| 3/18/2011 12:00:00 AM

En plata blanca

Las recientes asambleas empresariales han destapado una inocultable verdad: la rentabilidad por dividendos de las compañías colombianas sigue siendo extremadamente baja.

La época de asambleas trae una excelente noticia para los accionistas de las principales empresas listadas en bolsa: el aumento en sus dividendos por encima de la inflación, luego de que el año anterior estuvieron prácticamente estables ante el difícil 2009. En conjunto, las 29 compañías que ya anunciaron públicamente sus resultados -y que son justamente las más líquidas de la bolsa- repartirán alrededor de $8,7 billones en dividendos, 58% de las utilidades alcanzadas el año anterior ($15,2 billones). Sin embargo, es claro que estas cifras están jalonadas por los sorpresivos resultados que obtuvo Ecopetrol. Sin la petrolera estatal, las utilidades a repartir pasan a $2,9 billones, que representan 42% de las utilidades totales. No obstante, estas son cifras que no se alcanzaban desde hace dos años y son una evidencia clara de la recuperación empresarial.

Esta buena noticia trae otro paradójico ángulo para analizar. A pesar del aumento nominal de los dividendos, la rentabilidad por este concepto sigue siendo extremadamente baja. De hecho, el retorno por dividendos (dividend yield) para el conjunto de empresas alcanzó alrededor de 2,4%, una cifra inferior a la DTF. De ahí que estos resultados no vayan a servir para cambiar la tendencia a la baja que trae la bolsa colombiana desde comienzos de año.

Los más y los menos

Las propuestas de dividendos anunciadas crecen 5% en promedio respecto al año anterior. Sin embargo, hay varios casos extremos.

Por un lado, están las compañías que presentan un gran crecimiento, como Ecopetrol, cuyo dividendo aumenta 59%; Colinversiones, que lo duplica, y la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), que lo incrementa 141%. También se destaca el aumento de 25% en los dividendos del Éxito luego de más de cinco años en los que habían permanecido congelados.

En contraste, hay otras como la Sociedad de Inversiones en Energía (SIE) -que controla Terpel- cuyo dividendo cae 41%, así como Biomax y Conconcreto que lo reducen en 17% y 4,8%, respectivamente. Otras firmas como Tablemac mantuvieron congelados los recursos que distribuyen.

Estos resultados reflejan la dificultad que enfrentan las empresas a la hora de decidir qué hacer con sus utilidades y el equilibrio que deben mantener entre lo que entregan a sus accionistas y lo que retienen para apalancar sus proyectos de inversión a largo plazo o fortalecer patrimonialmente la compañía. Tradicionalmente, las empresas ajustan los dividendos por inflación buscando que no pierdan valor real y mantener el atractivo de la acción. Pero tampoco reparten mucho, pues no quieren comprometer el crecimiento futuro de la compañía.

Por esto, no es una casualidad que entre las empresas que más aumentan sus dividendos haya compañías entre cuyos socios principales está el gobierno nacional o el distrital. Es el caso de Ecopetrol y de la EEB. De hecho, estas compañías se encuentran entre las que tradicionalmente reparten un mayor porcentaje de su utilidad, con 70% y 65%, respectivamente. En este grupo se encuentran también el Helm Bank con el 66%, el Grupo Aval con el 59%, la Nacional de Chocolates con el 57%, la estatal ISA con el 55% y Cemargos con el 53%.

Tampoco sorprende que entre las compañías que disminuyen sus dividendos estén las que han efectuado una jugada estratégica recientemente. Proenergía -que controla la SIE- fue adquirida por la chilena Copec, Biomax acaba de comprar a su competidora Brío de Colombia y Conconcreto se listó en la Bolsa de Valores, lo cual demuestra que le dio prioridad al apalancamiento de sus planes de crecimiento futuro. Esto podría afectar el precio de la acción a corto plazo pero beneficiarlo en el largo pues muestra interés por crecer. No obstante, es claro que, "más allá del balance o los planes de expansión, muchas veces lo que pesa es si el accionista mayoritario necesita o no recursos", dice Mauricio Toro, gerente de Investigaciones Económicas de Bolsa y Renta.

El caso de Ecopetrol

De los $8,3 billones que alcanzaron las utilidades de Ecopetrol, la Nación -como accionista mayoritario, dueño de 89,9% de las acciones- recibiría $5,28 billones vía dividendos. Mientras que los cerca de 400.000 accionistas minoritarios recibirían $593.000 millones. Ecopetrol mantuvo su política de distribuir el 70,3% de las utilidades, las cuales, a su vez, aumentaron 59% frente a las del año anterior.

Para Felipe Gómez, jefe de inversiones de Compass Group, esto significa que una persona que compró acciones de la petrolera durante la primera emisión a $1.400, tan solo este año se va a ganar un 10% por dividendos. Y si se mantienen las condiciones actuales de precio, producción y política de distribución, el año entrante se ganaría otro 5% solo en dividendos.

Además, hay otras compañías con un peso importante en el índice, cuya rentabilidad por dividendo es superior a lo que rinde un CDT (3,5%), refiriéndose a Corficol que paga el 7,9%, Odinsa el 5,56%, Helm Bank el 4,53%, AV Villas el 4,23% y el Banco de Occidente con 3,68%. Para Gómez, los dividendos por sí ya justifican acudir al mercado accionario.

Poco impacto a corto plazo

Para otros analistas, como Juan Nicolás Pardo, gerente de análisis de Renta Variable y Portafolios de Valores Bancolombia, dado que el retorno por dividendos del mercado es en general muy bajo (alrededor de 2,4% por debajo de la renta fija) este no será un factor determinante que cambie la tendencia del mercado accionario en las próximas semanas. Además, seguirán pesando los factores internacionales sobre la percepción de los portafolios internacionales que son los que están jalonando el mercado a la baja.

No obstante, considera que las acciones son hoy una inversión más competitiva que la renta fija a mediano plazo, pero no es solo por dividendos sino por la valorización esperada del 15% para este año. En esto concuerda con Felipe Campos, director de investigaciones económicas de Alianza Valores, quien piensa que este puede ser el momento de entrada de inversionistas estructurales de largo plazo. Hacia final del año, la relación precio-ganancias del mercado accionario estaba alrededor de 25 veces, lo cual significa que estaba caro. Pero con un crecimiento esperado de las utilidades de 30%, esta relación podría bajar a 18%, con lo cual el mercado podría ponerse en niveles atractivos, mejorando las perspectivas de las acciones en el largo plazo.

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