"Hay tres grandes líneas de trabajo: la administración del riesgo crediticio, el mejoramiento del servicio al cliente y la información consolidada de los grupos financieros." Jorge Pinzón, super intendente bancario.

| 5/16/2003 12:00:00 AM

"Habrá mayor autocontrol"

Jorge Pinzón, superintendente bancario, habló con Dinero sobre la orientación de la entidad.

Una vez superada la fase más aguda de la crisis financiera, la Superintendencia Bancaria está concentrando su trabajo en tres frentes: la administración de riesgo crediticio, el mejoramiento de la atención al cliente y la información consolidada de los aglomerados financieros del país.

Dinero entrevistó a Jorge Pinzón Sánchez, superintendente bancario, quien está convencido de que la entidad debe dejar el sistema paternalista para darles mayor responsabilidad a las entidades respecto a la medición de su riesgo y las provisiones adecuadas para cubrirlo. Pinzón, quien ocupa el cargo desde enero de 2003, fue superintendente de Sociedades entre 1998 y 2002 y gestor de la Ley 550 de reestructuración empresarial.



¿Cómo afecta al sistema financiero la decisión del Banco de la República de aumentar sus tasas de interés?

No me corresponde opinar sobre las decisiones del Banco de la República, pero debo decir que la autoridad monetaria sí pone mucha atención sobre los posibles efectos de sus decisiones sobre la estabilidad del sistema financiero. Para la Superbancaria, el tema de las tasas es relevante en este sentido. Hoy no se observa un efecto inmediato de la medida por la baja velocidad de transmisión de la misma. Hay dificultades de demanda y las entidades cuentan con amplia liquidez. En un contexto de mediano y largo plazo, la Superbancaria estará pendiente de la evolución de la calidad de la cartera, especialmente de la de consumo. También hay que supervisar con cuidado el desempeño de los bancos hipotecarios, por el descalce entre los plazos de las captaciones y las colocaciones de este tipo de cartera.



¿Qué encontró en la Superintendencia Bancaria cuando se posesionó en enero de 2003?

Al llegar, me encontré un gran trabajo por parte de mi antecesora. Patricia Correa inició un cambio a largo plazo, acorde con la tendencia internacional para el manejo de riesgos de crédito. Logró "platanizar" las directivas de Basilea, que fueron pensadas para los 10 países más ricos del mundo, y recogió experiencias de Chile y México en la materia. También pudo incorporar el reconocimiento de que no todos los establecimientos financieros son iguales, que el riesgo para el sistema bancario es diferente que para otros establecimientos de crédito, de seguros y de pensiones. Por eso, la supervisión es diferente para cada uno de los negocios financieros vigilados.



¿Qué temas tiene en la agenda?

Con el final de la crisis del sistema financiero, se abre paso a nuevos temas que no se limitan exclusivamente a la supervisión. Hay tres grandes líneas de trabajo: la administración del riesgo crediticio; el mejoramiento del servicio al cliente; e información consolidada de los conglomerados financieros. Quisiera resaltar la importancia del "defensor del cliente", una figura que será independiente y que fue creada en la nueva reforma financiera. Si opera con eficiencia, será muy importante porque exige autocontrol a las entidades vigiladas. En este aspecto, aún hay cosas pendientes. Se debe crear un sistema interno de control y aceptar como principio que todo cliente tiene derecho a que se le despejen todas sus dudas. Para las entidades es básico entender que una mejora en el servicio es un factor favorable de competencia y no un costo más.



¿En qué va el Sistema de Análisis de Riesgo de Crédito, SARC?

La característica general es menor regulación y mayor supervisión, lo cual incluye un aumento en la capacitación tanto de las entidades vigiladas como de la propia Superbancaria para aumentar su capacidad de evaluación. Para esto se creó el SARC. En este momento estamos mirando los resultados de la Fase II, que consiste en el proceso de reconstrucción de información histórica para conocer cuáles entidades pueden medir bien el riesgo crediticio y anticipar el riesgo, con provisiones anticíclicas. En general, la banca corporativa tiene buenas bases de datos, mientras que la comercial y la de consumo no tienen una información tan buena. El 27 de junio comienza la Fase III, que involucra el cálculo de las "pérdidas esperadas" y que debe ser realizado por cada entidad. Para llegar a esto, tenemos que terminar el estudio de la Fase II. Este concepto de "pérdidas esperadas" es muy importante, porque obliga a asumir provisiones con base en lo que estima cada entidad. Requiere, además, un desarrollo muy profundo en la administración de sistemas, tanto de las entidades vigiladas como de la Superbancaria.



¿La Superbancaria está lista?

Tenemos que estar preparados para un reto tan radical como el que se ha propuesto el país. El profesor Kemmerer decía que se necesitaba atraer y conservar personas de incontestable integridad. En este sentido, la Superbancaria tiene una gran limitación, pues requiere tener y conservar personal muy calificado para mantener un sistema eficiente. Pero con los salarios actuales, esto es un poco complicado y, por tanto, tenemos que idear estímulos para que podamos ofrecerles una carrera profesional, así como incentivos de capacitación. La Superintendencia también necesita una buena auditoría de sistemas para el SARC, en lo cual estamos trabajando con Booz Allen.



¿Ve usted modificaciones sustanciales en el "mapa" del sistema financiero vigilado?

El mapa financiero ha tenido significativas modificaciones desde mediados de la década del 90, cuando alcanzó a contar con cerca de 150 establecimientos de crédito. Luego, como consecuencia del descenso de la actividad económica, muchas de esas instituciones desaparecieron o se fusionaron, ante la imposibilidad de operar en un mercado cada vez más pequeño. Con el nuevo enfoque de la supervisión, se hace necesario que los dueños y administradores de las entidades reflexionen a profundidad acerca de su viabilidad en el mercado financiero. Si bien el sector ha tenido que fortalecerse patrimonialmente y ya comenzó a dar utilidades, creemos que todavía pueden darse mayores fusiones y adquisiciones, que obedecerán a decisiones empresariales. Un gran reto es atraer potenciales inversionistas extranjeros para las entidades que debe vender Fogafin.



En comparación con otros países de similar nivel de desarrollo al colombiano, la profundización financiera (ahorro financiero como proporción del PIB), es baja. ¿Qué hacer en este frente?



Los indicadores de profundización llevan a diversas conclusiones, dependiendo del que se mire.

Por ejemplo, la lectura puntual de indicadores como el número de cheques empleados al año o el número de transacciones en cajero electrónico por habitante indicaría que Colombia presenta niveles de desarrollo de su sistema financiero superiores a los de Japón. Lo cierto es que la crisis reciente y las decisiones de política, como el impuesto 3 x 1.000 que se tradujo en un incremento sin precedentes de la preferencia por efectivo, llevaron a una desaceleración e incluso reversión en los niveles de cobertura del sistema financiero respecto al crédito otorgado, los números de cuentas, las operaciones en cheques, etc.

Hoy en el país menos del 5% de la población tiene cuenta corriente o tarjeta de crédito, pero cerca del 50% tiene una cuenta de ahorros. En cuanto a cajeros electrónicos, en 2001, los países desarrollados tenían en promedio 679 cajeros por millón de habitantes, mientras que en Colombia este número era de 124. Este es un país de contrastes: tiene una economía formal bancarizada y una inmensa necesidad de atraer al sistema financiero más agentes para aumentar su profundización.

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