| 7/6/2007 12:00:00 AM

Fondos:cambio de reglas

La nueva reglamentación de carteras colectivas cambiará el manejo de los activos en el país. Mayor transparencia y posibilidades de inversión.

El nuevo decreto de carteras colectivas le dará un impulso definitivo a la industria de los fondos de inversiones, pues introduce estándares internacionales en su marco regulatorio, recorta las diferencias de regulación entre los diferentes jugadores que se dedican a esta actividad y abre posibilidades de inversión, lo cual traerá beneficios a los inversionistas y a los administradores.

Al inversionista le permitirá ver más claramente a dónde lleva su dinero, a la vez que le brindará más oportunidades de inversión. Hasta el momento, los fondos comunes ordinarios y especiales, administrados por la fiduciarias, los fondos de valores administrados por comisionistas de bolsa y los fondos de inversión, administrados por sociedades administradoras de inversión, tenían una regulación distinta, lo cual hacía difícil comparar su desempeño. A partir del 12 de julio, todos cambiaran su denominación y se llamarán carteras colectivas.

Con las nuevas reglas de juego, se les exigirá lo mismo a todas las carteras, incluyendo unos requerimientos muy fuertes de información que implican la publicación de un reglamento, un prospecto (que resume los aspectos de más relevantes del reglamento), una ficha técnica, un informe diario de tasas después de comisiones, entre otras cosas; lo que le permitirá al inversionista identificar con mayor facilidad el tipo de fondo al cual se va a vincular y comparar las distintas alternativas del mercado.

"La norma genera más competencia y mejores productos a la vez que protege al inversionista del modo correcto. Esto es, dándole muchos elementos de juicio y los medios para que pueda tomar decisiones de inversión informadas, conozca sus derechos y como ejercerlos", afirma Emilio José Archila, Presidente de Asobolsa, el gremio de los comisionistas de bolsa.

Por su parte, al administrador le abre una gama de posibilidades de inversión y le flexibiliza la gestión y constitución de nuevos fondos. Las carteras se clasificarán ahora en abiertas, cerradas o escalonadas, de acuerdo con el grado de permanencia que le exijan al inversionista y con el vencimiento de los papeles que integran el portafolio. Además, se crearon nuevos tipos de carteras: las de mercado monetario (con valores de menos de un año de vencimiento), las cuentas de margen, las de especulación (en repos, simultáneas y derivados), las bursátiles (conformadas por valores que compongan un índice nacional o extranjero), y las inmobiliarias, con lo que podrán aprovechar las oportunidades que brinden los diferentes mercados. También se reglamentó claramente lo referente a los fondos de capital privado, una herramienta para inversionistas calificados que permite comprar prácticamente lo que se quiera y no necesita autorización previa como las demás carteras.

Por tanto, hacia finales de este año es muy posible que empecemos a ver la aparición de diferentes tipos de fondos con unos perfiles de inversión más diferenciados que se acomoden a las necesidades y características de personas con tolerancia diferente al riesgo. Hoy, la mayoría de los fondos que existen en el mercado son de renta fija y están concentrados en papeles del gobierno (ver gráficas).

Para Federico Rengifo, presidente de Asofiduciarias, gremio de las sociedades fiduciarias, "el decreto acerca mucho más a los fondos de inversión a esquemas más universales y a los tipos de fondos que hay en el mundo. Esta mayor claridad facilitará enseñarles a los inversionistas acerca de esta clase de vehículos de inversión, un paso muy importante hacia la modernización del sector".

En general, el decreto ha sido acogido favorablemente por todo el mercado, ya que, para las diferentes sociedades administradoras de carteras colectivas, la reglamentación les genera grandes oportunidades. De hecho, la mayoría dice estar estructurando nuevos fondos. Sin duda, esto hará que la industria cambie y la competencia en términos de creatividad de productos por parte de comisionistas y fiduciarias sea más intensa debido a la mayor versatilidad que tendrán los nuevos fondos.

A más tardar en seis meses, las entidades deberán tener los reglamentos ajustados y presentar los prospectos de sus fondos. Una gran tarea para los administradores y para la Superintendencia Financiera que tendrá que reglamentar algunos aspectos del decreto para orientar los cambios del mercado.

Cambios de fondo

La nueva reglamentación también trae exigencias que podrían aumentar la carga operativa de los fondos. Una de ellas obliga a poner en marcha los órganos que garanticen un mejor gobierno corporativo, haciendo que los fondos deban aumentar su tamaño. Además, algunos mecanismos nuevos, como los compartimentos o la posibilidad de delegar, podrían incentivar la consolidación y especialización del sector.

Las carteras colectivas podrán tener unos compartimentos a su interior bajo un único reglamento pero con planes de inversión diferentes, los cuales podrán iniciar operaciones en momentos diferentes o ser dirigidos a diversas clases de inversionistas. Esto facilitará la diversificación de las carteras y el surgimiento de fondos cada vez más grandes.

También se permitirá que el administrador de una cartera delegue a un tercero parte o la totalidad de la gestión del portafolio, sin ceder la responsabilidad ante el cliente. Esto facilita una especialización en la industria y la generación de economías de escala. Por ejemplo, que surjan agentes especializados en la creación de fondos y otros más pequeños encargados de la distribución de los productos de terceros, pues esta actividad no demanda grandes costos fijos y ganan por comisión, al estilo del mercado estadounidense. La norma trae todos los mecanismos para permitir y facilitar la reorganización de la industria en caso de fusiones o cesiones.

Con el fin de profesionalizar la gestión de las carteras colectivas se incorpora la figura del gerente quien, dentro de las administradoras, será el responsable de la gestión y de las decisiones de inversión. Además, se tendrá un comité de inversiones (puede ser uno solo para todas las carteras administradas) y una junta directiva para ayudar en la dirección y administración del fondo. Otra figura que se crea para las fiduciarias y las sociedades administradoras de inversión es el de contralor normativo, adicional al revisor fiscal. Asimismo, establece que la asamblea de accionistas realice la "consulta universal", una consulta escrita dirigida a todos los inversionistas, previo al agotamiento de otros procedimientos para garantizar sus derechos.

Para Ernesto Villamizar, presidente de Fiduciaria Alianza, "el decreto exige masas criticas mayores, por lo que, para que un fondo exista de modo viable y pueda cubrir todos estos costos administrativos y operativos deberá ser mayor a $1.300 millones. Esto llevará, por ejemplo, a la fusión de fondos que tengan las mismas fiduciarias".

Dentro de los pocos puntos inconvenientes dentro del decreto, mencionados por los administradores de fondos, está la exigencia en la calificación y los requerimientos de capital. Frente a la primera, señalan que en un mercado altamente competido, la calificación no debería ser obligatoria pues el mercado la exigiría. Y sobre el segundo aspecto, consideran que, aunque aparentemente la capacidad de administrar carteras subió, al pasar de 48 a 100 veces el patrimonio técnico (aunque tiene más descuentos, pues se calcula como el capital pagado más la reserva legal y la prima de colocación de acciones, menos participaciones en sociedades que puedan administrar carteras), no tiene sentido que los fondos tengan requerimientos de capital tan altos, pues solo deberían cubrir sus riesgos operativos y gastos administrativos, dado que la responsabilidad de la administradora se evalúa no en función de los resultados de la cartera, sino en la gestión que ella cumple para lograr los objetivos del fondo.

Lo que sigue

Este proyecto fue concertado entre los diferentes jugadores de la industria, pues tardó más de dos años para su aprobación y tiene, sin duda, una gran importancia para el desarrollo del mercado de valores. La norma deroga los diferentes estatutos, circulares y normas anteriores compilando en un solo decreto toda la reglamentación de fondos.

Sin embargo, dejó viva la discusión sobre el tipo de estructura que se quiere para esta industria. El debate está en si se mantiene el régimen vigente, en el que diferentes tipos de agentes hacen cosas iguales, o si se pasa a un modelo más internacional donde solo existe un tipo de agente autorizado para administrar exclusivamente carteras colectivas.

Al parecer, el Gobierno presentará en la próxima legislatura, dentro del proyecto de reforma financiera, una propuesta sobre el modelo que quiere. Según César Prado, director de Regulación Financiera del Ministerio de Hacienda, se podría pensar en un esquema donde los actuales jugadores no administren directamente, pero pueden ser propietarios de una sociedad que pueda hacerlo y así segmentar las actividades. Con esto, la mayoría de entidades tendría que constituir una sociedad con ese único propósito o cederle sus fondos a terceros. Pero todo esta en discusión.

A pesar del significativo avance que representa la nueva regulación, persisten algunos temas de arbitraje regulatorio como, por ejemplo, el capital mínimo exigido para operar y el margen de solvencia. No son temas fáciles pues tanto los fondos como los comisionistas y sociedades de inversión tienen otras líneas de negocio que hacen que las normas generales no sean apropiadas, pues son entidades diferentes con algo en común.

De todas formas, el decreto es un gran paso para el desarrollo del mercado financiero, aunque se requiera avanzar más en la regulación. Esta discusión es clave porque en la medida en que se logre la consolidación de esta industria se permitirá el acceso a más personas y canalizar mejor el ahorro de los colombianos hacia las actividades más productivas.
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