| 2/4/2016 12:00:00 AM

Cesantías pueden salvarlo en este tiempo de inestabilidad

El desempleo sigue siendo el principal causante del retiro de las cesantías y le sigue el mejoramiento de la vivienda. Pero ojo: no hay que perder el foco.

Puede suceder, nadie está exento de ello: quedar desempleado es una realidad que toca a cualquiera y las cesantías son un respaldo que permite sobrellevar la ausencia de ingresos.

De acuerdo con los cálculos de los fondos de pensiones y cesantías, una persona en Colombia se demora seis meses en promedio en encontrar un trabajo nuevo, tiempo en el que deja de recibir ingresos y en el que debe seguir cumpliendo con sus compromisos económicos. En ese sentido, estos recursos se convierten en un ‘salvavidas’ en esos momentos de crisis. 

Según la Asociación Colombiana de Administradoras de Fondos de Pensiones y Cesantías (Asofondos), en 2015 los trabajadores retiraron $1,4 billones de cesantías por cuenta de la terminación de contrato laboral, que registró un crecimiento de 14,3% frente a 2014. De acuerdo con el gremio, este uso participó con 35,7% del total de retiros, por encima de otros como financiación de vivienda (25%), mejoramiento del inmueble (26,4%) y educación (9,3%).

No hay que olvidar que las cesantías son una prestación social a la que tienen derecho los trabajadores: está a cargo del empleador y es generada por un vínculo laboral. Sin embargo, para aquellos que reciben salario integral (el mínimo es de cerca de $9 millones) no existe la obligación de reconocerlas.

“Es importante invitar a los trabajadores a que asuman estos recursos como el mejor seguro de desempleo. De no necesitarlas para este propósito, las cesantías proyectadas en el largo plazo pueden constituirse en un medio que sume para 30% de la cuota inicial de una vivienda, así como una carta de presentación ante las entidades financieras”, afirma el presidente de Colfondos, Alcides Vargas.

El momento oportuno

El objetivo principal de este auxilio es amparar al afiliado en caso de quedar desempleado o cesante; sin embargo, la ley colombiana permite destinar el ahorro de las cesantías para temas relacionados con educación y vivienda.

“En lo referente a vivienda, las cesantías se convierten en recursos que, bien ahorrados, pueden proporcionar a los afiliados el capital para comprar un lote, una vivienda nueva o usada, o para pagar la cuota inicial de la misma. Adicionalmente, las personas que ya cuentan con vivienda propia o familiar pueden destinar estos recursos para realizar mejoras o adecuaciones en sus residencias, o para el pago de impuestos, como el predial o el de valorización”, afirma Andrés Vásquez Restrepo, vicepresidente comercial de Porvenir.

En ese sentido, si alguien está pensando ahorrar las cesantías durante un año o más para pagar la cuota inicial de una casa, dejar los recursos en un portafolio de largo plazo permitiría que el capital crezca dependiendo el comportamiento de los mercados. En cambio, si la persona ya tiene vivienda y paga el impuesto predial con las cesantías todos los años, un portafolio de corto plazo le permite que el dinero que le consigna la empresa por cesantías no se vea expuesto a los riesgos de mercado.

Y, sobre todo, si se mira el estado actual de la economía, es el momento en que hay que mantener los ojos bien abiertos y no buscar excusas o inventar trampas para retirarlas. Por ejemplo, el Banco de la República disminuyó el estimativo de crecimiento de la economía a 2,7% este año, mientras que el propio Gobierno la rebajó a 3%, después de haberla proyectado en 3,2%.

De hecho, los propios fondos destacan como la principal finalidad de las cesantías la protección al trabajador, en especial en esta coyuntura en la que la inestabilidad laboral está presente. “Es ahi´ cuando este ahorro adquiere su importancia como mecanismo de proteccio´n”, asegura Santiago Montenegro, presidente de Asofondos.

Esa necesidad de protección no solo se orienta a quienes ganan menos sino a los más jóvenes. De hecho, las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) indican que el desempleo afecta al segmento de trabajadores con edades que oscilan entre los 14 y 28 años.

Por su parte, el presidente del Fondo Nacional del Ahorro (FNA), Augusto Posada, advierte que para que entidades como la que dirige puedan administrar los recursos de un trabajador, es importante reconocer los beneficios que se les dan a los afiliados. “No existe cobro adicional por administración o retiro en tener las cesantías en la entidad y el rendimiento reconoce el IPC y, además, las tasas de interés en crédito hipotecario o crédito educativo son muy favorables para nuestros afiliados”.

En todo caso, en tiempos de desaceleración de la economía la expectativa es que los trabajadores ahorren sus cesantías. Es mejor usar este ‘salvavidas’ cuando realmente se necesita.

¿Cuándo retirarlas?

Si bien constituyen un auxilio de desempleo, la ley colombiana permite destinar las cesantías para proyectos de educación del afiliado, sus hijos, la del compañero/a permanente y para comprar, construir o realizar mejoras a la vivienda. “Es importante que el afiliado calcule el dinero que debería dejar ahorrado en caso tal de que quedase desempleado y tuviera que cumplir con sus gastos por un determinado periodo de tiempo. Una vez haga estas proyecciones, puede organizar sus objetivos de ahorro y proyectos familiares en cuanto a vivienda y educación”, afirma Andrés Vásquez, de Porvenir.

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