| 10/19/2010 7:00:00 AM

El motor de las locomotoras

Convertir el desarrollo del mercado de capitales en una política de Estado es un gran paso para definir la hoja de ruta que permita su verdadera profundización.

Para movilizar el capital que requieren las locomotoras del crecimiento (los sectores minero-energético, infraestructura, agrícola, vivienda e innovación) es necesario tener un mercado de valores mucho más sólido, pues, si bien este ha tenido grandes avances en los últimos años, aún sigue siendo pequeño y poco desarrollado para estándares internacionales.

Por esto, la decisión del nuevo gobierno de incluir en el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 "Hacia una sola Colombia: camino a la prosperidad", el desarrollo del mercado de capitales como una política transversal de apoyo a los demás sectores, es un paso muy importante para poder plantear una visión de largo plazo que permita profundizar el mercado de valores colombiano.

Al ser una política de Estado, se viabiliza la realización de un documento estructural del Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes), que se viene proponiendo desde hace algún tiempo, y la implementación de cambios regulatorios como la reforma al régimen de inversión extranjera. "Además, se podrá incluir en el presupuesto plurianual de inversiones la creación de un comité y/o el fortalecimiento de la Dirección de Regulación del Ministerio de Hacienda", afirma Juan Mauricio Ramírez, subdirector del Departamento Nacional de Planeación DNP.

Para Clemente del Valle, Consultor del BID y ex superintendente de Valores de Colombia, esto permitirá tener una visión del mercado de capitales -a cinco años- que se traducirá en políticas concretas. "Debe ser una agenda ambiciosa pero alcanzable. De hecho, muchos cambios podrían hacerse sin necesidad de leyes", afirma.

Según Ramírez, un mercado más profundo e innovador permitiría financiar el sector de transporte que tiene su presupuesto prácticamente comprometido durante los próximos años. "El impulso de los fondos de capital de riesgo es clave para la innovación o para ayudar a titularizar flujos de proyectos agrícolas y los fondos inmobiliarios para financiar los grandes macroproyectos de vivienda", señala.

La hoja de ruta

Las reformas concretas que se implementarán deberán ser definidas en conjunto con el sector privado en los próximos meses, pero para no terminar en un diagnóstico más "se requiere establecer un plan de acción para los próximos tres años, con responsables y cronogramas concretos", afirma Ernesto Aguirre, consultor del Banco Mundial en la materia.

No obstante, hay un relativo consenso en cuanto a que se requiere contar con "un mercado de valores más inclusivo, tanto desde el punto de vista de la oferta como de la demanda, con una mayor institucionalidad y más internacional", afirma Del Valle. Y esto se traduce en una serie de primeros planteamientos.

Por ejemplo, para fomentar la oferta de valores se comienza a ver la necesidad de mejorar la regulación de los fondos de capital privado o buscar una organización más clara de la industria de carteras colectivas. En el caso de los fondos, se planteó la necesidad de que la regulación y supervisión se centre más en el gestor que en el producto y en el fortalecimiento de mecanismos como Bancóldex Capital, mientras que para quitarle la rigidez a la industria de los fondos se piensa en la separación de su administración y distribución. También se buscará aprovechar nuevos canales de distribución, como los virtuales y los Comisionistas No Bursátiles, así como desarrollar un esquema de market makers en renta variable y fija privada.

Por el lado de la demanda, se esbozó la necesidad de crear canales nuevos que respondan a distintos perfiles de emisores. Esto es, tener un mercado para los profesionales menos regulado y supervisado y un "segundo mercado" para ampliar el acceso a las pequeñas y medianas empresas. "Hay que crear un mercado institucional para empresas de tamaño medio, emisiones sindicadas para Pymes y diseños de garantías para nuevos emisores", afirma Emilio Archila, presidente de Asobolsa.

Para esto, habrá que hacer énfasis en los programas de educación financiera y de promoción del mercado. A nivel empresarial, habrá que seguir incentivando la adopción de normas de gobierno corporativo y transparencia de la información para las empresas, así como de estándares internacionales de contabilidad. Todo esto para facilitar el acceso de nuevos emisores al mercado de valores y reforzar el trabajo que han hecho programas como Colombia Capital, liderado por la BVC, en el cual hay inscritos alrededor de 45 empresas.

A futuro, será necesario volver a revisar el régimen de los inversionistas institucionales para darles mayores opciones de inversión.

Para buscar una mayor internacionalización habrá que revisar el régimen de inversión extranjera que facilite a los inversionistas locales comprar productos en el exterior y disminuir las limitaciones de los inversionistas foráneos para actuar en el mercado local, lo cual le introducirá mayor competencia al mercado.

De ahí, las grandes ventajas y el apoyo que comienza a tener la integración de los mercados de acciones al adecuar nuestros procedimientos y reglas a estándares globales.

Propósito nacional

Pero, además de todas estas iniciativas, se requiere seguir avanzando en otras esferas de la economía.

Para muchos expertos, un verdadero desarrollo del mercado de valores requeriría arreglar problemas del mercado laboral para lograr un mayor tamaño de los fondos de pensiones, obras de infraestructura mejor estructuradas para que estos puedan diversificar más sus inversiones, una justicia eficiente que beneficie los derechos de los acreedores con miras a que se puedan desarrollar fondos que compren inmuebles para arrendar y una reforma tributaria estructural que premie (y no castigue) que las personas inviertan, entre otros grandes temas.

Y esa es precisamente la importancia de considerar el mercado de valores bajo una política pública: que su desarrollo y promoción sea tenido en cuenta en otras políticas sectoriales. No se logra nada con grandes reformas en el mercado de valores si no hay coherencia y no se considera su desarrollo fundamental para impulsar otros sectores de la economía.

Tener una industria de gestión de activos de talla mundial, como invitaban los conferencistas internacionales en el evento de Asobolsa, debe ser un propósito nacional para generar mayor eficiencia en el proceso de financiación y gestión de riesgo de las empresas, mayores oportunidades de inversión para los colombianos y, en general, mayor competitividad para nuestra economía.

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