| 10/1/1995 12:00:00 AM

El primer afectado

El sector financiero colombiano está sufriendo la destorcida económica y se apresta para resistir las consecuencias de la crisis política.

El comportamiento del sector financiero colombiano es el mejor termómetro de la situación del país. En épocas de bonanza el sector crece más rápido que el resto de la economía y presenta excelentes utilidades, a pesar de la intensa regulación que pesa sobre él. Pero en épocas de crisis es el primer afectado, aun con rezagos de hasta un año sobre el resto de la economía.

Esto último es lo que está sucediendo en la actualidad. A pesar de que la economía ha logrado un relativo equilibrio en sus variables, el sector financiero se está viendo afectado por la crisis política y la caída en las expectativas de los agentes económicos.

A esto debe sumársele una estricta regulación en materia de valoración de inversiones, capitalización y provisiones de cartera, que ha incidido en una menor rentabilidad. "Hace un año las provisiones del sistema financiero sumaban $190.000 millones", dice el superintendente bancario, Jorge Castella

nos; "hoy suman $570.000 millones. Ello da un gran respiro para estar tranquilos frente a eventuales deterioros en la calidad de la cartera", agrega.

L a junta Directiva del Banco de la República (JDBR) ha sido particularmente seria este año en el cumplimiento de los objetivos macroeconómicos. La baja en la tendencia inflacionaria no es producto del Pacto Social, el cual ha sido violado por todos los agentes comenzando por el gobierno, sino el ortodoxo manejo de los medios de pago, que en el último mes estaban crecien

do a tasas inferiores al 13%, cifra que se sitúa por debajo del corredor monetario.

ara finalizar el año, el límite inferior del corredor debe situarse en 20%, pero es seguro que la cifra estará por debajo, alrededor del 15%. La razón por la cual los medios de pago no están creciendo a tasas más altas es porque las reservas internacionales no están aumentando, y dada la desaceleración de la economía, el público está demandando menos dinero. Prefiere los instrumentos de ahorro como los CDT. Ello explica el crecimiento del M3, que está en los alrededores del 34% (M3 es el efectivo más todos los pasivos del sistema financiero sujetos a encaje). En estos momentos la variable está en el límite superior del corredor fijado (28-36%). Para fin de año el corre-

dor baja a 24-32%, con lo que M3 estaría ligeramente por encima de la meta fijada, y habría liquidez suficiente para los requerimientos de la economía.

La menor demanda por dinero y crédito han impedido que, ante crecimientos tan bajos de los medios de pago, se disparen las tasas de interés. En efecto, éstas muestran una estabilidad sorprendente si se tiene en cuenta que el Banco de la República no le está inyectando liquidez a la economía. La menor demanda de crédito se evidencia en el crecimiento de la cartera, que al finalizar agosto estaba en 39%, contra un aumento del 51% a la misma fecha del año anterior. El control temporal a las tasas de interés significó una disminución en el margen para los intermediarios, aunque no incidió en menores costos para los usuarios.

E I Banco de la República está actuando activamente únicamente para regular la tasa de cambio, que ha estado sujeta a los vaivenes del proceso 8.000. No está realizando operaciones de mercado abierto, sino que por el contrario, está dejando que disminuya su saldo. Se calcula que van a terminar el año con un saldo de $300.000 millones. Es la Tesorería General de la Nación la que está captando recursos del público, pero tampoco en forma tal que presione al alza las tasas de interés.

Durante el último trimestre se espera una relativa estabilidad en las tasas de interés, con una ligera tendencia al alza a fin de año debido a la mayor demanda de dinero en diciembre. Pero de nuevo. Si no fuera porque la economía se está desacelerando y con ello ha bajado la demanda de crédito, con las restricciones monetarias actuales las tasas de interés estarían por lo menos cinco puntos por encima. La JDBR está dispuesta a otorgar la liquidez requerida a fin de año, ya sea bajando encajes, haciendo repos o comprando papeles.

a disminución en la demanda de efectivo se refleja en una sustitución de los instrumentos de captación. El año pasado el 21% de los depósitos eran cuentas corrientes, cuando hoy constituyen el 17%. Las cuentas corrientes del sector oficial, por su

parte, han experimentado una caída del 3% debido a un ortodoxo manejo de la Tesorería General. Al finalizar agosto, los depósitos en cuenta corriente crecían apenas 8,4% contra 30,9% a la misma fecha del año anterior.

Los depósitos a término se han convertido en el principal instrumento de captación, con 49% del mercado (42% hace un año). Debido precisamente a la predominancia de los cuasidineros, el Banco de la República ha adoptado la medición del M3.

orno captador de recursos, las entidades más importantes siguen siendo los bancos con 48% de los depósitos, a pesar de la disminución en las cuentas corrientes. Las CAVs tienen el 32%.

Acorde con la distribución de las captaciones, la cartera comercial asciende al 53% de la cartera total. La cartera de consumo supera en un punto (24% contra 23%) a la hipotecaria.

La calidad de la cartera se ha deteriorado en el último año, aunque no en forma significativa para el total del sector financiero: pasó de 4,5% en junio de 1994 a 5%. En agosto los indicadores parecen ser más preocupantes, aunque no se conocían cifras oficiales al

cerrar esta edición. En los bancos ha permanecido prácticamente igual el índice (sin contabilizar la Caja Agraria). En las CAVs se ha deteriorado en dos puntos la deuda vencida. Las entidades que presentan el deterioro más preocupante son las compañías de financiamiento comercial, donde el 11,5% de la cartera presenta problemas. Esto debido a su concentración en crédito de consumo que es el que se deteriora más rápidamente en una situación recesiva.

Con la nueva reglamentación sobre valoración de inversiones, las corporaciones financieras son las que presentan mayores utilidades como porcentaje de los activos. Les siguen las fiduciarias, bási

camente porque la base (activos) es muy pequeña para la magnitud de operaciones que pueden realizar. Los bancos, las CAVs y las compañías de leasing presentan niveles de rentabilidad similares y las compañías de financiamiento comercial arrojan una cifra negativa, o sea que en su conjunto están perdiendo plata. Es la primera vez en cinco años (desde que hay Plan Unico de Cuentas) que se presenta una situación así.

i la situación vivida en el último semestre no es la más halagadora, aun cuando el deterioro de los indicadores sea todavía incipiente, las perspectivas para fin de año y para 1996 pueden calificarse de inciertas.

Por una parte, es la primerra vez que la situación política afecta tan directamente la economía. La inversión extranjera se ha frenado; el crédito externo para las entidades colombianas se ha encarecido, las líneas de financiación externa ha endurecido sus condiciones; y el peso se ha devaluado, lo que afecta el servicio de la deuda externa.

Por otra parte, el sector financiero está sintiendo una destorcida (que ya venía desde el año pasado) más fuerte que la prevista, debido precisamente al enrarecido clima político.

arios factores hacen prever que el último trimestre del año será difícil, al igual que el año entrante:

- Muchos sectores de la producción están atravesando una situación difícil debido a la revaluación y a la falta de competitividad internacional. Manufacturas de cuero, calzado, textiles, confecciones, siderurgia son sectores que pueden incidir en un deterioro de la calidad de la cartera. Hay muchos concordatos y acuerdos de pago en el ambiente.

- La cartera individual (crédito de consumo) también tiende a deteriorarse. Los préstamos para vehículos han disminuido sustancialmetne y la cartera hipotecaria puede comenzar a mostrar problemas. Los constructores no están comenzando nuevos proyectos y han llegado a no recibir créditos aprobados por las CAVs.

- El control temporal de las tasas de interés deterioró los márgenes de intermediación. Los créditos de largo plazo no pudieron reposicionarse y en muchos casos las entidades prefirieron no efectuar desembolsos, esperando que pasara el control.

- Todas las entidades financieras tienen que cumplir nuevos requisitos de capitalización más estrictos a partir del primero de enero de 1996. Se vuelve más alta la relación patrimonio técnico/activos de riesgo. Como consecuencia, la rentabilidad patrimonial se ha deteriorado.

- Por primera vez puede afirmarse que el sector financiero colombiano ha dejado de ser un oligopolio. La competencia entre entidades ha forzado a una disminución en las tarifas que cobran las entidades por las transacciones. Por ejemplo, hace 18 meses el margen de intermediación por dólar era de $2; hoy es de $0.20. Asimismo han bajado las tarifas por uso de banca electrónica, transferencias y comercio exterior.

- El florecimiento de sociedades fiduciarias y compañías de leasing ha obligado a cobrar menos por estos servicios.

- Los dos puntos anteriores han tenido una consecuencia positiva para los usuarios y es que efectivamente los intermediarios financieros se han vuelto más eficientes y están ofreciendo mejores y más baratos servicios.

- La autorización para las CAVs de convertirse en bancos hipotecarios constituye un nuevo factor de competencia.

- La obligación de valorar los portafolios a precios de mercado ha

desinflado la rentabilidad de los fondos fiduciarios, lo que ha incidido en un menor dinamismo de los mismos.

- El desmonte de la posición propia en divisas de los intermediarios financieros se traducirá en un alivio en medio de circunstancias adversas.

- La menor demanda de crédito significa mayores dificultades para escoger los clientes y colocar minimizando el riesgo.

- La financiación internacional se ha encarecido ante la situación política que vive el país.

- Las decisiones de inversión están paralizadas esperando que se

resuelva la crisis política. Ello significa menor demanda de crédito.

- La devaluación del peso ha incidido en un deterioro de la calidad de la cartera en moneda extranjera, al encarecerse el servicio de la deuda. - La parálisis en la construcción no sólo significa una menor demanda por créditos hipotecarios y mayores dificultades en la recuperación de la cartera, sino que, al incidir negativamente sobre los niveles de empleo, puede conllevar a una descomposición mayor de la cartera de las VAVs a más largo plazo.

- Como consecuencia de todos estos factores la rentabilidad de las entidades financieras se ha deteriorado con respecto a junio del año pasado y la cartera también. Lo

positivo es que ante la mayor competencia ha mejorado la eficiencia y las entidades se han fortalecido patrimonialmente.

- Las compañías de leasing se han visto afectadas no solamente por los factores negativos mencionados como parálisis de inversiones y proyectos y postergamiento

de compra de bienes de consumo durable, sino que la normatividad sobre la contabilización de las depreciaciones y ajustes por inflación también ha afectado los balances, por lo que la rentabilidad ha bajado sensiblemente.

- Las compañías de financiamiento comercial están sufriendo

las consecuencias del fin del boom automotor. Son las más afectadas por la situación al presentar en su conjunto una rentabilidad negativa y tener la cartera muy concentrada en crédito de consumo.

- Las sociedades fiduciarias están resentidas por la mayor competencia. Hace cuatro años había 12 sociedades fiduciarias, hoy hay 45 contando las oficiales. Evidentemente el negocio no da para tanto. Ha habido disminución en las comisiones, baja en la rentabilidad, pero también mayor eficiencia. No es arriesgado predecir que el mercado se va a depurar en los próximos meses.

- Las fiduciarias también se han visto particularmente afectadas por la valoración de portafolios a precios de mercado, lo que ha incidido en una menor rentabilidad de los fondos administrados, y consecuentemente, ha caído su participación dentro del ahorro total del público.

Afortunadamente la reglamentación más estricta sobre capitalización de las entidades, valoración de inversiones y provisiones garantiza un sector financiero sólido, que sin duda alguna, salvo algunas entidades que presentan problemas desde tiempo atrás, resistirá los embates de esta destorcida política y económica, para recuperarse una vez la situación se normalice.

D INERO ha realizado un ranking de desempeño del sector financiero basado en nuevos indicadores. Para el caso de los bancos, se dividieron en tres grupos, de acuerdo con el nivel de activos. Los indicadores miden rentabilidad, calidad de la cartera, eficiencia y costo de los recursos, básicamente. Para calcular la posición general se midió el posicionamiento de cada entidad dentro de cada indicador. Se sumó el posicionamiento de la entidad en todos los indicadores. A menor puntaje, mejor posición. La descripción de los indicadores se encuentra al final de los cuadros de desempeño.
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