"El crecimiento de los fondos de pensiones hacia adelante es una realidad. Es importante que los administradores se pongan las pilas y busquen alternativas de inversión. Por otra parte, hace tres años se permitió la inversión de los fondos en el exterior y este es el momento en el que no han copado el límite". Patricia Correa, superintendente bancaria.

| 11/15/2002 12:00:00 AM

Fondos, ¿en qué están?

En pocos años, el valor de los fondos de pensiones superará los $100 billones. Es hora de mirar hacia adelante y prever que estos recursos se inviertan de la mejor forma posible.

Los fondos de pensiones obligatorias figuran entre las entidades de mayor crecimiento en los últimos años. Independientemente de la recesión económica y del desempleo, su desempeño ha sido excelente, con crecimientos anuales del portafolio, entre 20% y 25%, muy por encima del resto de la economía. Más aún, hacia adelante se espera un mayor crecimiento de los fondos, en un 10% a 15% anual, como consecuencia del aumento en las cotizaciones previsto en la reforma pensional. De esta manera, el valor del portafolio de los fondos, que al 31 de agosto de 2002 alcanzaba los $14,2 billones, podría superar los $100 billones en los próximos 10 años.



Con una proyección de crecimiento de esta magnitud, producto del aumento en el ahorro pensional de la población, es fundamental preguntarse en qué se va a invertir toda esta plata, y cómo hacer para que el gobierno se abstenga de echar mano de estos recursos, como de hecho ya ha sucedido en varias economías del mundo.



Las respuestas no son fáciles en un mercado de capitales poco profundo, como el colombiano. Pocas son las opciones de inversión y, cuando las hay, implican tanto riesgo, que difícilmente podrían ser objetivo de los fondos de pensiones. De hecho, el portafolio de inversiones de los fondos es bastante pobre, con una participación muy alta de los papeles de deuda pública, mientras que la de papeles de deuda o bonos del sector privado es prácticamente inexistente.



Actualmente, 49,4% del total del portafolio está invertido en títulos de deuda pública, de los cuales el 26,4% corresponde a TES y 23% a bonos yankees. El resto del portafolio está dividido entre inversiones en instituciones financieras (22,4%), inversiones en entidades no vigiladas por la Superbancaria (19,5%) y bonos de Fogafin (5,9%). Las inversiones en títulos del exterior apenas llegan al 3,8% del total, pese a que el límite autorizado es del 10%. La pasividad de los administradores de los fondos en el frente de la inversión en el exterior es poco comprensible e incluso sorprendente, más aún si se tiene en cuenta que prácticamente todas las AFP que operan en el país son extranjeras.



Yendo un poco más allá de las inversiones mismas, lo cierto es que los administradores le tienen miedo a ampliar su portafolio por temor a la rentabilidad mínima que les exige la Superbancaria. "Los fondos somos muy conservadores", afirma Pablo Alvir, presidente de Porvenir. "Aunque podemos invertir en papeles con calificación desde A- en adelante, lo hacemos únicamente en títulos AA y AAA por el miedo a la rentabilidad mínima. Si esta no se alcanza, hay que cubrirla con recursos propios".



De hecho, la rentabilidad mínima y la manera de calcularla son un tema sensible entre la Superintendente Bancaria, Patricia Correa, y los administradores de los fondos. Actualmente, el 50% del cálculo se basa en el promedio de la rentabilidad de la industria, mientras que el otro 50% surge del rendimiento de un portafolio sintético que maneja la Superbancaria, el cual incluye los títulos del mercado y se valora todos los días. No obstante, de acuerdo con los administradores, el portafolio sintético no corresponde a la realidad y debería eliminarse. A cambio, proponen que se utilice para el cálculo el promedio del 100% de las inversiones de la industria.



Para la Superintendente, esto no es una alternativa pues fomentaría el efecto rebaño. "Estoy de acuerdo en que el portafolio de referencia podría mejorarse, pero no para volverlo más laxo, sino más sencillo. Lo mejor es un portafolio de referencia ponderado compuesto por títulos AAA, para que sea el benchmark de la rentabilidad mínima".



De cualquier forma, este es un tema sobre el cual se está trabajando y muy pronto habrá una solución que satisfaga a todos los involucrados, lo que significa que la rentabilidad mínima dejará de ser un obstáculo para la inversión de los fondos.



Más emisores



Ahora bien, una vez superado el tema de la rentabilidad, el trabajo duro está en la ampliación del mercado de capitales. Esto es una necesidad, si se quiere preservar la salud de los fondos de pensiones, puesto que de ninguna forma, su crecimiento puede irse a aumentar las inversiones en el sector público. Por el contrario, estos recursos deben utilizarse para financiar la expansión del sector privado. Este es definitivamente un tema sobre el cual hay que trabajar. Tanto los administradores de los fondos como el gobierno tienen que encontrar la forma de atraer más emisores al mercado. Hay que unir a los inversionistas, en este caso los fondos, con quienes tienen las necesidades de capital.



Un ejemplo es lo que sucedió en México en los últimos años. Una modificación a la ley, que eliminó la obligación de los fondos de pensiones de invertir hasta dos terceras partes de su portafolio en papeles del gobierno, logró triplicar en tres años las emisiones de bonos de las empresas del sector privado. De menos de US$1.000 millones en 1998, estas emisiones pasaron a más de US$3.000 millones actualmente. A partir de este año, los fondos de pensiones pueden invertir todo su portafolio en papeles empresariales AAA y un pequeño porcentaje en papeles con una menor calificación (las acciones no están permitidas).



Este cambio en la ley de los fondos de pensiones en México ha sido la salvación para las compañías mexicanas que perdieron el acceso a los mercados externos como consecuencia de los problemas en Argentina y más recientemente en Brasil. Cemex ha emitido bonos por US$850 millones en el mercado local en los últimos dos años. Los ahorros para las compañías mexicanas a raíz de su mayor participación en el mercado local de bonos son enormes.



Claro que el problema en Colombia está del lado de las empresas que no han entendido o no se han dado cuenta de las ventajas, especialmente desde la perspectiva de costos, que tiene financiarse en el mercado de capitales. "Por ejemplo, algunas lo han hecho, como Bavaria que reestructuró su pasivo mediante la emisión de bonos de largo plazo y dejó el crédito bancario para la liquidez del día a día", afirma Jaime Humberto López, presidente de Colfondos.



Las empresas le tienen miedo a abrirse y muchas veces prefieren pagar el mayor costo que implica financiarse con el sector financiero. Para algunas, incluso someterse a la nueva resolución de la Superintendencia de Valores que exige códigos de buen gobierno para quienes busquen los recursos de los fondos de pensiones es algo que simplemente no están dispuestas a hacer.



No obstante, esta situación y los paradigmas del pasado cambiarán en la medida en que las empresas se den cuenta de que para acceder a recursos de largo plazo lo mejor es el mercado de capitales.



Reglas del juego



Cómo lograr que el gobierno se abstenga de utilizar los recursos de los fondos de pensiones para fines diferentes a los establecidos originalmente, es algo muy complejo y que requiere la vigilancia permanente de los administradores de los fondos, así como de los ahorradores.



Por el momento, la gran preocupación de los administradores es el cambio en las reglas del juego previsto en la reforma pensional.



"En este momento, estamos preocupados con la reforma pues se está proponiendo reducir los ingresos de las AFP en un 25% para utilizarlos en el establecimiento de un fondo para la garantía de la pensión mínima. Esto es un golpe muy fuerte para la inversión extranjera, pues es el cambio de las reglas del juego para unas empresas que se decidieron a entrar al país en un momento difícil", comenta Jaime Humberto López.



Sin duda, cualquier determinación sobre los fondos de pensiones es crítica pues no hay que olvidar que lo que está en juego son las pensiones de los trabajadores. Estos son los años de crecimiento de los fondos de pensiones, porque están recibiendo afiliados nuevos, y porque además están absorbiendo parte de los afiliados que estaban en el ISS.



Esta situación cambia una vez empiecen a pensionarse las personas y llegue entonces la época de la desacumulación, para la cual hay que estar preparados. La única manera de lograrlo es garantizar que los recursos se inviertan de la manera más profesional posible. Esto implica no solo el cumplimiento de las normas por parte de los administradores, sino también un manejo adecuado del riesgo.



Por otro lado, el trabajo de las entidades encargadas de la supervisión, la Superbancaria y la Supervalores, debe ser implacable, para lo cual tienen que prepararse. Como afirma Clemente del Valle, superintendente de Valores, "el regulador también tiene que fortalecerse. La dinámica debe venir de ambos lados".
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