| 5/14/2004 12:00:00 AM

El campo en papeles

Las bolsas de productos están modernizando la financiación y comercialización del sector agropecuario pero aún hay un camino por recorrer. La Supervalores planea impulsarlas.

La Superintendencia de Valores está lista para lanzar una nueva regulación para las bolsas de productos que debería acelerar el cambio de mentalidad que se ha comenzado a gestar en el sector y hacer que las operaciones financieras sigan ganando terreno. Esto sucede en un momento clave, pues si se potencian sus labores, las bolsas de productos se convertirán en una herramienta vital para financiar o cubrir el riesgo de los empresarios agrícolas e industriales que tendrán que competir en el nuevo entorno internacional del Tratado de Libre Comercio, TLC, con Estados Unidos.

El avance de las bolsas de productos agropecuarios en el país permite hoy soluciones de mercado que antes eran impensables. Por ejemplo, los productores de arroz del país ya tienen garantizada la compra del 70% de la cosecha de este año, gracias a las subastas que realiza la Bolsa Nacional Agropecuaria, BNA. Por su parte, las cosechas de algodón, maíz y sorgo del segundo semestre del año cuentan con mecanismos de cobertura cambiaria con el objeto de proteger a los cultivadores contra cambios en el precio del dolar.

La BNA es un escenario para la comercialización agropecuaria y a la vez un instrumento para atraer el capital privado para financiar el campo. De hecho, durante 2003, la BNA canalizó mediante diversos instrumentos alrededor de $315.523 millones de capital para financiar actividades agropecuarias y en los primeros cuatro meses del año, $104.777 millones.

Con la entrada en operación en enero de 1999 de la Cámara de Compensación, un organismo independiente para administrar garantías y servir de contraparte en las negociaciones bursátiles, las operaciones de mercado abierto se dispararon al pasar de $1.000 millones en ese año, a $754.779 millones en 2003. De hecho, el año pasado representaron el 16% de las operaciones y respondieron por el 40% de los ingresos de la BNA. Y cifras preliminares indican que en lo corrido de este año son el 35% de las operaciones que se han realizado.

No obstante el enorme potencial financiero, aún hay un largo camino por recorrer para conformar un verdadero mercado bursátil para el campo colombiano. La mayor parte de los movimientos aún corresponde a operaciones por fuera de bolsa y que solo se registran allí para obtener beneficios tributarios. De hecho, dos terceras partes de los ingresos de los más de 40 comisionistas que actúan en este mercado se generan en operaciones de registro. Tan solo cuatro comisionistas derivan más de la mitad de sus ingresos de otro tipo de comisiones, lo cual muestra la alta dependencia del registro y la poca experiencia de las firmas en el tema financiero.

Si una transacción no se registra en la Bolsa tendrá una retención en la fuente del 1,5% para productos naturales y del 3% para productos procesados. Si se registra en la Bolsa no pagará retención y tendrá un costo deducible de impuestos cercano al 0,45% por comisión. Es una operación atractiva para los clientes y si bien para los corredores no queda un margen muy amplio, las ganancias las hacen por los grandes volúmenes que manejan.

El registro es tan buen negocio que en 2000 se creó en Cali la Bolsa Agropecuaria Colombiana S.A., BACSA, lo cual produjo una reducción en las tarifas de esta operación hasta del 50%.

Luis Guillermo Hoyos, gerente general de BACSA, afirma que "hemos aumentado la participación del 9% en 2001 a cerca del 25% durante lo corrido de 2004, gracias a un crecimiento de más del 100% el año anterior".

Y si bien muchos analistas estiman que el tamaño del mercado no da para que haya dos bolsas, lo cual implicaría que, al igual que las bolsas de valores, terminen fusionándose, BACSA está lista para conformar su cámara de compensación y seguir adelante en su proceso de crecimiento. La presencia de BACSA, predicen algunos, reducirá aún más las tarifas de registro en el futuro y esto inducirá a los corredores a estructurar productos financieros.

Pero hay una mala noticia. Hasta ahora, buena parte del crecimiento de las operaciones de mercado abierto ha sido gestada por acciones de política económica gubernamental y no por iniciativas empresariales. De hecho, cuando se descuenta el valor de las subastas de contingentes de importación, la participación de las operaciones de tipo financiero en el total de las transacciones de la bolsa baja de 35% a 8%.

Se acelerará el cambio

Para acelerar este tránsito y crecimiento hacia un verdadero mercado bursátil para el campo, la Supervalores -que asumió la vigilancia del sector hace menos de dos años y que estaba controlado por la Supersociedades- llevará al Congreso un paquete regulatorio completo (ver recuadro), para profesionalizar y elevar los estándares de los diferentes actores del mercado.

"En la medida en que el mercado perciba normas claras y reglas de juego estables será un incentivo para que se profesionalice", afirma Clemente del Valle, el Supervalores. De hecho, la gente del sector dice que muchos comisionistas de la Bolsa de Valores quieren ingresar a este mercado y habla de un boom de solicitudes para la conformación de nuevas firmas de corretaje. Sin embargo, la entrada es hoy más estricta y los cupos limitados, afirma Gustavo Bernal, presidente de la BNA.

Hasta hace algún tiempo, era común encontrar en el sector, oficinas de corredores con estados financieros imprecisos y desactualizados. La nueva norma los obligaría a adoptar estándares para hacer transparente su información contable e implantar prácticas de buen gobierno corporativo, como revelar sus políticas de manejo de riesgo, operativas y de administración de las cuentas de clientes. Establecerá requisitos de idoneidad para los corredores y los administradores, como lo está haciendo con los traders de las mesas de dinero de las entidades financieras.

La Supervalores también tiene en mente aumentar paulatinamente los niveles de capital mínimo, con lo cual inducirá a los comisionistas a generar comisiones mayores para justificar el costo de la inversión en su 'puesto' de bolsa. La insuficiencia de las comisiones de registro los haría desarrollar nuevas fuentes de ingresos con el diseño y colocación de instrumentos financieros novedosos y mecanismos para cubrimiento de riesgos.

Para las bolsas de productos, la nueva norma reconoce la naturaleza específica de los negocios de commodities. Hasta ahora, su operación parecía bastante calcada de las bolsas de valores, con lo cual se hacían más riesgosas y, en ocasiones, ineficientes. La experiencia de un año y medio de la Supervalores en este campo permitirá ordenar los procesos y los instrumentos para que se ajusten a las prácticas del sector agropecuario.



A futuro

El papel que ha comenzado a jugar la bolsa es de suma importancia pues se ha consolidado lentamente como un escenario seguro y transparente para la comercialización, que les ha permitido a los agricultores negociar el producto con anterioridad a la cosecha y eliminar la necesidad de llevar el producto a un mercado tradicional.

El gobierno piensa que la bolsa se ha constituido en un organismo que apoya la ejecución de políticas del Estado. "La BNA es un componente fundamental de la política del sector pues conforma -junto con Finagro, Banco Agrario y Almagrario- nuestro consorcio financiero", dice Andrés Arias, viceministro de Agricultura.

El mejor ejemplo de cómo la Bolsa es usada como herramienta de política para enfrentar los retos del libre comercio son las subastas de contingentes de importación, agrega Arias. Este mecanismo asigna por martillo un cupo de importación con un arancel más bajo (en alrededor de 15 puntos básicos), a quien esté dispuesto a absorber el mayor porcentaje de la cosecha nacional. La subasta está montada para maíz blanco y amarillo, arroz y algodón, pero la idea es incluir todos los productos que se importen.

Con todo, un analista del sector que prefirió el anonimato, estima que este mecanismo no pasará los exámenes de la Organización Mundial del Comercio, OMC. "La Bolsa no debe ser utilizada como una herramienta proteccionista ni como una forma de 'lavar' retenciones", dijo. "Si uno quisiera ser agresivo, debería eliminar los beneficios tributarios para las operaciones de registro y quizás solo dejarlos para las de mercado abierto", agregó. Así, afirma, la bolsa sería en realidad una herramienta valiosa para generar competitividad en el agro nacional.

Por lo pronto, el gobierno considera que tiene en las subastas un instrumento para promover la producción nacional y que podría defenderlas como un mecanismo válido ante la OMC.

Independientemente de que la participación del Estado sea conveniente o no para el desarrollo de un mercado bursátil para el agro, la BNA se ha convertido en modelo para otras bolsas de productos en Latinoamérica (Centroamérica, Venezuela, Bolivia, Paraguay), incluido Chile.

Por esto, Arias estima que los acuerdos comerciales -más que una amenaza- representan enormes oportunidades. Advierte que, antes que competencia, vislumbra en el panorama una integración de las bolsas en el mercado andino y, eventualmente, con Mercosur.

Así lo piensa también Luis Adrián Pulido, de Corcaribe, la firma comisionista más grande del sector y más activa en la parte financiera, "el TLC y demás acuerdos comerciales, más que una amenaza, son una oportunidad. No nos podemos quedar parados en algo que fue bueno".

Pero para que la Bolsa se convierta en una herramienta para el TLC, el cambio de mentalidad que se ha comenzado a dar en el agro debe generalizarse. El nuevo proyecto de ley será un renovado impulso a este trascendental cambio.
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