| 10/1/1994 12:00:00 AM

Guillermo lo dice

DINERO entrevista al ministro de Hacienda, Guillermo Perry.

D. ¿Cual es la meta de su política económica?

G.P. La política macroecónomica del gobierno tiene dos objetivos básicos: asegurar el descenso de la inflación y lograr una estabilidad del tipo de cambio real, lo que se conoce como frenar la revaluación.

D. ¿No le parece que esos dos objetivos son contradictorios?

G.P. No. La política macro dispone de suficientes instrumentos para lograr dos objetivos simultáneamente.

D. El objetivo del pacto social ¿es bajar la inflación o frenar la revaluación?

G.P. Hay objetivos de corto y largo plazo. El primero es bajar la inflación con mayor rapidez y con un menor costo en crecimiento económico y empleo, para no tener que recurrir a la revaluación para bajar la inflación; pero en él largo plazo el objetivo es mejorar la productividad y competitividad a los niveles requeridos por una economía abierta. Para eso es fundamental que el criterio de productividad comience a entrar en forma definida en las negociaciones laborales colectivas.

D. ¿Cómo se mide la productividad?

G.P. Es cierto que en este momento no tenemos indicadores suficientemente buenos, pero parte de los objetivos es mejorar los índices que la medirían. El gobierno, el Dane y los gremios tienen que comprometerse a mejorar los indicadores.

D. Supongamos que el aumento de productividad sea de dos puntos. ¿Quiere decir que la meta de los ajustes salariales sería la inflación pasada más dos puntos por productividad, menos dos puntos?

G.P. El gobierno plantea que el ajuste de salarios se haga sobre la base de la meta de inflación para el año siguiente, más una participación del aumento en productividad. En el caso del salario mínimo, podría pactarse que la totalidad del aumento en productividad se traslade al salario.

D. Entonces ahí estamos hablando de la meta de inflación, que será tres puntos menos de la inflación al terminar este año, y a eso habría que agregarle dos puntos por productividad.

G.P. Hay que aclarar qué relación tienen las metas que fije la junta Directiva del Banco de la República, con las del Pacto Social. La propuesta del gobierno es la siguiente: la junta fijaría algo que podríamos denominar una meta máxima de inflación, que es la reducción en la inflación que se puede conseguir con política macroeconómica solamente, sin un sacrificio grande en crecimiento y empleo. Esto es alrededor de dos o tres puntos por debajo del año anterior, como ha sucedido hasta ahora. El problema de la inercia inflacionaria se deriva de la indexación del proceso de formación de precios y salarios. Si se logra un acuerdo para desindexar precios podría obtenerse una meta más ambiciosa de inflación. La propuesta del gobierno sería que la meta de inflación que se fije en el pacto social sea inferior a la meta de la JDBR, o a lo sumo iguales. Los salarios aumentarían en esa meta más el crecimiento de la productividad, dos puntos o dos puntos y medio.

D. Se trataría de convencer a los asalariados de que se sacrifiquen un poco.

G.P. No pensamos que en el pacto habrá sacrificados. Con un acuerdo podrían ganar todas las partes. La pregunta que surge es qué pasa si los compromisos de precios no funcionan. Una posibilidad es que si alrededor de noviembre del año siguiente se ve que definitivamente la inflación sobrepasa las metas, habría un ajuste adicional de salarios. Eso significaría que no funcionó el pacto y no se repetiría el experimento.

D. ¿Qué pasa con la política fiscal? El presidente y los ministros sectoriales están anunciando toda clase de planes de gasto público.

G.P. El gobierno está expresando sus prioridades de gasto. Al gobierno actual lo están acusando de que está anunciando grandes planes de gasto, cuando venimos de un gobierno que creció el gasto público más que cualquier otro en los últimos 20 años. Este año cumpliremos las metas de superávit fiscal convenidas con la JDBR. El total de pagos en el año crecerá 50%, con un presupuesto este año superior en 63% al del año pasado y una ejecución en los primeros siete meses 70% superior. Tuvimos que hacer un recorte de gasto de $162.000 millones.

D. ¿Cuánto crecerá el presupuesto de 1995?

G.P. Algo entre el 18% y 20%. Hay que aclarar que disminuirá el servicio de deuda con respecto a 1993, porque no se van a hacer unos prepagos y tampoco habrá unas

puestas al día en seguridad social. Sin estos rubros, el presupuesto crece 29%.

D. En México se hizo un pacto social para bajar la inflación en que el ancla fue la tasa de cambio. El peso se revaluó en un 40%. ¿Cómo piensa compaginar un freno en el proceso de revaluación y una baja en la inflación?

G.P.Hay que distinguir en el caso de México y tantos otros países cuál era la situación inicial. Había una hiperinflación y solamente un tratamiento de choque podía dar resultados. Esa no es nuestra situación, por lo tanto esos ejemplos no son relevantes, como sí lo es la tercera fase del pacto social mexicano, porque las circunstancias iniciales son más parecidas a las nuestras. La inflación era moderada, parecida a la nuestra de un 20% y ya se habían hecho las reformas estructurales. Los objetivos eran bajar la inflación de 20% a un dígito, que es un esfuerzo muy distinto al de parar una hiperinflación.

D. ¿En qué nivel se piensa mantener la paridad real?

G.P. La meta es la que se tenía para finales de este año. En los siete primeros meses la tasa de cambio estuvo prácticamente anclada, y entre otras no ayudó mayor cosa a bajar la inflación. Ahora estamos en un proceso de devaluación lento, más o menos a la tasa prevista a principios de año de 11% anual, pero no vamos a alcanzar la meta. La devaluación acabará en 5% o 6%, de manera que será posible que el año entrante haya una cierta recuperación de la tasa real de cambio, pero tampoco muy grande. El objetivo es mantener un nivel relativamente estable de la tasa de cambio.

D. Pero la tasa de cambio nominal ha subido ahora porque la Tesorería General de la Nación está comprando divisas, no el Banco de la República.

G.P. El Banco de la República está vendiendo un promedio de US$20 millones los últimos días. Estamos haciendo un manejo coordinado de la Tesorería con la junta del Banco, cosa que no hizo el gobierno anterior. La Tesorería compra dólares solamente los días en que la tasa de cambio va a la baja o está quieta. No estamos de ninguna manera presionando la tasa de cambio hacía arriba, solamente en esos días y solamente en los montos suficientes para recuperar el nivel que se había convenido con el Banco. Estamos dejando afuera la plata de la telefonía celular como lo hizo el gobierno pasado. Le estamos pidiendo a los cafeteros que mantengan afuera los excedentes y también vamos a dejar por fuera los recursos de Cusiana.

D. ¿Y después qué viene? Eventualmente se gastarán y la financiación de Cusiana obliga a que Ecopetrol traiga sus excedentes, Se vislumbra una gran presión en contra de la devaluación.

G.P. Yo no creo. En el caso del café, el acuerdo fijado hasta marzo, y que esperamos renegociar, tiene un precio de compra interno que varía con el precio internacional. Estamos en un pico del precio interno de compra del café en términos reales, por lo que ya hay un efecto en la demanda agregada que no creo aumente mucho. Durante el año entrante acumularíamos más recursos en el Fondo Nacional del Café. En los dos años se espera que el fondo acumule algo así como US$1.300, US$1.400 millones, que sería lo suficiente para cubrir las deudas de los TAC emitidos a tres años. Quedaría un capital neto adicional para prepararse para la época siguiente que será de destorcida. En el caso de Ecopetrol, los proyectos son muy intensivos en importaciones, entonces no implican una presión tan grande de demanda agregada.

D. ¿Qué sucederá con la devaluación?

G.P. No hay razones objetivas para pensar que se devaluará más en términos reales. En el seminario sobre el manejo de la bonanza petrolera en Indonesia nos mostraron cómo allá, aun en bonanza, se mantuvo la tasa de cambio real. Contabilizando Cusiana, el máximo déficit que se alcanzará en la cuenta corriente sería del 1% del PIB. Por ello no hay razones para pensar que se dispare la revaluación. Lo que sí podría haber es un boom de endeudamiento externo. Este fenómeno ya estaba ocurriendo en el país y por eso se tomaron las medidas de restricción al crédito de corto plazo, y en general mayores controles a la entrada de capitales.

D. ¿Qué medidas adicionales cambiarias tienen previstas?

G.P. Creo que ya tomamos las medidas básicas. Hay otra medida muy importante para asegurar que no hay expectativas mayores de revaluación. Le garantizaremos a todos los agentes económicos que no se monetizarán las bonanzas en forma inmediata, sino que se traerán los recursos muy gradualmente.

D. Pero esas medidas administrativas generalmente no funcionan. Con el aumento de tasas de interés necesariamente entran capitales, por una u otra vía.

G.P. Los controles administrativos tienen una utilidad en el corto plazo, pero se desgastan. La economía está sobrecalentada. Hay que frenar el crecimiento restándole liquidez. Hay que frenar el gasto del sector público y privado. El gasto público se está controlando. Una vez se logre un nuevo equilibrio vamos a disminuir los encajes para que bajen las tasas de interés. Como los grandes deudores estaban sustituyendo el endeudamiento interno para capital de trabajo por endeudamiento externo, los bancos estaban teniendo una liquidez enorme, y estaban financiando consumo. Estamos volviendo a la normalidad. El costo que tiene el proceso es el alza en las tasas de interés.

D. Se habla mucho sobre la posibilidad de que se establezca protección adicional a algunos sectores industriales.

G.P. El gobierno no ha dicho que va a subir aranceles. Se firmaron unos convenios de absorción en el sector agropecuario, que no representan sobrecostos para el industrial, porque los mayores precios se compensan con una disminución en el arancel. Eso no vale $2.000 millones. No habrá protección adicional a la producción nacional.

D. ¿Cuál es la política de endeudamiento?

Mantener los niveles de deuda actuales. El país no tiene que convertirse en un exportador neto de capitales. No se necesitan tampoco créditos tipo Challenger. Se sustituirá el endeudamiento externo con la banca comercial por la colocación de bonos, que son menos costosos y se negociarán créditos de largo plazo con las entidades multilaterales.
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