| 2/2/2007 12:00:00 AM

El año del futuro

Las condiciones están dadas para promover la cultura de gestión de riesgo en el país. Hay nuevos productos en la bolsa de Nueva York, y la bolsa colombiana está actualizando sus instrumentos de cobertura.

El lanzamiento de los contratos a futuro dólar peso por parte del New York Board of Trade (NYBOT), la bolsa de commodities de Nueva York, podría marcar el despegue definitivo del mercado de futuros en el país. Este producto brinda a los exportadores una nueva posibilidad para fijar el precio del dólar en una fecha futura, pero con la ventaja de tratarse de contratos con condiciones estandarizadas que no tienen el riesgo de contraparte, pues cuentan con el respaldo de una bolsa con gran tradición.

La coyuntura para este producto es la más adecuada, porque la revaluación de los últimos años les ha mostrado a los exportadores que tienen que cubrir su riesgo, y en el país no existía este tipo de coberturas. Lo más parecido a un futuro que ofrece el mercado colombiano son las Operaciones a Plazo de Cumplimiento Financiero (OPCF), ofrecidas por la Bolsa de Valores de Colombia, BVC. Sin embargo, no han despegado como deberían ante la ausencia de una Cámara de Compensación y Riesgo Central de Contraparte, un mecanismo que garantiza que siempre habrá un comprador y un vendedor, porque la Cámara entra al mercado cuando no hay ofertas en alguno de estos sentidos.

Sin embargo, las OPCF podrían despegar antes de que termine el año, porque el proceso de conformación de la Cámara se está acelerando. Según Juan Pablo Córdoba, presidente de la BVC, "la Cámara estará lista para finales de este año e inicialmente saldría con dos productos: uno de tasa de cambio y otro de TES". Por ahora, la BVC modificó las condiciones de sus contratos de cobertura cambiaria para hacerlos más líquidos y menos costosos.

Luego de dos años de trabajo, están en la etapa de la conformación de una sociedad promotora de la Cámara que se encargue de contarle al mercado la propuesta para la nueva entidad (modelo de negocios, reglamento, productos, modelo de riesgo, etc.). No obstante, hay muchas discusiones por resolver y se requieren avances desde el punto de vista regulatorio. Por ejemplo, inicialmente se ha dicho que la nueva entidad requeriría un capital similar al de una corporación financiera (alrededor de US$10 millones), aunque esto dependerá del nivel de garantías que se quiera establecer para la Cámara.

Además, la bolsa modificó las condiciones de las OPCF para hacerlas más competitivas. Los cambios van desde una reducción de las tarifas para los operadores, hasta un programa de creadores de mercado para aumentar la liquidez, donde se han seleccionado hasta ahora a Interbolsa, Correval y Corredores Asociados. Además, hay bancos interesados en participar en el programa. También se modificó la forma de negociación, los horarios, la centralización de pagos, etc.

Según la BVC, las OPCF tienen varios beneficios frente a los lanzados por NYBOT, como que tienen montos más pequeños (US$5.000) y con vencimientos semanales, por tanto, son más flexibles. Además, se transan electrónicamente, lo que les da un mayor acceso a un mayor número de entidades, mientras que las operaciones y las garantías se liquidan localmente en pesos, con lo cual los procesos son más simples, entre otros.
Estos nuevos y renovados mecanismos le traerán un mayor dinamismo y liquidez al mercado de derivados. Incluso a los mismos forwards, el mercado más desarrollado para cubrir los riesgos cambiarios con que se contaba. El volumen de estos contratos que son ofrecidos por los bancos a la medida de sus clientes y no pasan por bolsa, se ha triplicado en los últimos tres años ante una mayor demanda del sector real.

A pesar de la velocidad con que se está actuando para diversificar y mejorar la oferta, el mayor obstáculo que tendrán que vencer los nuevos productos de futuros es que en el país no hay una cultura de gestión de riesgo, por lo que el grueso de empresarios desconoce estos mecanismos.

Aún falta cultura

Para Luis Alberto Godoy, uno de los mayores conocedores del tema de derivados en el país y director de Gestión de Riesgos S.A., una compañía que asesora y presta outsourcing a importantes compañías en el tema, persisten concepciones equivocadas sobre lo que es el riesgo y sobre lo que son los instrumentos de cobertura.

Según Godoy, lo primero que los empresarios deben comprender es que los precios no son predecibles, menos en mercados cada vez más globalizados. Y que, por tanto, no deberían tomar decisiones con base en predicciones pues están exponiendo su empresa a riesgos. Y lo segundo, que los mecanismos de cobertura reducen (y no aumentan) el riesgo de la empresa. Esto surge pues los empresarios no identifican ni miden sus riesgos y, por tanto, no los gestionan ni cubren.

Para Alejandro Piedrahíta, gerente de estructuración y manejo de riesgo en el Grupo Bancolombia, área creada para prestar asesoría frente a los grandes clientes de la entidad, "los empresarios miran el derivado de modo independiente y quieren que este instrumento les genere dinero y así miden la gestión del tesorero. Es decir, quieren garantizar rentabilidad, mediante las variables que no son de su control. Olvidan que el objetivo del derivado no es hacer dinero (a menos que sea un especulador). Es estabilizar el flujo de caja y garantizar un margen". "La gerencia cuenta con cerca de 60 clientes, entre los que están algunas de las empresas más importantes del país", agrega.

Precisamente para fomentar la cultura de gestión de riesgo, el Ministerio de Agricultura ha venido montando esquemas para que los agricultores empiecen a entender y utilizar estos mecanismos. Uno de ellos es subsidiar parte de la prima de los productos que tomen con el sector financiero, lo que ha sido muy criticado por algunos analistas que sostienen que esto es como si el gobierno decidiera pagarles las primas del seguro del carro a corredores expertos.

En este programa ya se han invertido $43.000 millones y cerca de la mitad de estos recursos fueron absorbidos por los sectores de flores y banano, afirmo Andrés Camaro, jefe de riesgo de la BNA, entidad ejecutora del mecanismo.

Más que dólar

Tal vez uno de los grandes errores es que, si bien las empresas ven la tasa de cambio como la variable que más volatilidad le introduce a su negocio y, por tanto, más afecta su flujo de caja, se olvidan de otras variables gestionables que pueden generar mucho más riesgo, como las tasas de interés y los precios de las materias primas e insumos básicos, entre otros. Por esto, habrá que trabajar también en estos frentes para tener un mercado de capitales completo.

Se requerirán cambios regulatorios para lograrlo. De hecho, la Superfinanciera está haciendo una revisión integral de la normatividad sobre contabilidad, valorización y normas prudenciales de los derivados para modernizarla y adecuarla a estándares internacionales. Se estima que la nueva normatividad podría estar lista en cerca de un mes. Además, hay otros cambios necesarios. Por ejemplo, para que el mercado de derivados de tasa de interés se desarrolle, es urgente crear una tasa que refleje el verdadero costo del dinero en el corto plazo.

Los empresarios colombianos no pueden seguir basando su competitividad en factores que no pueden controlar. Deben aprender a realizar adecuadas estrategias de cobertura para concentrarse en hacer rentables sus negocios. Este debería ser un tema prioritario en la agenda del gobierno y los empresarios, considerando la competencia que se avecina con la firma de los tratados de libre comercio.
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