| 7/1/1993 12:00:00 AM

Exceso de usos

La iliquidez financiera no es problema de escasez de dinero, sino de exceso de colocaciones. La solución no es reducir encajes.

Durante los últimos días de mayo y primeros de junio se presentó una situación de gran iliquidez en el mercado financiero. La tasa de interés interbancaria, que en promedio fue del 18% en la primera quincena de mayo, se elevó al 21% en la tercera semana y a más del 31% a finales de mes y comienzos de junio, con algunas operaciones bordeando el 40%. Lo anterior determinó que el Banco de la República (BR) efectuara operaciones REPO por cerca de $120.000 millones, para otorgarle liquidez al sistema.

El desbalance entre fuentes y usos en el sistema financiero no obedece a una lenta evolución de los primeros, sino a un aumento considerable de los segundos. En efecto, mientras que al finalizar mayo los medios de pago (cantidad de dinero en la economía) estaban creciendo al 31.5%, la cartera (uso) aumentaba un 44.8%. En la misma fecha, las inversiones voluntarias de los intermediarios alcanzaban $739.000 millones. Durante las dos primeras semanas de mayo los bancos adquirieron $67 miles de millones en títulos de participación A con plazo igual o superior a 3 meses; las fiduciarias adquirieron $170 miles de millones. Es decir, independientemente de situaciones eminentemente transitorias vinculadas al desfase entre el recaudo y el traslado de impuestos, la supuesta situación de iliquidez se da en un ambiente en que la cartera está disparada y los intermediarios cuentan con inversiones nada despreciables en papeles a término emitidos por el BR, muchos de ellos recientemente constituidos.

Gran parte de las inversiones del sistema financiero en títulos del BR se hizo pocos días después de que informes de prensa comentaran que la Junta Directiva del Banco de la República (JDBR) estaba pensando reducir los encajes, posibilidad que fue confirmada el 20 de mayo por algunos miembros de la JDBR, durante la Convención Bancaria. El aumento en la liquidez y la caída en tasas de interés que ello traería consigo fue un incentivo para que varios tesoreros invirtieran a largo plazo en tasas de interés que, presumiblemente, no se volverían a ver en el futuro cercano.

El hecho de que el BR se hubiese abstenido de hacer REPOs en los montos que deseaba el sistema financiero sugiere que la autoridad monetaria consideró que el problema de ¡liquidez estaba vinculado no a un faltante de fuentes, sino a un elevado crecimiento de los usos. Haber intervenido a través de REPOs con montos superiores habría apaciguado el mercado de corto plazo al costo de comprometer el logro de las metas monetarias consistentes con la meta de inflación.

De todo este episodio resulta conveniente resaltar varios aspectos. Primero, que en ocasiones puede resultar inconveniente que las autoridades discutan en público las medidas que están estudiando. Lo que pasó con el tema de los encajes fue relativamente preocupante; es fácil imaginar lo desastroso sería que si algo similar ocurriera con el manejo de la política cambiaria. Lástima grande que en la ley del Banco haya quedado un gran vacío en tomo a quién debe ser el vocero de la Junta. Entendemos que lo 'usual es que esta responsabilidad recaiga en el gerente general de la institución.

Segundo, es afortunado que el BR no esté dispuesto a ser prestamista de última instancia para financiar cualquier faltante de recursos. El BR debe preocuparse por el nivel y la estabilidad de la tasa interbancaria; sin embargo, dicho objetivo debe ser secundario al logro de las metas monetarias. Mal haría el Banco en validar el desaforado uso de recursos por parte de los intermediarios financieros. Al respecto, es ponderable que para mitigar parcialmente mente el problema, los REPOs los haya hecho el BR y no, como en agosto pasado, el Gobierno a través del Ministerio de Hacienda.

Tercero, episodios como el que acá hemos comentado se podrían analizar y manejar en forma más satisfactoria si se contara con información oportuna respecto a la posición de encaje. Al mediar la segunda semana de junio se tienen datos para la quincena marzo 2- abril 6. Dicha información la recopila la Superbancaria. Esta entidad tiene funciones de control; utiliza cifras contables, las cuales toma tiempo recopilar. El seguimiento monetario no requiere de información contable; basta con información estadística, actualizada. Se hace inaplazable que, al amparo del Artículo 18 de la ley del Banco, las cifras monetarias empiecen a ser recolectadas directamente por el BR.

Finalmente, lo más importante para resaltar es que la exitosa política adoptada por la JDBR, reflejada en el hecho de que sin reevaluación significativa de la tasa de cambio real la inflación ha descendido a 22%, podría verse comprometida de continuar el actual ritmo de aumento de la cartera. Así como el apretón crediticio de 1991 fue nefasto, en las actuales circunstancias un avance pronunciado del crédito podría poner en peligro la reducción de la inflación. Sorprende entonces que exista afán por reducir los encajes, cuando el problema no es de fuentes, sino de usos. Los americanos tienen una expresión a la cual siempre se le debería prestar atención: "If it ain't broke, don't fix it". A menos que se estuviera pensando en compensar la baja de encajes con una política fiscal más austera, hipótesis poco probable iniciándose el último año de gobierno.
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