Exito y urgencia

| 6/9/2000 12:00:00 AM

Exito y urgencia

La ley de reestructuración requiere ajustes urgentes. Cerca de 20.000 empleos están en juego.

¿Cuál es la agenda del Gobierno?

En primer lugar debe terminar de reglamentar la ley para exigir resultados. Reglas del juego completas son claves para empujar las etapas de la negociación.

Si el número de empresas que entran en proceso de reestructuración de pasivos sirve para medir el éxito de la Ley de Intervención Económica, podría deducirse que esta nueva normatividad realmente ha sido un hit.



Pero lo que el número de empresas indica además es el tamaño de la crisis en la que está el sector privado colombiano y la necesidad de que se aceleren las correcciones de los problemas que ya ha empezado a evidenciar la nueva ley de reestructuración empresarial. El hecho de que en menos de 6 meses, 100 compañías hayan optado por apostarle a un nuevo mecanismo de negociación para sus deudas es un indicador preocupante. Los activos que están en juego superan los $2 billones y hay 19.258 empleos pendientes de lo que pase con estos procesos.



Abordar con seriedad y rapidez todos esos problemas que podrían enredar el desarrollo de estos acuerdos se convierte así en el primer objetivo de quienes están involucrados en los procesos.



¿Cuál es la agenda del Gobierno? En primer lugar debe terminar de reglamentar la ley para empezar a exigir resultados. Tener las reglas del juego completas es clave a la hora de empujar las diferentes etapas de la negociación con los bancos, los trabajadores y el mismo Estado.



En esto debe incluirse también la necesidad de contar con una unidad de criterios entre las diferentes instancias gubernamentales que intervienen en los procesos. Hasta el momento, se evidencia la falta de acuerdo entre los ministerios económicos, de Desarrollo y de Hacienda, y los entes de control como la Superintendencia Bancaria en cuanto a temas como el manejo de las provisiones y la cartera de las empresas con problemas.



Enviar mensajes erráticos no genera un buen clima entre los acreedores, los empresarios y los promotores de los acuerdos.



¿Y cuál es la otra agenda? Esa la tienen que desarrollar los promotores, como principales responsables de diseñar fórmulas viables para las firmas. El primer paso consiste en ponerles creatividad a los procesos para impedir que los condicionamientos jurídicos empantanen las negociaciones con cada una de las partes.



Solo de esa manera podrían manejarse con éxito los acuerdos en empresas que, por ejemplo, cuentan con sindicatos fuertes o se encuentran en medio de una huelga. Lo mismo vale para el manejo administrativo durante las etapas en las cuales se diseñan las fórmulas de salvamento.



Finalmente, es necesario examinar de manera consistente las fases en que se encuentran las negociaciones para detectar dificultades en su desarrollo pero también para aprender de lo que otros saben hacer. Este será el principal factor de éxito de la Ley porque más allá del número de empresas que acuden en busca de ayuda para sus problemas de endeudamiento se requieren respuestas efectivas para cada una de ellas.
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