| 8/1/1993 12:00:00 AM

El hueco de la Jiménez

El Banco de la República tiene un hueco estructural. El costo de sostener la tasa de cambio y evitar la inflación es mayor a los ingresos de las reservas.

En el informe presentado por la Junta Directiva del Banco de la República (JDBR) al Congreso en marzo de este año, se estimaba que durante 1993 el Banco de la República (BR) tendría un exceso de gastos sobre ingresos del orden de $290.000 millones, faltante que se supliría agotando la reserva de estabilización monetaria ($214.000 millones) y acudiendo al Presupuesto de la Nación para cubrir el faltante.

Teniendo en cuenta el orden de magnitud de las cifras involucradas, creemos conveniente ofrecer la explicación de por qué el BR arroja un déficit de semejante tamaño, dado que en muchos otros países el banco central suele arrojar utilidades. En países con tasa de cambio completamente libre (E.U. por ejemplo), el banco central no es un participante activo en la compra y venta de divisas.

¿Qué pasa en Colombia?

La tasa de cambio no es libre. El BR compra la gran mayoría de divisas que llegan al país; antes las compraba con pesos, hoy emite certificados de cambio. ¿Por qué las compra? Para sustentar la tasa de cambio. No es difícil imaginar el pírrico nivel que hoy tendría ésta si la entrada masiva de divisas que se ha observado, desde 1990 no hubiese sido adquirida por el BR. Claro está, el BR compra las divisas con k pesos. Si ahí parara la historia, t el BR también sería superavitario: su activo serían divisas, que le producen un rendimiento en el exterior, y su . pasivo serían pesos, sobre los cuales no reconoce intereses.

Pero la historia no para ahí. Ha sido tan masiva la entrada de divisas, que el BR ha tenido que emitir muchos más pesos de lo que sugiere una sana política monetaria. Ante el peligro inflacionario que ello implica, ha tenido que salir a recoger el exceso de circulante, utilizando dos instrumentos: con Títulos de Participación (TP) recoge los pesos que emitió para comprar los dólares; con certificados de cambio conjuga en un solo instrumento las dos operaciones, pues en efecto adquiere divisas sin emitir pesos. En tales circunstancias, el BR ya no es "estructuralmente" superavitario: gran parte de los pasivos que ha emitido tienen un importante costo financiero. Este costo es superior a lo que produce el activo. Tal y como recientemente ha sucedido en varios países latinoamericanos, en Colombia el banco central se convirtió en fuente de déficit.

Según el informe que el banco envió al Congreso en marzo, este año el BR tendría dos grandes ingresos: cerca de $160.000 millones por ser tenedor de TES y cerca de $340.000 millones producto de invertir las reservas internacionales. De otro lado, la implementación de la política monetaria (costo financiero de los TPs, de los certificados de cambio, de los Títulos Canjeables, del encaje remunerado de las CAV, etc.) tendría un costo cercano a los $720 mil millones. Es obvio que el grueso del desbalance financiero del banco se origina en su actuación como ejecutor de las políticas cambiaria y monetaria.

Bienvenido todo esfuerzo por emitir OMAs en la forma más barata posible, o por invertir las reservas internacionales en las mejores condiciones. Ojalá también se pudiesen disminuir algunos gastos operativos. Sin embargo, creer que el déficit del BR se origina en que las OMAs están mal colocadas, en que las reservas están mal invertidas o en que cuesta mucho operar el banco, equivaldría a tapar el sol con las manos. El BR pierde plata porque se embarcó en la titánica labor de defender la tasa de cambio, en un escenario de acumulación masiva de reservas internacionales.

Los beneficios de sustentar el cambio son claros; se le mantiene la competitividad al sector exportador y se protege a la industria nacional. Puesto que no hay almuerzo gratis, es importante entender que ello acarrea costos, y que el Presupuesto Nacional no da para todo. Solventar las pérdidas del banco implicará, naturalmente, dejar de hacer otro tipo de gasto público. Entendemos que exista controversia respecto a si los costos son mayores o menores a los beneficios. Lo que no se puede pretender es apropiarse de los beneficios sin incurrir en los costos.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?