercado. Así mismo, está trabajando en la creación de una cultura de administración de riesgo.

Para el futuro, entonces, la bolsa no solo deberá consolidar todos los proyectos que ha venido llevando a cabo durante los últimos años sino además tendrá que enfrentarse al reto de cumplir a cabalidad todas sus funciones, incluyendo las de autorregulación y la de gremio de los comisionistas. En los últimos años, la prioridad fueron los proyectos de infraestructura; pero ahora hay que actuar también en función de los grupos de interés.
 
Es el momento de buscar una visión común que integre sus preocupaciones y expectativas sobre el mercado.

Un mejor gobierno

Luego del desarrollo de la infraestructura, la bolsa tendrá que priorizar su actividad de autorregulación. Un mercado en crecimiento requiere unas reglas claras  que garanticen la transparencia. Para esto, el desarrollo de su gobierno corporativo es esencial.


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