| 8/6/2004 12:00:00 AM

Hacia una contabilidad internacional

Son cada vez más claras las razones por las cuales Colombia tiene que converger hacia estándares internacionales de información financiera.

El tema de normas contables estaba reservado a los contadores y, salvo algunas excepciones, era muy difícil que el presidente de una empresa o su gerente general se interesaran por él. El proyecto de ley contable que está trabajando el Ministerio de Hacienda cambiará esta tendencia. Este busca la adopción en Colombia de estándares internacionales de información financiera (IFRS), auditoría y contaduría, una necesidad en un contexto de mayor apertura económica.

La internacionalización de la economía que se está dando, incluso sin que se haya firmado aún el TLC con Estados Unidos, exige la participación activa de los empresarios en la forma como se presenta la información financiera de sus empresas. No se trata ya de cumplir simplemente los requisitos que imponen las superintendencias de Sociedades o la DIAN, sino de una nueva forma de presentar la información para que sea útil tanto para las empresas como para la sociedad. Las razones son múltiples.

En un mundo cada vez más abierto, en el que los flujos de capital van y vienen, las empresas tienen la posibilidad de acceder a los mercados de capital externos para financiar sus empresas. Esto, sin embargo, solo es posible si manejan los esquemas contables que exigen los mercados a los cuales quieren acceder.

De igual manera, el esquema de internacionalización conlleva la búsqueda de alianzas estratégicas, tanto locales como extranjeras. En este contexto, el esquema de información financiera transparente y confiable se convierte en la herramienta relevante para llevar a cabo este tipo de operaciones.

Adicionalmente, tener un sistema contable global facilita la comparación entre los estados financieros de las empresas locales con las del exterior. Permite comparar rentabilidades, productividades y competitividad, lo cual es siempre una buena estrategia para evaluar la posición relativa de las empresas.

La unificación de criterios para la presentación de la información financiera en el mundo se viene trabajando desde el punto de vista político desde hace ya varios años. Este esfuerzo ha sido liderado por Naciones Unidas como parte de los objetivos de la Agenda del Milenio, el Foro de Estabilidad Financiera creado para el establecimiento de la Nueva Arquitectura Internacional, la OECD dentro de los principios de gobierno corporativo y la OMC en el marco de los tratados de libre comercio.

Salvo Estados Unidos, los países del Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, los demás países de la OECD manejan estándares internacionales de contabilidad.

Hasta hace poco, en el mundo había un gran debate sobre cuáles normas debería adoptar el mundo, si las estadounidenses US-GAAP o las europeas. No obstante, a raíz de los recientes escándalos contables en grandes firmas, las dos corrientes se han ido acercando hacia un sistema basado en principios, en lugar de reglas.

En el acuerdo de Norwalk se decidió la convergencia a futuro entre la International Accounting Standard Board, IASB, y el FASB, que es el organismo estadounidense encargado de establecer las normas. De igual forma, se acordó la adopción por parte del sistema de presentación de informes financieros de Estados Unidos de un sistema de contabilidad basado en principios.

Los estándares internacionales de información financiera están previstos para las empresas que participan en los mercados de capitales, empresas que cotizan en bolsa, entidades financieras, de seguros y fondos de pensiones. Las empresas públicas, así como las pequeñas y medianas -pyme- están fuera. No obstante, en el caso de las primeras, existe un sistema contable que se ajusta a las normas de la IASB, en tanto que se está trabajando en el establecimiento de un esquema más sencillo para la pyme.



En Colombia

La adopción de estándares internacionales de información financiera en Colombia requiere la unificación previa de los diferentes estándares existentes. Cada superintendencia impone sus propias normas para la presentación de los estados financieros de las empresas que vigila. Así, se ha llegado a 15 PUC y 42 métodos diferentes de valoración, ninguno de los cuales cumple las normas internacionales.

Para lograr la unificación de todas las normas, se estableció un Comité interinstitucional en el cual tienen asiento los ministerios de Hacienda y Comercio, las superintendencias de Valores, Sociedades y Bancaria, Planeación Nacional, la DIAN y la Contaduría Nacional.

El comité ha venido trabajando hacia esta convergencia e incluso el Contador General, Jairo Alberto Cano, coincide en la necesidad de avanzar en este sentido. Lo único que pide el Contador es que se respete la competencia del artículo 354 de la Constitución Nacional y se le permita a su despacho hacer la armonización con las 20 normas que para el sector público establece la IFAC, que es la entidad encargada de regular este sector en el mundo. Una vez este Comité llegue a un acuerdo, el proceso de adopción de las normas internacionales se hará en tres fases.

En la primera fase, las empresas que cotizan en bolsa, las empresas grandes y las entidades del sector financiero tendrán que adoptar los estándares internacionales.

En la segunda fase, las empresas públicas; en tanto que en la tercera lo harán las empresas pequeñas y medianas. La intención de Clemente del Valle, superintendente de Valores, es lograr que gradualmente todas las empresas colombianas, incluyendo las pyme, utilicen estándares internacionales de contabilidad. Si no es así, habría un arbitraje entre unas y otras.

De otra parte, las modificaciones en los estándares contables implican necesariamente modificaciones en los de auditoría. Si bien la información que requieren los mercados y en especial los de capital es la contenida en los estados financieros, estos informes no son válidos si no vienen auditados según estándares internacionales y por auditores independientes. La revisoría fiscal en Colombia tiene que transformarse. En Colombia, la revisoría pesa mucho; pero es poco efectiva, ya que no garantiza que la información sea útil para la toma de decisiones.

El proyecto de ley busca también la transformación de la profesión con el fin de elevar sus estándares. Los contadores locales tendrán que prepararse para este cambio en la normatividad para no quedarse fuera del mercado. No hay que olvidar que en el marco de los acuerdos internacionales ya existentes, los servicios contables pueden ser prestados por las firmas extranjeras.

Por último, la vigilancia será ejercida por una delegatura especializada en la nueva Superintendencia de Sociedades. Actualmente, esta función la ejerce la Junta Central de Contadores adscrita al Ministerio de Educación.
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