| 8/13/1999 12:00:00 AM

"El riesgo sistémico se ha reducido"

El mayor peligro de la crisis financiera ha quedado atrás, afirma Jorge Castellanos, director de Fogafin. Ahora hay que completar la capitalización de la banca privada y la venta de la banca pública.

Hace seis meses, Jorge Castellanos llegó al país para hacerse cargo de Fogafin, con la misión de garantizar la viabilidad del sistema. Partiendo de un diagnóstico muy claro sobre la fragilidad de las entidades del sector y convencido de la necesidad de actuar rápidamente para evitar un mayor deterioro, Castellanos emprendió un plan de trabajo detallado, que comenzaba por el diseño de alivios para los deudores morosos de vivienda y se extendía hasta un plan de capitalización para las entidades financieras.



Hoy, los instrumentos concebidos por Castellanos y su equipo son una realidad. La entrega de alivios a deudores hipotecarios ha culminado, varias entidades han sido intervenidas para su liquidación y otras han emprendido procesos de capitalización siguiendo las directrices de Fogafin. Sin embargo, no todos los analistas están de acuerdo en que el proceso esté resolviendo todos los problemas y muchos temen por la marcha del sector en el corto plazo. Dinero habló con Castellanos sobre la marcha del proceso y sobre su percepción de lo que viene para el sector en los próximos meses.



¿Cómo está realmente la salud del sector financiero?



Por múltiples razones -deterioro de la economía, deflación de activos, mala asignación del crédito y bajos niveles de cobertura, entre otras-, las entidades del sector financiero llegaron a una situación en la que los activos improductivos representan más del 160% del patrimonio. Esto es muy grave, pues implica que el dinero que debería respaldar los depósitos de los ahorradores está comprometido en activos de dudosa recuperación. Como resultado de esto, la relación de activos productivos a pasivos con costo es inferior al 100%, es decir, sus gastos son mayores que sus costos, lo que hace muy difícil su operación. La situación más grave no está en el sector privado, sino en el público, donde todas las entidades tienen un patrimonio negativo.



Dada la fragilidad de las entidades del sector, ¿cuál es la solución para poder volver a garantizar los depósitos del público?



Cuando los activos improductivos se han comido el patrimonio, la única salida es sacarlos del balance, recapitalizar la entidad y poner un convenio de desempeño para evitar que la situación se repita. Si esto se hace, se abre un margen para que el sector financiero le pueda prestar al sector real. Si no se hace, simplemente no hay forma de reactivar el sector.



Esto es precisamente lo que busca la línea de capitalización de Fogafin. Para acceder a esta línea, las entidades tienen que dar de baja los activos improductivos y para ello tienen que someterse a un proceso de saneamiento, consistente en identificar los activos que estando clasificados en A deberían estar en B y así sucesivamente. En esta tarea nos está ayudando la firma consultora McKinsey & Co.



Permítame decir, de paso, que el monto de los activos mal clasificados en los tres bancos que ya miramos -Colpatria, Superior y Unión- fue pequeño y muy inferior a los estimativos pesimistas. No podría asegurar que éste será el caso en todos los bancos, pero es un factor muy positivo dentro del panorama.



Banca privada



Cuando se creó la línea de capitalización de Fogafin, ¿cuál era la estimación de Fogafin sobre su utilización?



Teníamos tres estimativos: bajo, de $400.000 millones; medio, de $800.000 millones; y alto, de $1,6 billones. Si por alguna razón todas las entidades financieras quisieran acceder a la línea, el costo sería de $3 billones.

Pero los principales usuarios objetivo de la línea son las entidades de tamaño mediano, que no tienen acceso a financiación externa y cuyos requerimientos de capital son demasiado grandes como para ser financiados en el mercado interno. Estas entidades son viables únicamente si tienen acceso a la línea de crédito. La utilización plena en este grupo podría ascender a $1,6 billones.



Además, existen dos otros grupos. El primero está compuesto por las entidades sólidas y que tienen acceso a financiación externa, en su mayoría filiales de grupos extranjeros o que pertenecen a grupos financieros colombianos. Algunas de estas entidades están haciendo saneamientos, siguiendo las reglas de Fogafin, pero con cargo a sus propios recursos.



El tercer grupo está conformado por aquellas entidades que después del saneamiento tendrían una relación costo beneficio de la capitalización demasiado elevada, de modo que para ellos no resulta atractiva. Es el caso del Banco Selfin que, después de hacer el ejercicio, los accionistas habrían tenido que inyectar cerca del doble de lo que terminaría valiendo el banco. Hay algunos bancos que, a pesar de estar en este grupo, son marginalmente viables si los socios hacen un gran esfuerzo.



¿Por qué hay entidades que siguen los esquemas de saneamiento de Fogafin con recursos propios?



El público en general no es tan sofisticado para determinar si una entidad es sólida o no. Pero, ¿qué pasa cuando el gobierno sale abiertamente a respaldar las instituciones que pasan por Fogafin? Esta información cala en el mercado y todo el mundo percibe que se trata de entidades sanas. Las otras entidades no pueden darse el lujo de perder participación de mercado y, por tanto, tienen que hacer un saneamiento parecido.



Hay algunos accionistas cuya actitud consiste en esperar condiciones más favorables para acceder a la línea de crédito. Esto lo veo poco factible porque, mal que bien, el gobierno ya encajó y el esquema funciona. La reglamentación determina que la línea sólo está vigente hasta el 31 de diciembre de este año, de modo que esperar no va a ser buen negocio. Además, hay una cláusula de entidad más favorecida, es decir, que si se le dieran mejores condiciones a una entidad, habría que replicarlas para todas las que reciban los préstamos. Eso sería imposible. Si algo he aprendido en este trabajo es que todo el mundo espera hasta el último minuto para actuar, hasta que se les revientan las cosas en la mano.



Si los accionistas de las entidades tienen dudas sobre la posible reactivación de la economía, seguramente van a sentir pocos deseos de capitalizar.



¿No hay manera de obligar a este grupo a capitalizar o a otorgar créditos nuevos?



Desde esa perspectiva, el único aliciente que tienen los banqueros es reestructurar la cartera, porque si no lo hacen, se les come el capital otra vez. El problema está en el otorgamiento de los nuevos créditos. Uno puede hacer muchas cosas con los bonos y los esquemas de capitalización y saneamiento. Lo que no puede hacer es cambiar las expectativas que tienen los banqueros acerca de lo que ellos creen que va a ser el país en el futuro.



¿Cree usted que ya pasó el riesgo de una crisis sistémica?



Sí, ya pasó lo más grave respecto a riesgo sistémico. Hace un mes estábamos en una situación complicada, porque habíamos prometido mucho pero no habíamos entregado nada. La cosa se ha ido moviendo poco a poco y ahora incluso en Nueva York ya se tiene la percepción de que la banca privada salió adelante. Nosotros pensamos que la banca privada sale adelante, no sólo por las capitalizaciones que hemos hecho y seguiremos haciendo, sino también por las que estamos induciendo.



¿Qué pasa si en los próximos 12 meses la economía no crece?



Con el saneamiento, nosotros le reconstituimos a la entidad un margen de solvencia nuevo del orden del 10%. Si la cartera se sigue deteriorando al ritmo de los últimos 18 meses, esto le da un margen de tiempo de 12 a 24 meses, dependiendo del tipo de entidad. Pero a mí me cuesta pensar que en los próximos seis meses la cartera se vaya a deteriorar 7 puntos porcentuales, porque en un esquema en el que nada pasa la cartera se estabiliza en valores absolutos.



¿Cuál es el costo de ese programa de saneamiento de la banca privada?



El esquema es autofinanciable, porque los préstamos no se desembolsan en dinero, sino en bonos de Fogafin. El costo del crédito para el accionista es DTF más dos puntos, que luego se convierten en tres puntos, mientras que la rentabilidad de los bonos es el DTF. El riesgo es el incumplimiento. Pero nuestras simulaciones muestran que si el 20% de los préstamos que se otorgan no se pagan y si Fogafin tomara el control de las entidades afectadas, las saneara y las vendiera a una vez el valor en libros, la pérdida sería de $80.000 millones. Este es el costo de financiar durante dos años el pago del DTF sin estar recibiendo el DTF + 2 de los accionistas a quienes se les prestó la plata. Si éste fuera el costo de sanear la banca, la pérdida sería mínima.



Banca pública



Se habla de un saneamiento de la banca pública, pero nadie tiene claro qué se va a hacer. ¿Podría precisar en qué consiste este saneamiento?



La apuesta pública es la más complicada. Cada vez que destapamos un banco público salen cosas terribles. El nivel de desgreño administrativo y de saqueo abierto es increíble. En este sentido es muy interesante la aparición de la "Comisión de la Verdad" que se creó en la Ley Financiera, la cual está constituida por el Fiscal, el Procurador, el Contralor, el Supervalores, el Superbancaria y que tiene como objetivo establecer qué pasó con la banca pública.



El esquema conceptual es el mismo. Se hace un saneamiento que sigue los mismos parámetros de la banca privada y luego se capitaliza. Una vez saneadas, las entidades se ponen a la venta. La diferencia es que el total de las entidades públicas empezaron con patrimonio negativo.



Hacer el saneamiento de la banca pública vale alrededor de $3,6 billones. El gobierno ofreció $3 billones de vigencias futuras y el resto provendrá de crédito multilateral y de los recaudos del 2 x 1.000.



El gobierno se va a quedar sólo con el Banco Agrario, porque es socialmente necesario, aunque siempre existe el riesgo que se vuelva a caer en los vicios del pasado. Los demás hay que venderlos por razones fiscales. El patrimonio de Fogafin está representado en las acciones de esas entidades. Fogafin no puede quedarse con su patrimonio paralizado.



La estrategia es fusionar las entidades, unirlas en bloques para que sean más rentables aprovechando las economías de escala, sanearlas y luego venderlas.



Antes del 30 de agosto, por decreto se tiene que haber terminado la fusión del Banco del Estado y del Banco Uconal. El Uconal queda prácticamente liquidado y el del Estado se va a capitalizar en un cifra muy grande, que aún no se conoce con exactitud.



El siguiente movimiento es el del BCH y Granahorrar. Aquí no es posible hacer una fusión, porque las culturas son muy diferentes.



La fusión crearía un elefante blanco. Lo que se va a hacer es una unión operativa, con una capitalización muy grande de cada una de las entidades, BCH posiblemente $600.000 millones pero puede ser más y Granahorrar del orden de $300.000 millones. Se eliminan funciones que están duplicadas, se hace un traslapo de la red de agencias y se dejan las más eficientes. Las demás se cierran. Se hace una reorganización administrativa y luego se dan de baja los activos de acuerdo con la resolución 006 y se recapitalizan. Ya se contrató un banco de inversión y se espera tener vendidas estas entidades en el segundo trimestre del año entrante.



El saneamiento del Bancafé también requiere recursos muy grandes, que aún no se conocen. El Fondo Nacional del Café ya inyectó $190.000 millones en abril. El resto lo va a inyectar Fogafin y otra parte se la va a prestar al Fondo, para que pueda mantener la composición accionaria. Este se privatizaría en el tercer trimestre del año 2000.



¿En cuánto se pueden vender estas entidades?



La estimación es muy sencilla. Del valor total del saneamiento de la banca pública, cerca de $2,5 billones son activos improductivos con potencial de recuperación muy bajo. En el mejor de los casos se podría recuperar un 20% de estos activos. Del resto, $1 billón está compuesto por el stock de acciones de los bancos públicos saneados. Se espera vender estas acciones por 1,2 veces su valor en libros.



¿Qué pasa con todos estos planes si al mismo tiempo salen a la venta los bancos privados saneados?



Todo es posible. Pero para ese entonces se habrá hecho el proceso de saneamiento financiero y de encogimiento de las entidades públicas por las restricciones que existen.



Banca hipotecaria



¿Cuál es el futuro de la banca hipotecaria en el país?



Los problemas de la banca hipotecaria son dos: el fallo de la Corte Constitucional con respecto a la capitalización de intereses y el stock de hipotecas vigentes por $13 billones que rentan IPC pero requieren captaciones al DTF.



Un fallo negativo de la Corte sobre capitalización de intereses es un escenario tan catastrófico que no me gustaría especular sobre él. El de las hipotecas es un problema financiero grande, pero que tiene solución. El Upac ha quedado atado a la inflación, de modo que se podría darle un swap que cubra el desfase entre DTF y la inflación cuando éste se presente. En el largo plazo, las diferencias tienden a compensarse. Independientemente de que Fogafin salve al sector financiero, la banca colombiana no está cumpliendo sus funciones básicas.Es una banca acostumbrada a ser rentista, no desarrolla mercados financieros, no evalúa proyectos sino que cabalga con garantías.



¿Cómo se va a dar el cambio hacia un sector financiero más profesional?



La gran ventaja de esta crisis es el saneamiento de los bancos y de las prácticas bancarias. Sale del mercado el competidor más desleal, la banca pública, que opera sin ninguna responsabilidad. Se va a reducir además el número de entidades. Las recesiones son necesarias, ya que ajustan las cosas de una manera más eficiente de lo que podría hacerlo cualquier gobierno.
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