Contra viento y marea

| 2/8/2002 12:00:00 AM

Contra viento y marea

Las administradoras de fondos de cesantías han aprendido a manejar recursos a corto plazo y a sacarles la mayor rentabilidad. La cultura del no ahorro en Colombia las obligó a ello.

El 14 de febrero vence el plazo para que las empresas consignen las cesantías de sus empleados, y las administradoras de fondos de pensiones y cesantías (AFPC) se preparan para continuar, por segundo año consecutivo, con un bajo nivel de consignaciones. A lo sumo, esperan recibir alrededor de $900.000 millones, el mismo valor real que obtuvieron el año pasado, y que fue uno de los de menor crecimiento en los 11 años de existencia de estas entidades. La razón para el pesimismo es clara. El desempleo urbano está en el 16,4% y el empleo temporal está aumentando.



También están preparados para que en los próximos meses sus afiliados retiren alrededor del 96,8% del valor consignado en febrero, porque ese ha sido el comportamiento histórico, a pesar de las campañas de educación y otras estrategias, como sorteos, que han emprendido las administradoras tratando de fomentar una cultura del ahorro entre sus usuarios.



Esta conducta ha hecho que los fondos de cesantías, que a diciembre de 2001 manejaban $2,1 billones, perciban una rentabilidad menor a los fondos de pensiones obligatorios al tener que realizar inversiones de corto plazo. No obstante, los fondos de cesantías han generado durante los dos últimos años en promedio una rentabilidad mayor en 6,2% a la rentabilidad mínima exigida por la Superintendencia Bancaria de 10,15% y mayor a la que se obtendría individualmente en una cuenta de ahorros o un CDT, gracias a una administración profesional de los recursos.



De hecho, cálculos para el sistema indican que una persona que ganara el salario mínimo desde 1991 y nunca hubiera retirado sus cesantías tendría hoy un capital acumulado cercano a $4 millones, gracias a la rentabilidad.



Skandia se ha destacado porque ofrece una rentabilidad muy superior al promedio del sistema con una volatilidad mucho menor. Esto obedece, según Juan Manuel Velásquez, director de mercadeo de Skandia, a una fuerte labor de asesoría que ha generado entre sus clientes una mayor conciencia de la importancia del ahorro.



A largo plazo, debido a que el mercado de las cesantías ya está muy maduro, no se espera un crecimiento real de los fondos de cesantías hasta que el empleo repunte significativamente. Por ahora, las 6 AFPC se han dedicado a competir con servicio. Básicamente, las compañías han buscado ofrecer toda la tecnología posible para facilitar la liquidación a los empleadores con software especializado y el pago de los aportes vía correo electrónico, internet o teléfono para las compañías más pequeñas. Incluso, compañías como Protección ofrecen líneas de crédito especiales para el pago de cesantías por medio de Bancolombia. Por el lado del afiliado, se han centrado en darle información detallada de modo ágil y oportuno, con extractos vía internet, y brindarle una asesoría personalizada.



Aunque las AFPC han aprendido a convivir con el retiro masivo de las cesantías, el alto desempleo en el país ha empezado a mover opinión en torno a cerrar los caminos que la ley abrió para facilitar el retiro de estos recursos, y convertir este ahorro en un verdadero seguro para cuando el trabajador quede cesante. Y si esta iniciativa sale adelante, podría potenciar el papel que cumplen los fondos para el desarrollo del mercado de capitales.



¿Seguro para cesantes?

Además del retiro total por terminación del vínculo laboral, la ley permite retiros parciales con destino a compra y mejoramiento de vivienda, liberación de gravámenes hipotecarios y educación superior del afiliado y su grupo familiar. Para Rodrigo Galarza, vicepresidente de Asofondos, esto se ha convertido en una válvula de escape para que el afiliado retire su dinero. Según Luis Fernando Restrepo, presidente de la AFPC Santander, la ley es muy laxa por lo que sería conveniente que el gobierno restringiera el retiro de las cesantías. Las AFPC corroboran este punto, pues entre el 60% y el 80% de estos recursos han sido tradicionalmente retirados para remodelación de vivienda, la fórmula menos controlada para acceder a ellos.



Para contrarrestar las carencias del actual sistema, Asofondos ha propuesto una reforma al régimen vigente, que busca consolidar una base de ahorro para cada trabajador destinado a solventar períodos de desempleo, lo que se convertiría en una especie de seguro de desempleo, sin costos fiscales adicionales ni la creación de nuevos impuestos a la nómina.



La propuesta busca definir una meta mínima de ahorro en la cuenta individual equivalente a 6 o más meses del salario del trabajador, limitar el uso de las cesantías a algunos fines meritorios, como compra de vivienda y educación superior, fortalecer la reglamentación para asegurar la correcta destinación de los recursos, establecer retiros graduales mensuales y, por último, crear un seguro para el caso de que un afiliado pierda el empleo y su ahorro acumulado no permita garantizar un determinado porcentaje de su último salario (40%) y que cubra el faltante por un tiempo razonable (6 meses). Este seguro sería financiado con una pequeña proporción de los aportes de todos los afiliados.
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