| 11/17/1998 12:00:00 AM

Futuro plástico

Las tarjetas de crédito y débito serán cada vez más necesarias como medios de pago. Serán grandes generadores de ingresos para las entidades financieras.

A los colombianos nos encanta pagar con tarjeta. Basta decir que nuestro país factura el 35% del total hecho con tarjetas débito en América Latina. En tarjetas de crédito también estamos entre los mayores usuarios del continente.



Mientras que en Colombia se hace un 51% de los pagos en efectivo o cheque, en Chile y Argentina la proporción es de 69% y 60% respectivamente, dice Jorge I. Vernaza, vicepresidente y gerente general de MasterCard, citando un estudio de mercadeo realizado por PSI, líder mundial en investigación de mercados para medios de pago.

Mientras MasterCard es el líder en las tarjetas débito en Colombia, con una participación del 66,6% de los 10 millones de tarjetas que hay en el mercado, Visa es líder en tarjetas de crédito, el 58,6%.



Las tarjetas están en plena expansión. La banca tradicional que llevaba a las entidades financieras a expedir sólo una tarjeta a sus clientes ha caído y, desde mayo de 1997, tenemos lo que mundialmente se conoce como "dualidad de los emisores y los adquirentes". Un banco que antes emitía Visa ahora puede emitir Visa y MasterCard, con lo cual aumenta las oportunidades de negocio. En este proceso están entrando, además de Colombia, países como Perú y Brasil, según Gustavo Leaño, gerente de investigación y desarrollo de Credibanco Visa.



Las fusiones entre entidades financieras han acelerado el proceso. Así ocurrió en los casos de las uniones entre BIC y Banco de Colombia, Bancafé y Concasa, y Colpatria Banco y Upac Colpatria, que a partir de la unificación estarán ofreciendo las dos marcas. Desde este mes, el Banco Anglo Colombiano, que emitía sólo Visa, ofrece MasterCard. Conavi, que era MasterCard, entra con Visa. En el primer trimestre del 99, el Citibank también empezará a emitir MasterCard.



Póngale chip



El negocio de las tarjetas tiene un enorme potencial de ampliación, gracias a los avances de la tecnología. Las tarjetas inteligentes, que por medio de un chip electrónico pueden almacenar información y trasladar dinero de una cuenta a otra, actuando a la vez como monedero electrónico, pueden multiplicar el campo de acción de este medio de pago. Ellas permiten no sólo hacer grandes compras, sino también transacciones de menos de US$10, que tradicionalmente eran consideradas demasiado costosas para los emisores de las tarjetas.



Un mercado que ha avanzado en el tema es el de Medellín, donde es posible usar tarjetas inteligentes para consumo dentro de la mayoría de las universidades y también en el metro. La Red Multicolor ­en compañía de afiliados, como Davivienda, Conavi y Colmena­ está comenzando a incursionar en el sistema en el pago de peajes.



Conavi está desarrollando en todo el país una red de tiendas que actúan como franquicias de la entidad. Por medio de un datáfono colocado en ellas (el Conavitel), se elimina el uso de efectivo, pues además de permitir el pago de compras de bajo valor por parte de los clientes, los tenderos pueden hacer sus pagos a proveedores. Alpina, la Nacional de Chocolates y el Frigorífico Suizo forman parte del grupo de 12 empresas que están liderando el proyecto. Se espera que próximamente entren Coca-Cola y Bavaria.



Empresas como IBM, Unisys y Mobil cuentan ya con un Conavitel. Para Conavi el costo de una transacción hecha en una de sus oficinas es de $2.200, mientras que en un Conavitel es de $400. Todo esto indica que buena parte del futuro de la banca está en las tarjetas chip, afirma Jorge Iván Toro, vicepresidente de desarrollo de negocios de Conavi.



Muchas entidades están entrando en la onda de las tarjetas inteligentes. Visa está abriendo nuevas posibilidades a sus clientes, en compañía de las entidades financieras vinculadas a ella. Bancos como el Anglo Colombiano, Bogotá, Santander, Citibank y Bancafé ya empiezan a ofrecerlas. Se espera que próximamente MasterCard y sus entidades vinculadas harán lo mismo.



Todo esto tendrá implicaciones muy interesantes para el desarrollo de las entidades financieras. Para la banca, que ha sido tradicionalmente un negocio de intermediación de recursos, tendrán cada vez más peso los ingresos por tarjetas, que son un negocio de comisiones. Y para manejarlas, se necesitará una estructura bien diferente a la del pasado.
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