| 3/28/2008 12:00:00 AM

Hacia una contabilidad global

Si todo sale bien, Colombia tendrá contabilidad internacional en 2010. El proyecto de ley contable es un paso necesario, pero se requiere comenzar a trabajar en muchos otros frentes.

La adopción de una contabilidad con estándares internacionales no da espera. Para que las empresas colombianas puedan tener un mayor acceso a los principales mercados de capitales del mundo, gestionar empréstitos con bancos internacionales, hacer alianzas con inversionistas extranjeros, conquistar mercados internacionales y ser competitivas se requiere cada vez más que su información financiera cumpla normas globales.

Por esto, el proyecto de ley 165 de 2007 que pretende que todas las empresas que desarrollan sus actividades en Colombia adopten las Normas Internacionales de Información Financiera NIIF (IFRS por sus siglas en inglés International Financial Reporting Standard) es un paso en el camino correcto para tener una contabilidad global y ser más competitivos.

Con esto el país comenzaría a recuperar el rezago frente a las demás economías del hemisferio en materia contable. Perú, Brasil, Argentina, Chile, Ecuador, la mayoría de países de Centro América, y economías con otras tendencias como China, India, Cuba y Venezuela, entre otras, ya están migrando hacia las normas internacionales de contabilidad. Es más, las NIIF están siendo adoptadas por más de 92 países en el mundo. Inclusive, afirma Simón Gaviria, ponente del proyecto, un país tan celoso de su soberanía como Estados Unidos, va a abandonar su idioma contable y adoptará las NIIF. Y es cierto, las normas europeas y las estadounidenses van convergiendo, de manera que en 2009 no habrá diferencias entre las dos.

La adopción de estándares contables uniformes se viene discutiendo en Colombia desde la década pasada. Sin embargo, hoy hay mayor consenso de la importancia que tiene que la globalización llegue a estos temas. Son cada vez menos los gremios de contadores que siguen oponiéndose y cada vez más los que ven en el cambio una oportunidad en vez de una amenaza. Las universidades también entendieron que deben preparar a sus estudiantes tanto en las normas contables internacionales, como en inglés, para que puedan seguir los avances de la disciplina. Y son cada vez más las empresas colombianas con interés por usar esos estándares.

Además, la propuesta legislativa es muy sencilla y práctica -a diferencia de otros esfuerzos del pasado - pues solo consta de cuatro artículos en los que se darán facultades al Ministerio de Comercio para que adopte las prácticas internacionales. Sin embargo, esto será el comienzo de un gran esfuerzo. La adecuación de las normas contables colombianas implicará una reforma profunda del régimen tributario, entre otros temas complejos pero indispensables. Si todo sale bien, las empresas grandes deberían comenzar a utilizar esos estándares a partir de 2010 y las Pyme a partir de 2012.

Atraso contable

La contabilidad en Colombia es un híbrido entre los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados (GAAP) ya en desuso, y algunas normas NIIF, situación que hace incomprensibles y confusos los estados financieros de nuestras empresas. Ello sin contar que cada Superintendencia tiene, con su propio plan único de cuentas (PUC), un modelo de contabilidad diferente de acuerdo con sus necesidades de control y supervisión. Por tanto, la contabilidad financiera en Colombia no tiene una forma única de hacerse sino que existen cerca de 15 esquemas contables diferentes. Además, la reglamentación tributaria se ha entrometido permanentemente en lo contable. La Dian y las Superintendencias terminan regulando este tema a través de circulares y resoluciones de acuerdo con las dudas que surgen a diario. Se genera con ello no solo inseguridad jurídica, sino inseguridad contable ante la cantidad de normas, muchas de las cuales son incoherentes y contradictorias entre sí.

Todo esto implica que cualquier empresa colombiana que quiera participar en los grandes mercados del mundo tiene que re expresar por completo sus estados financieros para hacerlos comparables y comprensibles ante el mundo, lo cual genera mayores costos de administración y falta de transparencia en sus operaciones. Incluso los resultados de una misma compañía pueden diferir en función de los estándares que utilice.

Los cambios

Las diferencias técnicas entre las normas colombianas y los estándares internacionales son enormes. Sin embargo, la diferencia fundamental está en que en las locales se generan problemas de interpretación. "No tiene reglas específicas para las operaciones", explica Felipe Janica, experto en NIIF de la consultora Ernst & Young.

Por eso, si se adoptaran las prácticas mundiales, se cerrarían brechas tan profundas como las que existen hoy en la contabilización de instrumentos financieros como los derivados. También, señala Janica, en el registro del deterioro en el valor de los activos. Mientras en Colombia solo se hace un avalúo una vez cada tres años, las prácticas mundiales requieren que cuando se evidencie el deterioro de un activo, se haga una valoración del mismo a precios de mercado y se debe calcular su efecto en el flujo de fondos de la empresa.

De igual forma, las pensiones de jubilación que en Colombia hoy registran el valor presente de los pagos pensionales, descontados con una tasa de interés que se fija por decreto, en el resto del mundo se reconocen pagos adicionales a la pensión, como podría ser el caso de los pagos de medicina prepagada o de otros beneficios para los jubilados y el descuento se hace con la tasa equivalente al costo de capital para la empresa (Wacc) (ver recuadro).

Más cambios urgentes

El proyecto de ley contable tiene varios aciertos: dejar en manos de una entidad única la reglamentación con el fin de evitar la dispersión normativa, no eximir a las Pymes sino establecerles un plazo mayor y eventualmente un régimen simplificado, un plazo razonable para que las empresas preparen su personal e implementen las herramientas técnicas necesarias y, en fin, su simplicidad, lo cual facilitará las discusiones parlamentarias y su trámite por el Congreso. Sin embargo, hay temas extremadamente sensibles que requerirán discusiones técnicas al interior del gobierno y luego con los diversos actores de la profesión y la economía.

Según Gabriel Vásquez Tristancho, ex presidente del Instituto Nacional de Contadores Públicos de Colombia y socio de impuestos de Baker Tilly Colombia Ltda., la iniciativa legislativa tiene más fortalezas que debilidades. "Entre sus fortalezas están las de no tocar temas controversiales, pero igualmente necesarios de estudiar en el futuro, como el de los estándares internacionales de aseguramiento y auditoría y los cambios que se requieren en la legislación contable establecida en el Estatuto Tributario".

La revisión y la armonización de la legislación contable inserta en el Estatuto Tributario de Colombia, deben ser elaboradas directamente por el Ministerio de Hacienda, que antes de la fecha de adopción de NIIF debe revisarla por los posibles efectos impositivos en los ingresos del estado. Hay que hacerlo con anticipación pues cambiarían las bases de impuestos en la determinación de varios tributos, entre ellos renta e industria y comercio, afirma Vásquez Tristancho.

En países desarrollados, la emisión de estándares de contabilidad está en manos de un ente profesional independiente, que los revisa y actualiza según las exigencias del entorno. En Colombia, esta función está en manos del Estado. Se debe crear un Consejo Superior de Estándares Contables y de Auditoría en el país.

Las universidades también deberán moverse más rápido para mejorar las competencias y habilidades del contador público para enfrentar la globalización. En este momento hay una sobreoferta de contadores (más de 130.000) pero sin la preparación adecuada, lo cual genera una alta informalidad contable. Se requiere una revisión curricular de los programas de contaduría pública y más maestrías y doctorados en materia contable en el país.

Avanzar hacia la modernización de nuestra economía, y en esta vía en la adopción internacional de estándares de información de negocios, no puede y no debe esperar. En un mundo global donde día a día nuestras compañías cada vez tienen más operaciones en el exterior y más extranjeros tienen más inversiones en Colombia, hablar el mismo idioma va a ser trascendental. Y el idioma global de contabilidad se llama NIIF. Como resultado de la demora, el país pierde competitividad

Y ya estamos retrasados en actualizar nuestro rezagado reglamento contable. Cuando en 1995 se firmó el acuerdo con la OMC, se pensaba que para llegar a tiempo a la armonización total en 2005 los países debían empezar el cambio en 2001 ó 2002 a más tardar. Por esto se requiere empezar cuanto antes nuestra globalización en materia contable.
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