| 2/12/1999 12:00:00 AM

El salvamento del sector financiero

El nuevo director de Fogafin, Jorge Castellanos, habla sobre la aplicación de la Emergencia Económica. No habrá almuerzo gratis para nadie, afirma.

En tiempos normales, el Fondo de Garantías de Entidades Financieras pasa casi inadvertido. Pero cuando llega la crisis, Fogafin pasa a ser una de las entidades críticas del Estado. Nuestro sector financiero se acerca peligrosamente a una crisis mayor y Fogafin tiene una responsabilidad gigantesca: garantizar la viabilidad del sistema.



"La prioridad número uno es garantizar el funcionamiento del sistema y evitar una crisis sistémica".



Hace pocos días, Jorge Castellanos se posesionó como director del Fogafin. Analistas y banqueros coinciden en que si hay alguien idóneo para el reto ése es Castellanos. Barranquillero, con un PhD en Economía y Finanzas de la Universidad de Columbia (pocos colombianos tienen ese nivel de formación académica en el área financiera), ha desempeñado altos cargos en la supervisión bancaria y en organismos multilaterales. Funcionario del Banco Mundial, asesor del Banco de la República, director de Crédito Público, superintendente bancario y, en JP Morgan en Nueva York, asesor de gobiernos en el manejo del portafolio de deuda. Sus credenciales son incontrovertibles.



La visión de Castellanos es clara: la misión del Fogafin es preservar el sistema. Ante las limitaciones de recursos, esto implica establecer prioridades.



Usted acaba de llegar al país después de 3 años en Estados Unidos. ¿Cómo encontró el sector financiero?



Delicado. Está en una etapa de precrisis. Los indicadores de calidad de activos y de liquidez se deterioran a gran velocidad. El total de activos crece muy por debajo de la inflación, mientras que la cartera mala ha aumentado en cerca del 100%. El deterioro se aceleró dos meses antes de la Emergencia, pero noviembre y diciembre fueron muy graves. En el muy corto plazo va a haber un período de estrés mayor, pero luego habrá un repunte.



¿Qué ocurriría si la economía no entra rápidamente en una senda de recuperación?



Mi base de trabajo, que no es la más optimista, es que el sector comenzará a reactivarse en el segundo semestre. Es posible que tome más tiempo, pero estamos preparados para esa eventualidad.



¿Cuáles son las necesidades, disponibilidades y usos de recursos para atender la emergencia?

Las necesidades de recursos dependen del tiempo que tome lograr una baja sustancial de las tasas de interés. La suma de las aspiraciones es más grande que los recursos disponibles. Pero, incluso en medio de la difícil situación fiscal, el gobierno ha fortalecido a Fogafin más allá de lo que se hubiera podido prever hace unos meses. Hoy contamos con importantes fuentes adicionales: de $1,6 a $1,8 billones que generará la Emergencia Económica, $500.000 millones de las utilidades del Banco de la República y recursos de crédito externo en contratación. Gran parte de estos recursos ya están comprometidos en operaciones de apoyo al sector, pero es claro que con emisión de títulos podremos comprometer también presupuestos futuros, dentro de las restricciones que imponen el manejo sano de Fogafin y la consistencia macroeconómica.



"El sector financiero puede ser el talón de Aquiles de una economía abierta".



Con el Ministerio de Hacienda se ha acordado, como regla de trabajo, llevar cuentas aparte entre entidades públicas y privadas. El Estado responderá por los bancos en los que es accionista. Hay entidades privatizables en un período más corto de lo que la gente se imagina.



¿Cuáles son las prioridades de Fogafin?



Lo primero, la prioridad superior, es garantizar el funcionamiento del sector financiero para impedir una crisis sistémica. Esa es la prioridad en el uso de los recursos. La experiencia internacional demuestra que el sistema financiero puede ser el talón de Aquiles de una economía abierta.



Las recientes emergencias económicas nos trazan la segunda prioridad: apuntalar al sector financiero y apoyar la reconstrucción del eje cafetero. Nuestro cronograma de trabajo empieza con la implementación de los apoyos a deudores y el seguro de desempleo para la vivienda de interés social. Después, la creación de las sociedades de inversión colectiva que generarán mercado para los bienes recibidos en pago y las garantías que dará Fogafin a la titularización de activos. Por último, los créditos de capitalización y los auxilios para situaciones de iliquidez.



Están previstos unos $700.000 millones para alivio de deudores, otro tanto para sociedades de inversión colectiva y el resto para prevenir el riesgo sistémico e impulsar la capitalización. Para esta última necesidad confiamos en movilizar recursos privados.



¿Qué papel van a tener los recursos externos?



Este año esperamos un apoyo importante de la banca multilateral, en su mayor parte para el problema de la banca estatal. No es razonable prever un flujo grande de inversión extranjera. Aun en el ambiente tan positivo que teníamos hace algunos años, los únicos que llegaron con grandes inversiones fueron los bancos españoles.



"Fogafin preservará el ahorro del público y no favorecerá a los dueños de las entidades".



La viabilidad del sistema



¿Cuál es su definición de una crisis sistémica?



Una crisis sistémica es aquella que afecta el funcionamiento del sistema bancario como un todo y constriñe, por tanto, el funcionamiento de la economía. Ello ocurre cuando se compromete un porcentaje alto de los activos o cuando colapsa alguna de las entidades más grandes.



¿Cómo se va a evitar que, como en otras crisis financieras, unos cuantos banqueros alivien su situación a costa de los recursos públicos?



Nuestra responsabilidad es muy grande. Estamos manejando grandes montos de recursos en un momento de estrechez, provenientes ­en parte­ de un impuesto que se le ha adicionado a la gente en esta difícil coyuntura. Vamos a responder.



Estamos desarrollando, con ayuda internacional, unas reglas de juego muy claras. El criterio central es preservar el ahorro del público y no favorecer a los dueños de las entidades. Ello fomentaría una cultura nefasta de socialización de las pérdidas.



¿Hay que acelerar la reforma financiera para facilitar la salida de entidades?




La reforma financiera que hace curso en el Congreso nos facilitaría el trabajo en gran medida, pero no podemos esperar a tener todos los instrumentos para comenzar a actuar. Con la emergencia y otras medidas tenemos un amplio margen de acción.



"Para reactivar la construcción hay que empezar por frenar la caída en el precio de la finca raíz".



Apoyo a deudores




Existe preocupación porque la emergencia se quedó corta en el alivio a deudores.



Con lo que se ha legislado, que no es poco, se llegará a más de la mitad de los 800.000 deudores hipotecarios. Los recursos se han programado en su mayor parte para refinanciar deudores que estaban al día, alrededor de $600.000 millones para apoyar a aquellos cuya obligación creció más del 20% en el último año, y los $100.000 millones restantes para la deuda en mora.



El alivio resuelve una parte sustancial del problema a las personas más afectadas. A los deudores que están al día, Fogafin les ofrece una reducción de tasas de interés de 13 a 18 puntos porcentuales sobre una quinta parte de su deuda. Ello equivale a un ahorro de 3 ó 4 puntos en la tasa de interés de todo el préstamo y genera un alivio sustancial en la cuota mensual. Más importante aún, frena el crecimiento de las obligaciones en el futuro y sienta las bases para la recuperación del sistema de financiación de vivienda. Y estamos trabajando en medidas adicionales.



¿Qué lineamientos tendrán esas medidas?



Primero, cualquier alivio adicional será únicamente para deudores al día. No podemos arriesgarnos a que la gente entre en mora a la espera de un alivio adicional. Segundo, mientras en los alivios anunciados hasta el momento el costo corre por cuenta de los contribuyentes y el gobierno lo canaliza al sector, en futuras soluciones los banqueros deben dar su cuota de apoyo.



Pero la respuesta de los deudores a la posibilidad de alivio ha sido muy baja.



Muchos deudores han sentido confusión por los cambios en las reglas del juego en los últimos años y por las expresiones alarmistas de algunas Casandras. Ello ha debilitado la credibilidad del sistema.



También ha faltado claridad en comunicar las nuevas posibilidades a los deudores. A veces, se presenta el alivio de Fogafin como parte de un paquete de reestructuración ofrecido por la entidad, de modo que a los clientes les queda difícil discernir una cosa de la otra.



Por otro lado, tuvimos una demora en producir los instructivos operativos para el pago de este alivio. Una decisión de las cortes hizo necesario postergar su expedición. Por fortuna, el fallo se conoció pronto y al día siguiente de la notificación del fallo produjimos la versión definitiva del instructivo.



Reactivar la construcción



¿Usted cree que estas medidas van a reactivar la construcción?




Para reactivar la construcción, hay que empezar por frenar la caída del precio de la finca raíz. Sólo en esa forma se reactivará la demanda por vivienda. Es indispensable eliminar la presión a la baja que está ejerciendo el gran monto de bienes raíces recibidos en dación de pago por los bancos. Los potenciales compradores de vivienda pospondrán sus compras, mientras ello amenace la recuperación de los precios. Si no se le pone piso al precio de la finca raíz, la espiral seguirá y el balance de los bancos se seguiría deteriorando.



¿Qué puede hacer el gobierno? Pues apalancar con sus limitados recursos el mayor crecimiento posible de la demanda. A ello apuntan las medidas de la emergencia, en especial las nuevas sociedades de inversión colectiva y la financiación de las pérdidas que sufrirán los bancos al vender los bienes recibidos en dación.



¿Cuándo van a arrancar estas empresas receptoras de bienes dados en pago?

Tan pronto la Corte Constitucional dé su fallo sobre la Emergencia Económica, dentro de pocas semanas.



La legislación de emergencia prohibió que alguien pueda poseer directa o indirectamente más del 20% de estas sociedades, pues no se trata de ofrecer a la banca un mecanismo para transferir sus activos improductivos a sociedades financiadas por el Estado y mantener su presión negativa sobre los precios. El objetivo es crear una nueva fuente de demanda por estos bienes. Por ejemplo, sociedades que arrienden estos activos hoy improductivos.



"Se van a crear nuevas fuentes de demanda para los bienes recibidos en pago".



El mayor interés se ha despertado en entidades con amplia experiencia en el negocio de la construcción y la propiedad raíz. Este es el perfil de inversionistas que se necesita para dinamizar estos activos.



¿Cuáles son las variables críticas para el éxito de estas entidades?



Son tres. Primero, el precio de compra de los activos. Segundo, el rendimiento de estos activos, por ejemplo, los arrendamientos en el caso de la vivienda. Tercero, las condiciones de financiación que el gobierno ofrecerá a estas sociedades. Los bienes dados en pago deberán transarse al precio de mercado. Puesto que los ingresos por arrendamientos están deprimidos, el gobierno debe proporcionar financiación en condiciones holgadas, que haga atractivo el negocio. La tasa de interés tendrá que cerrar esa ecuación. Se impondrá un período de veda a la venta de inmuebles por parte de estas entidades, para evitar que un súbito exceso de oferta deprima el mercado otra vez.



Según observadores internacionales, para tener éxito las colectoras deberían tener capitales muy superiores a los mínimos fijados en la Emergencia.



Es relativo. Un capital de $2.500 millones puede parecer pequeño, pero aquí lo que importa es el apalancamiento. Vamos a ser generosos con el apalancamiento. El nivel mínimo de capital se fijó para permitir que entren personas que saben del negocio, gente con experiencia en finca raíz. Si hubiéramos puesto requisitos mucho más elevados, no habrían podido participar.



¿Cuántas de estas sociedades se podrían formar?

Sabemos de 3 ó 4 que ya están listas para arrancar. Esto no parece mucho, sólo aproximadamente $100.000 a $200.000 millones de demanda. Pero es un monto crucial en el margen, para reversar las expectativas del público respecto a la tendencia de los precios.



Parece que el número de daciones en pago en vivienda es pequeño, porque la gente trata de evitar la dación y porque las corporaciones no las están aceptando. ¿Cómo incide esto en los planes?



"Algunas entidades ya están sacando adelante el modelo de las titularizaciones".



A las entidades no les gusta aceptar daciones en pago. Generan inicialmente un activo improductivo, provisiones y una eventual pérdida al momento de vender el bien. Para vencer la resistencia, el gobierno financiará la pérdida, lo cual acelerará el proceso de ajuste de los precios a su nivel de estabilidad. Ello a su turno restablecerá el atractivo de invertir en finca raíz.



¿Se va a cambiar la fórmula de la corrección monetaria?



La fórmula del UPAC es potestad del Banco de la República. La actual fórmula, que está ligada al DTF, hace que un sistema diseñado para el largo plazo sea muy sensible a las políticas monetarias. El Banco tiene un argumento válido para no cambiar la fórmula: aunque ésta no sea la ideal en este momento, es importante mantenerla para preservar la estabilidad.



En el gobierno creemos que el sistema puede evolucionar más eficientemente si se estimula una redenominación de los créditos en UPAC a pesos, con tasas ligadas bien sea a la inflación o al DTF, obviando así toda esa discusión poco productiva sobre la fórmula. Lo primero establecería una mejor correspondencia entre el crecimiento de la obligación y el del salario del deudor. La volatilidad de lo segundo se podría manejar más eficientemente con mecanismos de cobertura del mercado de capitales, específicamente con operaciones swap que el gobierno podría fomentar.



Pero en el sistema actual, con las CAV compitiendo por recursos en el corto plazo para colocar a 15 ó 20 años, la vivienda no tiene futuro. ¿No convendría volver al modelo original, en el que las CAV tenían la franquicia sobre el ahorro remunerado a la vista?



El sistema anterior funcionaba cuando la vivienda era el principal depósito de valor y las CAV tenían el monopolio de las cuentas remuneradas a la vista. Pero hoy la gente tiene decenas de oportunidades de inversión en Colombia y no sé cuántas en Miami. Las cuentas de ahorro en UPAC han caído del 82% de los recursos de las CAV en 1992, a menos del 34% en 1998.



Es un problema de la definición del negocio en el que están las CAV: ellas tienen fortalezas evidentes en la generación de préstamos, pero la experiencia reciente demuestra lo vulnerables que son en el manejo de la cartera de largo plazo en el incierto entorno económico del país.



La solución ya está inventada en otros países: la titularización. Bajo este esquema, los bancos hacen préstamos que luego agrupan en una cartera que se vende definitivamente a inversionistas de largo plazo. Así, liberan los recursos invertidos en estas carteras, los cuales pueden utilizar para hacer nuevos préstamos, rotando más eficientemente su capital.



¿Existen las condiciones para crear ese mercado?



Por supuesto. Hay entidades como Davivienda que han colocado $250.000 millones de pesos y están sacando el modelo adelante, pero hasta ahora no ha sido posible desarrollarlo a gran escala en Colombia.



Hay imperfecciones evidentes en el mercado, que deben ser corregidas. Por un lado, los banqueros exigen rendimientos en su cartera de 25 a 30 puntos por encima de la inflación. Pero por otro hay unos inversionistas naturales de largo plazo ­fondos de pensiones y aseguradores­ que cumplirían su función si pudieran garantizar rendimientos de 5 ó 10 puntos por encima de la inflación. Es obvio que necesitamos crear los medios para hacer compatibles las necesidades de estos dos grupos.



¿Qué se necesita para que despegue?



Primero, una reglamentación clara que estimule las inversiones de largo plazo de estos inversionistas. Segundo, unos títulos estándar que se puedan agrupar en carteras grandes. Tercero, un impulso al mercado en la forma de una garantía del gobierno a las titularizaciones, como el que provee en Estados Unidos el famoso Fannie Mae (Federal National Mortgage Association). Estamos trabajando en la regulación necesaria y en el diseño de los títulos. La Emergencia Económica dotó a Fogafin de la capacidad para garantizar titularizaciones.



A medida que se desarrolle el mercado y aumente el número de deudores, el riesgo se diluirá. Es como una aseguradora, que se inicia con un capital básico pero en la medida en que crece el número de asegurados, disminuye el riesgo. El gobierno debe proveer el impulso inicial. Lo fundamental es verificar que la población de asegurados sea la acertada.



"El sistema funcionaría mejor si se redenominaran los créditos de UPAC a pesos".



Pero arrancar con esto en un momento de crisis es difícil. Se necesita una cartera estándar, cuando lo que tenemos es, precisamente, una cartera en problemas.



La mayor parte de la cartera no tiene problemas, incluso hoy en día. Además, la garantía de Fogafin cubrirá este riesgo.



Muchos banqueros creen que la titularización tiene aspectos inconvenientes. Implica vender la mejor cartera, de modo que el banco se queda precisamente con la que tiene más problemas.



No. Es posible titularizar cartera de diferentes calidades. Lo que pasa es que a los banqueros, por razones de prestigio y de utilidades, sólo les gusta titularizar cartera Triple A. Hay que superar estos prejuicios.



En un mercado desarrollado, la cartera de menor calidad ofrece mayor rendimiento al inversionista de largo plazo. Claro, se registra la pérdida causada por la mala selección de los clientes. Pero hay que dejar la timidez a la hora de reconocer los errores. Esa aversión a registrar pérdidas so pretexto de que se pierde la confianza del público es la típica excusa del mal banquero. La solución no es dejar los errores sepultados en el balance para que exploten en la peor coyuntura económica.



Recuerdo que la solución de la crisis de la deuda latinoamericana en la década pasada empezó cuando los bancos internacionales provisionaron abundantemente estos créditos, lo cual hizo posible su condonación parcial. En el caso del Citibank, que lideró las provisiones, el público respondió con un alza del valor de sus acciones.



Muchas CAV están encartadas con tierras dadas en pago por los constructores. Ahí no es evidente que la solución sea la titularización.

El esquema de la construcción en Colombia ha sido relativamente sencillo: comprar tierra financiada con mucha deuda y esperar que se valorice con el simple paso del tiempo, o construyendo. Cuanto más tiempo pasara y más grande fuera el apalancamiento, mayor era la ganancia. Si se saca la tierra de las cuentas, la construcción arroja una utilidad apenas marginal, con rendimientos incluso inferiores a los de otras actividades.



"Aumentar el impuesto del dos por mil no es la mejor opción".



Esto funcionó mientras la valorización de la tierra fue muy superior a la inflación. Pero estos negocios tan apalancados recibieron un golpe muy duro por la combinación de una deflación en el precio de la finca raíz y el disparo de las tasas de interés. Ese es el problema de los constructores: en tan precario equilibrio el valor de su garantía se vino al suelo, no pudieron manejar sus inventarios porque no tenían plata para construir y hacerlos apreciarse. El sistema colapsó.



El problema no está en corregir los síntomas, sino en reconstituir la demanda por finca raíz y en particular por vivienda. Si se reanima la demanda por vivienda, los precios de la tierra se recuperarán. Por otro lado, es cierto que titularizar vivienda no es lo mismo que titularizar lotes, pero esto último también es posible. En Estados Unidos se titulariza lo que sea. Pero esto está más abajo en las prioridades del Fogafin.



¿Cómo evalúa las restricciones macroeconómicas en el corto plazo?



El ahorro financiero es limitado. Es claro que si salimos a captar en grandes volúmenes estaríamos desplazando TES y restringiendo el acceso del sector privado al crédito.



"La solución para los banqueros no es dejar los errores sepultados en el balance".



¿Cómo se modifica la operación del Fogafin con la crisis de la zona cafetera?



La situación del eje cafetero requiere la solidaridad de todos los colombianos e inyección rápida y eficiente de grandes recursos para la reconstrucción. La labor de Fogafin consistirá en tender el puente hacia el sector financiero, transfiriendo recursos a la banca bajo reglas claramente definidas.



¿Cómo va la idea de ponerle un punto adicional al impuesto del 2 por mil?



No es la mejor opción. Como se diseñó en la emergencia, el impuesto tiene tres ventajas: es bajo, acotado en el tiempo y se dirige al sector en el que se generan estos recursos. Relajar esos tres elementos cambiaría el comportamiento de los agentes económicos. La evasión aumentaría y distorsionaría el sector financiero. Y el impuesto podría comenzar a ser visto como la panacea que resuelve todos los problemas fiscales. Hay que agotar otras alternativas, como el presupuesto y el crédito externo, antes de optar por esta salida.



¿Cómo visualiza al sector financiero al final de este gobierno?




Definitivamente, recuperado. Si no creyera eso, yo no estaría aquí. Veo también un sector más competitivo y eficiente, después de haber superado plenamente estos dolores de crecimiento juvenil.
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