El rebusque fiduciario

| 5/11/2001 12:00:00 AM

El rebusque fiduciario

Activos por $32 billones están administrando las sociedades fiduciarias. La crisis económica, la inseguridad y la corrupción despertaron su imaginación.

El mercado fiduciario en Colombia se ha caracterizado por su permanente evolución durante estos últimos años, en los cuales los diversos sectores de la economía se han visto afectados por la crisis. Por eso, su herramienta más valiosa en todo este proceso ha sido su capacidad de 'rebusque'. Es decir, la habilidad para desarrollar una gran variedad de productos que le han permitido canalizar parte del ahorro que aún sobrevive en cada uno de esos sectores de la economía. Y para lograrlo ha contado con la suerte de poseer un portafolio de servicios tan flexible que puede ofrecer desde un paquete de productos de inversión diseñado exclusivamente para las mujeres, hasta la titularización de cabezas de ganado. Y en ambos casos, tener éxito.

Estar siempre en la jugada ha sido la clave para sobrevivir en el mercado. Por eso, la crisis económica, la inseguridad y la corrupción también han contribuido a que la administración de bienes, patrimonios y capitales se esté convirtiendo en uno de los servicios financieros de mayor dinamismo en Colombia. También en uno de los más competidos. Y este hecho lo corrobora el monto de los activos depositados en las sociedades fiduciarias que operan en el país y que ascienden a más de $32 billones. En diciembre de 1995, esa cifra era de $12,2 billones, lo que representa un crecimiento anual de 37% en los últimos cinco años.



Por eso, no es casualidad que uno de los productos más importantes de las sociedades fiduciarias sea la fiducia de administración y de pagos, con fideicomisos que ascienden a $13,4 billones y representan el 45% del negocio en general. De hecho, durante los últimos cinco años se dispararon los bienes inmuebles, muebles o capitales que el Estado, los empresarios y los particulares en general están dejando en manos de las fiduciarias para su administración. Este incremento está relacionado, en buena parte, con la crisis económica que atraviesa el país y con la inseguridad que está obligando a muchos colombianos a refugiarse en el exterior y dejar en manos de las fiduciarias la administración de sus negocios y sus bienes.



La corrupción en la contratación administrativa también ha hecho que el Gobierno esté depositando su confianza en la fiducia como herramienta para la titularización de rentas futuras, la administración de recursos de termoeléctricas y acueductos y para la construcción y reparación de carreteras y vías férreas, entre otras obras de infraestructura. La fiducia pública también ha sido utilizada para el manejo de recursos destinados al apoyo de deportistas, a campañas de drogadicción y a estudios sobre la vacuna contra la hepatitis.



Pero los contratos de fiducia celebrados con las entidades del Estado van mucho más allá y poco a poco se están convirtiendo en un renglón importante del mercado fiduciario en Colombia. El año pasado representaron el 9% de los activos en fideicomiso, $3,2 billones. Este servicio financiero se utiliza para el pago de las mesadas de los pensionados públicos, las cuales ascienden a unos $130.000 millones mensuales. Otro ejemplo de la utilización de la fiducia por parte del Estado es el manejo del pasivo pensional de los trabajadores de Ecopetrol ($2,4 billones), los cuales serán administrados por las fiduciarias Bogotá (Fidubogotá), Fiducolombia y la Previsora. Entre tanto, otras cuatro firmas fiduciarias serán las encargadas del manejo del Fondo de Solidaridad y Garantía del Ministerio de Salud, el cual administrará recursos para el sector hasta por unos $6 billones en los próximos años.



La crisis que atraviesan muchas empresas del país ha contribuido a que la fiducia en garantía se dispare al mismo tiempo. Se trata de un contrato en virtud del cual el deudor entrega a una fiduciaria uno o más bienes con el fin de garantizar con ellos o con su producto el cumplimiento de sus obligaciones en beneficio de sus acreedores. A diciembre de 2000, los activos dados en fiducia en garantía ascendieron a $6,6 billones, que representan el 22% del mercado.



A pesar de todo, las fiduciarias no han sido ajenas a la crisis que, sumada a la dura competencia del sector, llevó a 6 de ellas a entrar en liquidación voluntaria entre 1999 y 2000. Durante este mismo período, sus utilidades disminuyeron en un 37% y los fondos comunes ordinarios dejaron de crecer al ritmo que venían haciéndolo. A lo largo de estos años, las sociedades fiduciarias han superado las dificultades en el manejo de los fideicomisos inmobiliarios y han madurado en el manejo de los fideicomisos de administración.



A su vez, sus clientes también han aprendido a escoger las mejores opciones que les ofrece el mercado y ahora son mucho más cuidadosos y selectivos a la hora de elegir entre un fondo común ordinario, un fondo común especial o un paquete de servicios financieros o fiduciarios.



Aún así, el panorama de acción de las fiduciarias en Colombia sigue siendo potencialmente grande. Los fondos voluntarios de pensiones, el manejo de los recursos destinados para el pago de los pasivos pensionales de las entidades territoriales, la Ley 550 o de Intervención Económica y el fondo colombiano de modernización y desarrollo tecnológico para las pequeñas y medianas empresas son algunas de las actividades en las cuales las fiduciarias serán grandes protagonistas. Todo lo anterior parece indicar que la fiducia es una figura que continuará fortaleciéndose en Colombia, pues tiene cuerda para mucho rato.
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