| 5/1/1993 12:00:00 AM

Cubra su riesgo cambiario

Que digan qué no se puede hacer y dejen hacer todo lo demás.

En Francia todo está permitido, excepto lo que la ley expresamente ha prohibido; en Alemania todo está prohibido, a excepción de lo que la ley expresamente ha permitido; en la Unión Soviética todo estaba prohibido, incluido aquello que la ley había permitido; en Italia todo está permitido, especialmente aquello que la ley ha prohibido.

Durante muchos años, las autoridades económicas, quizás pensando que los colombianos nos parecíamos mucho a los italianos, nos dieron un régimen cambiario digno de los rusos. El Decreto 444 de 1967 estuvo vigente hasta la expedición de la Ley 9 de 1991.

Esta última recibe desarrollo en la Resolución 57 de la poco añorada Junta Monetaria. Al finalizar marzo del presente año, dicha disposición ha sido adicionada y modificada por 31 resoluciones más. La dramática extensión de nuestra actual legislación cambiaria sugiere que la junta Directiva del Banco de la República

(JDBR) ha optado por tratamos como alemanes. Como es lógico, en tanto se insista en que en Colombia existe control de cambios con importantes y crecientes excepciones, el continuo aumento de estas últimas generará una legislación cambiaria extensa y, con toda seguridad, confusa.

Ha llegado el momento de que la autoridad económica nos den tratamiento de franceses. Es decir, que se establezca un régimen de completa libertad cambiaria, con algunas excepciones específicas. En la medida en que estas últimas vayan disminuyendo, lógicamente la legislación se volverá más sencilla. La complejidad y extensión de las normas es un aspecto que no se debe menospreciar. A juzgar por la dimensión actual de la Res. 57, se podría pensar que en el país opera un asfixiante control de cambios. La realidad es bien diferente; la normatividad se ha extendido precisamente porque los controles se han relajado.

En adición a las diversas normas de liberalización cambiaria mencionadas en un artículo aparecido en el anterior número de esta revista, conviene describir dos disposiciones adicionales adoptadas durante el último año. De una parte, mediante la Res. 7 de febrero 5 de 1992, la JDBR autorizó a los residentes en el país a contratar crédito externo para, entre otras cosas, financiar gastos en el país correspondientes a proyectos de inversión en activos fijos productivos y capital de trabajo, siempre que hayan sido otorgados por entidades financieras del exterior, y con la condición de que la obligación total no sea exigible antes de un año.

Haber adoptado una disposición de este estilo en momentos en que el país no requiere de divisas adicionales, refleja la intención de las autoridades de permitir una mayor movilidad de capitales, que incremente la competencia al sistema financiero doméstico. La libertad de contratar créditos externos es un mecanismo regulador de las tasas de interés.

Adicionalmente, en diciembre 4 de 1992, mediante la Res. 51, la JDBR reglamentó, con prudentes limitaciones, las operaciones a futuro peso-dólar, mediante las modalidades de contratos de entrega a futuros (forwards), permutas financieras (swaps) y opciones de compra (call) y de venta (put).

Este tipo de operaciones puede realizarse entre intermediarios del mercado cambiario con residentes en el país, con otros intermediarios cambiarios, o con no residentes en el país que quieran protegerse del riesgo cambiario. Un contrato forward significa que las partes se comprometen a negociar una cantidad de dólares en un futuro, a un precio predeterminado.

Una opción es un derecho, mas no una obligación, de en un futuro comprar (call) o vender (put) una cantidad de dólares a un precio predeterminado. Swap es un intercambio de obligaciones entre las dos partes. Un swap de monedas permite intercambiar el servicio de una deuda en dólares por otra obligación pactada en pesos.

Este tipo de operaciones minimizan el riesgo cambiario de actividades de inversión extranjera o de comercio exterior. Benefician, por lo tanto, a nacionales que antes tenían que violar las normas cambiarias efectuando este tipo de coberturas mediante el mantenimiento de depósitos en el exterior. Con los contratos forward y las opciones call y put, el público asegura una tasa de cambio futura para sus operaciones y así se cubre del riesgo cambiario. Con los swaps también se cubre el riesgo, al poder convertir deudas de dólares a pesos.

En tanto continúe la saludable liberalización de la economía colombiana, y en virtud a que la afluencia de divisas, producto del desarrollo de Cusiana, con seguridad incrementará la necesidad de remover trabas a la movilidad internacional de los capitales, seria muy conveniente que las autoridades establecieran, de una vez, un amplio régimen de libre movilidad de capitales, diciéndole a los agentes cuáles son las pocas operaciones que están prohibidas, en lugar de continuar ampliando la lista de opciones que están permitidas. Cuando el vaso está a medio llenar, se puede argumentar que está medio desocupado; cuando el vaso está prácticamente lleno, no tiene sentido afirmar que está muy poco desocupado.
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