| 7/22/2015 7:00:00 PM

Las aseguradoras tienen un futuro prometedor en Colombia

Nuevas oportunidades se perfilan en uno de los sectores que crece al doble de la economía y que este año enfilará gran parte de sus baterías a atender las necesidades de amparo en el negocio de infraestructura.

Pese a que por tradición siempre se ha mencionado la necesidad de que exista una mayor cultura aseguradora en Colombia, cada vez hay mayor conciencia colectiva por utilizar mecanismos de amparo que, aunque intangibles, permiten respirar tranquilos ante cualquier eventualidad o siniestro.

A abril pasado, las compañías aseguradoras habían emitido primas por $6,68 billones, lo que representa un incremento nominal de 13% respecto de igual periodo de 2014. Para este año, y a pesar de un menor crecimiento proyectado de la economía por los agentes del mercado, los buenos augurios para el sector se mantienen.

El espacio para crecer es amplio: se calcula que la participación de los seguros en el Producto Interno Bruto (PIB) es de 2,7% que, comparada con la de Chile, se queda corta, pues en el país austral se ubica en 4%.

Para el presidente de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), Jorge Humberto Botero, si bien la desaceleración de la economía incide en un menor crecimiento del sector, el ritmo ha llegado a ser tres veces el PIB.

“No esperaríamos que los ramos asociados a automóviles tengan un crecimiento muy notable, pero del otro lado esperaríamos que seguros asociados a la nueva infraestructura vial tengan un crecimiento muy dinámico. Debe haber algún grado de compensación en magnitudes que no puedo pronosticar”, afirma Botero.

Sin lugar a dudas, así será, dado que es necesario el amparo de cerca de $47 billones, correspondiente al costo de estas obras, que involucran todo tipo de pólizas: todo riesgo para las obras civiles terminadas, para las obras en construcción, cumplimiento y responsabilidad civil. Según la agencia Fitch, se espera un crecimiento de primas entre 8% y 10% apoyado por los ejes estratégicos del Gobierno.

“Vemos cómo algunos han introducido seguros complementarios que les exigen a sus contratistas, como son los de responsabilidad civil profesional y, en algunos casos, responsabilidad civil ambiental. Estos seguros son obligatorios en países más desarrollados y también están creciendo en Colombia, sin ser obligatorios, de la mano de esta ola de grandes proyectos de infraestructura, muchas veces requeridos también por los financiadores de las obras”, afirma Jaime Chávez, vicepresidente de P&C Ace Colombia. Ace fue protagonista de una de las movidas internacionales más importantes en el mundo en el sector asegurador al adquirir a Chubb, en una operación valorada en US$28.300 millones.

Los carros, ¿por encima de la vida?

Una de las grandes constantes de este sector es la tendencia a asegurar los bienes por encima de la vida misma.

La principal excusa para no adquirir un seguro de vida es que se considera algo inalcanzable o que cuesta mucho. Esto es un mito del pasado, ya que en el mercado existen diferentes seguros para cubrir las necesidades de los clientes. Los mejores treinta minutos en que una familia puede invertir es en solicitar una asesoría de seguros y descubrir que existen planes de seguros para cubrir las eventualidades futuras”, afirma Carlos Rivera, líder nacional de gestión de mercados de Delima Marsh.

En materia de seguros voluntarios, lo que más aseguran los colombianos es su vehículo para protegerlo contra robo o choque. Según un estudio de Allianz, los colombianos consideran que el seguro para el vehículo es solo un subsidio, porque en el momento de tener una pérdida total, la aseguradora aplica un deducible y además el valor comercial del vehículo ha disminuido y le pagan al asegurado solo una parte de lo que cuesta comprar un carro. Según Ignacio Borja, presidente de Allianz Seguros, para esta compañía no existe deducible en caso de pérdida total por accidente o robo.

Pero, ¿qué pasa con la vida? Si bien no es creciente la tendencia de adquirir un seguro de vida, el notable desempeño del ramo de vida individual (31%) es producto del cambio en la política de suscripción de riesgos adoptada por algunas aseguradoras de trasladar algunos seguros de vida grupo a seguros de vida individual, a lo que se suma el buen desempeño de la cartera hipotecaria, que obliga a contar con este tipo de amparo.

En materia de seguros de daños, se destaca el crecimiento de 14% en las primas de este ramo para automóviles, por los efectos en el incremento de la tasa de cambio; cumplimiento reporta una variación de 50% por cuenta de la contabilización de las primas futuras y, en los ramos de incendios y aliadas, un ajuste de 6% en las primas de estos ramos.

En lo que corresponde al seguro previsional de invalidez y sobrevivencia, la ausencia de ofertas de seguros para un fondo de pensiones obligó a que la Superintendencia Financiera autorizara a dicho fondo a autoasegurarse, con el consecuente efecto de caída de 3% en estas primas.

Los retos para el sector son grandes. Además de ir en búsqueda de una mayor penetración de productos que amparen la salud, la vida, la educación, los bienes y todo lo que se requiera, también se esperan mayores incorporaciones de tecnologías que permitan una mayor masificación.

Seguros hasta para el ahorro

La protección de los recursos depositados en un banco es otro de los aspectos fundamentales en el amparo. Hoy, si se llegara a quebrar una entidad, el usuario no pierde sus recursos: Fondo de Garantías de Instituciones Financieras (Fogafín) está en capacidad de responder a los pocos días del suceso, siempre y cuando estos ahorros no sobrepasen los $20 millones. De acuerdo con María Inés Agudelo, directora de la entidad, las reservas de este fondo alcanzan los $12 billones. En marzo de 2015 el fondo cubría 54’888.459 cuentas.

‘Revolcón’ con el Soat

Uno de los proyectos más ambiciosos este año tiene que ver con la desmaterialización del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (Soat), que hoy alcanza un total de 7’310.226 vehículos asegurados. A partir de la aprobación de esta iniciativa, que sería realidad en el segundo semestre del año, el usuario puede comprar el seguro a través de medios electrónicos. 

Este nuevo mecanismo permitirá reducir la falsificación de este documento, del que el año pasado se evitaron fraudes por $85.000 millones. Otro de los proyectos fuertes del gremio es llevar a Ley de la República la iniciativa de retirar cesantías para la adquisición de pólizas educativas y masificar la venta de seguros a través de corresponsales no bancarios.
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