| 4/9/1999 12:00:00 AM

¿El fin de las tesorerías?

El 2 x 1.000 ha frenado la operación de las tesorerías de los bancos y con ella se cayó su principal fuente de ingresos.

Gravar las operaciones interbancarias con el 2 x 1.000 le podría salir más caro al Gobierno de lo que muchos esperaban. Las subastas de TES ya comenzaron a mostrar signos de desaceleración y se prevé que en las próximas semanas la situación podría empeorar.



Ya no es rentable para las tesorerías de los bancos comprarle TES al Gobierno y después colocarlos entre el público. Esas operaciones estaban diseñadas con el objeto de crear un mercado de largo plazo y darle liquidez al sistema. Sin embargo, con el 2 x 1.000, ese incipiente mercado está en vías de extinción.



Los TES, que son el principal mecanismo de financiación del Gobierno, se colocan en el mercado mediante subastas en las que intervienen los market makers (tesorerías de los bancos) y mediante colocación forzosa por parte de otro tipo de entidades como los fondos de pensiones y las fiduciarias.



Después de que se conoció el fallo de la Corte Constitucional en el que se extendía el gravamen del 2 x 1.000 a las operaciones interbancarias, las subastas de TES tuvieron un descenso del 68% en el monto aprobado durante todo el mes de marzo, con respecto a febrero.



Además, las tasas de estos títulos empezaron a registrar un incremento superior a un punto después de la vertiginosa caída que se dio durante los primeros dos meses del año y que había favorecido la reducción de las tasas de interés del mercado.



El impuesto a las transacciones está, por un lado, reduciendo los montos de TES subastados semanalmente y, por el otro, está empujando un alza de las tasas del sistema financiero para compensarle al intermediario el costo del 2 x 1.000.



En suma, el Gobierno tiene dificultades para completar el cupo de endeudamiento público previsto para cumplir sus planes de gasto e inversión y pondría en reversa la política de disminución para reactivar la economía.



El negocio de los bancos no es tener tesorerías que negocian TES, sino prestarle al público.





Un éxito



Hasta comienzos de marzo la colocación de TES del Gobierno había sido un éxito. En los primeros dos meses, Crédito Público logró colocar $845.306 millones por subasta, de los $2,7 billones que tiene previsto para todo el año.



Sin embargo, en marzo el monto de colocaciones sólo llegó a los $219.562 millones. La peor jornada fue la del 17 marzo, cuando sólo se presentaron ofertas por $11.000 millones frente a los $20.000 millones que estaban disponibles y la tasa de corte fue del 25%.



De hecho, en la subasta del 24 de marzo, el Gobierno debió recortar en 60% el presupuesto de TES programado. De un total de $60.000 millones que estaban previstos finalmente se colocaron $25.000 millones.



Si en la próxima subasta del 14 de abril las cosas no han cambiado, todo apunta a que Crédito Público tendrá que empezar a presionar las tasas con más ahínco para colocar sus papeles, lo que haría más cara la deuda del Gobierno y generaría efectos contraproducentes cuando se está tratando de bajar el costo del crédito.



Mal negocio



La posición propia en TES para los bancos resulta demasiado onerosa con el 2 x 1.000 de por medio. De acuerdo con cálculos realizados por Jaime Castañeda, tesorero del Bancolombia, la intermediación de TES para los bancos no genera utilidades.



Por ejemplo, en una operación de intermediación de TES a un año, con vencimiento el 13 de enero del 2000, el banco compraría $1.058 millones en TES a una tasa de 23,50% e.a. y colocaría en el mercado secundario a una tasa del 23,40% e.a.



Sin el impuesto, el margen neto de la operación sería de $693.000, mientras que con la contribución del 2 x 1.000 el banco perdería $1'423.340 por la operación.



El mercado de los market makers quedaría cada vez más apretado por la caída de los márgenes netos. Ello afectaría el ingreso de los fondos extranjeros y la posiblidad de promover otras alternativas de inversión.



Más efectos



Por otra parte, el sector financiero se queda sin una importante fuente de recursos para compensar la reducción de márgenes que se está dando por el lado de captaciones y colocaciones.



De acuerdo con las cifras de las entidades, del total de ingresos registrados por los bancos el año pasado entre el 20 y el 40% se logró gracias a las operaciones de tesorería, bien sea por intermediación de TES o por préstamos en el sistema interbancario.



Con el 2 x 1.000, ambas alternativas de recursos prácticamente quedan eliminadas pues también los préstamos interbancarios quedaron gravados y el Banco de la República se podría convertir en el único sujeto de liquidez del mercado mediante los cupos para operaciones de apoyo de liquidez que tienen las entidades y que están exentas.



Sin embargo, esta dependencia que tienen los bancos de las tesorerías plantea un cuestionamiento de fondo sobre el negocio de los bancos y su eficiencia. El negocio de un banco consiste en captarle y prestarle al público (empresas y familias) y de ahí deberían provenir sus mayores ingresos. El hecho de que las operaciones con TES sean tan importantes para el resultado de los bancos podría ser el indicativo de que la economía está tan frenada que el Gobierno se ha vuelto el principal cliente. Así las cosas, la única salida que puede propiciar el Gobierno es buscar un mecanismo jurídico que revoque el gravamen para este tipo de operaciones o algún otro incentivo para hacer que el negocio interbancario sea rentable. De lo contrario, el impuesto del 2 x 1.000 no sólo no servirá para apoyar al sector financiero sino que representará un retroceso en el desarrollo del mercado de capitales colombiano.
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