| 7/6/2011 6:00:00 PM

Decisiones costosas

Las pólizas de seguros para gerentes y miembros de junta están en pleno furor. ¿Qué hay detrás de este fenómeno que está cobrando tanta importancia en Colombia?

Contratar la construcción de un edificio, sin contar con la autorización de la junta directiva y sin que esta actividad estuviera dentro del objeto social de la empresa Agro S.A., le costó a su antiguo gerente más de $600 millones de su bolsillo.

Esta sanción, que fue ratificada en segunda instancia en noviembre pasado, se originó en una demanda que instauraron los accionistas de la empresa contra el gerente, a quien acusaron de extralimitarse en sus funciones y, además, de no preocuparse por conocer los detalles del mencionado contrato, que es uno de los deberes de cualquier administrador de una empresa en el país.

Litigios como este, así como el sonado caso entre Bancolombia y la familia Gilinski, cuyos costos de defensa se calcula superaron los US$11 millones durante la década que duró el pleito, han sido los propulsores de un seguro que existe en el país desde finales de los 90, pero que solo en los últimos años se ha puesto de moda.

Se trata de una póliza que cubre a directores y administradores de las demandas que surjan como resultado de sus decisiones en las empresas, también conocida por su sigla en inglés D&O (Directors and Officers).

Estos seguros fueron creados en Estados Unidos a finales de los 50 y a Colombia llegaron de la mano de la Ley 222 de 1995, la cual establece que los administradores deben responder solidaria e ilimitadamente con su patrimonio por los perjuicios que por sus desaciertos, descuidos o negligencia, en sus labores como administradores, ocasionen a la sociedad empresarial, a los socios o a terceros.

Con excepción del caso de Agro S.A., en el que los jueces decretaron el pago de una indemnización, que incluye perjuicios, lucro cesante e intereses moratorios, dado que determinaron que la empresa fue víctima de una mala gestión, los pleitos por este motivo pocas veces llegan a una decisión final y las coberturas de D&O se usan primordialmente para pagar gastos de defensa, que muchas veces son lo más oneroso de estos procesos.

¿Primero las máquinas?

Diana Martínez, gerente de líneas financieras de Chartis -aseguradora que acaba de remodelar su póliza de D&O-, explica que este seguro está creciendo porque cada vez hay más empresas que exportan o que cotizan sus acciones en el exterior, y esto las vuelve vulnerables a demandas, en particular en Estados Unidos, un "país muy litigioso".

Agrega que, por este motivo, las grandes empresas tienen clara la importancia de dicha cobertura, mientras en las pequeñas y medianas les dan prioridad a los seguros para proteger sus edificios y máquinas.

Los seguros de D&O son tomados por las empresas y en Estados Unidos son un requisito que exige cualquier ejecutivo antes de aceptar un cargo directivo. En Colombia, no obstante, hay una dualidad: mientras algunos miembros de juntas directivas no lo ven como una necesidad, otros aseguran que es "irresponsable no tenerlos".

"Sin un seguro de ese tipo, no es buen negocio estar en una junta directiva", dice un ex miembro de la junta de Ecopetrol, quien agrega que es más riesgoso aun cuando la empresa es pública o maneja dineros públicos, pues las investigaciones de Contraloría y Procuraduría son una amenaza latente y costosa.

Justamente en esa situación deben estar quienes administraron las empresas de los Nule y las del Grupo Saludcoop, pero se debe tener en cuenta que los seguros de D&O no cubren la indemnización si se demuestra que los administradores obraron de mala fe o con dolo y tampoco pagan las multas o sanciones impuestas por las Superintendencias.

Sin estadísticas

Aunque las aseguradoras dicen que esta cobertura está en pleno crecimiento en el país, no hay cifras consolidadas que las respalden, dado que el gremio del sector, Fasecolda, no lleva un conteo particular de las pólizas de D&O, sino que las suma con las demás de responsabilidad civil.

Se presume que todas las firmas que están en Bolsa la tienen, algunos consideran que las EPS y las firmas del sector financiero también están cubiertas, debido a que operan en un sector con una alta probabilidad de demandas. Una actividad en la que es evidente el vacío es la construcción, que con los recientes escándalos también se ha vuelto bastante susceptible a recibir demandas.

Para Carolina Zalamea, vicepresidente de líneas financieras de Delima Marsh, este seguro no está más extendido en el país porque las reclamaciones no son evidentes, pero poco a poco hasta las Pymes entienden su exposición al riesgo. Por ejemplo, su firma lleva un proceso de una empresa de economía mixta en donde las pretensiones de los demandantes ascienden a $150.000 millones y, aunque es factible que al final la suma sea mucho menor o, inclusive, no se pague nada, los abogados cobran en proporción a las pretensiones.

El costo de esta póliza varía según el monto que se desee asegurar y en el país puede ir desde los US$500.000 hasta los U$$30 millones, dependiendo de la exposición de la firma que lo tome. Las primas anuales arrancan en $1,5 millones para el monto más bajo, $5 millones para una cobertura de US$2 millones o $15 millones para la más alta.

La excepción de Buffet

Aunque en el mundo desarrollado el seguro es un tema cultural y casi obligatorio, una de las grandes excepciones de las pólizas de D&O son las empresas del multimillonario Warren Buffett, quien se niega a comprarles esta cobertura a sus administradores, en particular a los de su conglomerado Berkshire Hathaway que, entre otras cosas, vende seguros.

El argumento de Buffett es que sin esta póliza los administradores se ven obligados a realizar bien su trabajo "si ellos ponen en riesgo nuestro dinero, también pondrán en riesgo el suyo", escribió en el balance de 2010, que fue reseñado por la revista Business Insurance.

Otra cosa piensan en China, donde las pólizas de D&O están disparas debido a que cada vez un número mayor de sus empresas enfrentan demandas, en particular las que tienen operaciones en Estados Unidos.

Según cálculos de Marsh, este año 26 firmas chinas han sido demandadas en estrados norteamericanos, el doble que en todo 2010.

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