| 2/16/2007 12:00:00 AM

Combustible para las empresas

Están dadas las condiciones para que los fondos de capital privado locales arranquen definitivamente. Con esto, las empresas tendrán una nueva opción de financiamiento y los inversionistas una nueva alternativa de inversión.

El 31 de enero pasado, el Fondo Transandino Colombia, fondo de capital privado administrado por SEAF, anunció que invertirá US$2 millones en Refinancia S.A., una empresa colombiana especialista en compra y administración de cartera vencida, que se convirtió en la primera compañía en recibir este tipo de capital. Este hecho, que pasó prácticamente inadvertido, podría marcar el inicio de una nueva etapa en la industria de los fondos de capital privado. Estos fondos son un vehículo estratégico para canalizar ahorro privado e institucional hacia empresas no listadas en el mercado de valores y, además, representan una nueva alternativa de diversificación de los portafolios y de rentabilidades más altas a mediano y largo plazo para los inversionistas.

La operación de SEAF muestra que estos fondos tienen las condiciones dadas para su despegue definitivo. Por un lado, urgen nuevas alternativas de inversión, porque el portafolio de la mayoría de inversionistas, incluyendo el de los institucionales que llegó a más de $55 billones a diciembre de 2006, sigue concentrado en papeles del gobierno y los activos tradicionales presentan bajas rentabilidades. Y por el otro, hay un gran número de compañías medianas y pequeñas (solo el 10% de las 5.000 empresas más grandes del país tiene ventas por encima de $100.000 millones) que están creciendo pero que requieren capital y/o un redireccionamiento estratégico para aumentar su competitividad y enfrentar la mayor internacionalización que plantean los Tratados de Libre Comercio (TLC).

A estas dos coyunturas que vienen de tiempo atrás, se sumará un factor adicional que les permitirá despegar a estos fondos y es que en uno o dos meses estará listo un nuevo marco regulatorio (ver recuadro) para las carteras colectivas, que al traer un capítulo específico para los fondos de capital privado facilitará el desarrollo de las diferentes iniciativas que hay en el mercado (ver tabla). La consolidación de esta industria, que es muy conocida y exitosa en el mundo, dependerá de la receptividad de los empresarios e inversionistas y del surgimiento de gestores profesionales y creíbles. Para ayudar en esta tarea, la Bolsa de Valores de Colombia desarrollará este año, mediante su programa Colombia Capital, varias ruedas de negocios.

Los precursores
Durante los 90 se presentó una primera ola de fondos internacionales que compraron posiciones minoritarias en empresas como Carulla (NewBridge), Diaco y Cine Colombia (Laef), y empresas de energía (Darby), entre otras. Muchas de ellas tuvieron que quedarse más tiempo del previsto ante la recesión que bajó el apetito por este mercado. Sin embargo, con la recuperación y gracias a la resolución de 2005 que permitió a los inversionistas institucionales invertir en este tipo de iniciativas, comenzaron a fraguarse proyectos más locales.

El primero fue un fondo cerrado de hidrocarburos para la exploración y producción de petróleo en campos menores en Colombia promovido por Ecopetrol y gestionado por Laefm Colombia. De los US$62,3 millones (incluidos recursos de Ecopetrol y empresas del sector petrolero, inversionistas institucionales, empresas del sector real y financiero) que alcanzó el fondo, se han invertido alrededor de US$20 millones en 11 proyectos de exploración. De ellos, 6 van en una etapa avanzada de ejecución y 2 han resultado exitosos. Según Eduardo Elejalde, presidente de Laefm Colombia, están planeando y estructurando un fondo de inversión forestal que tendría entre US$40 millones y US$60 millones.

Por su parte, el fondo administrado por SEAF y creado a finales de 2005 asciende a US$17 millones, US$7 millones por un fondo para la región andina (compuesto por Bio, de Bélgica y Seco, de Suiza) y USAID, y el restante son compromisos de tres fondos de pensiones (Protección, Porvenir, Colfondos) y dos aseguradoras colombianas (Bolívar, Suramericana). Luego de analizar más de 250 empresas y hacer su primera inversión, el fondo espera realizar entre 7 y 9 inversiones en los próximos dos años.

Según Héctor Cateriano, director general de SEAF Colombia, "buscamos empresas en crecimiento en industrias con altas barreras de entrada y un equipo gerencial muy profesional que conoce el mercado y sabe para dónde va".

Nuevos socios
Por otra parte, hay un buen número de iniciativas que están a la espera del nuevo marco regulatorio para presentar su reglamento y poder acceder a recursos de inversionistas institucionales. Por ejemplo, Top Sales Capital, creada por Juan Blanco, ex vicepresidente del ABN Amro Bank y ex presidente de Cititrust, Héctor Cuéllar, ex presidente de American Express en Europa y José Julián Martí, diseñador y constructor, será otro fondo dirigido a las pyme colombianas con ventas entre US$1 millón y US$20 millones. Mientras, otra iniciativa, Capital Partners, planea grandes inversiones (entre US$20 y US$50 millones) para adquirir control en grandes y medianas empresas con conceptos ya probados para llevarlas a otro nivel aprovechando su experiencia internacional. Este fondo está constituido por Jaime Maldonado, ex socio de Booz-Allen para México y la región andina, y Palmfund Management (Carlos E. Gómez y Diego Acevedo). De hecho, este fondo internacional que invierte en la región participará con buena parte del capital de Capital Partners en Colombia. "En Colombia, hay un alto talento gerencial no explotado pero que con los incentivos correctos podría generar un alto valor", afirma Maldonado.

Por su parte, Tribeca Partners será un fondo de gran tamaño, cerca de US$200 millones, puesto que busca tener un carácter más regional. "El objetivo es poner a Colombia en el mapa de esta industria en la región, pues tiene una posición y unas condiciones que a mi juicio no han sido lo suficientemente explotadas", afirma Luc Gerard, ex presidente de Philip Morris, presidente del fondo y su creador junto con Interbolsa, la mayor comisionista del país. En el último año, esta empresa ya ha realizado más de 9 adquisiciones creando la mayor empresa de home care de la región, y compró algunas compañías con marcas muy posicionadas en el exterior, como Onda de Mar. Además de salud y empresas con marca, la firma busca compañías que hayan encontrado formas rentables y replicables de atender los mercados de estratos bajos.

Otro fondo de carácter regional es Altra Investments, una firma creada a comienzos de 2005 por Mauricio Camargo, ex socio de McKinsey Colombia, y Darío Durán, ex vicepresidente de inversiones de Valores Bavaria, que a la fecha ha invertido US$35 millones en tres transacciones: Digitex, empresa de outsourcing en España y Latinoamérica; Bioterra, proyecto de etanol en Perú, y está en proceso de cierre de una empresa de logística en el país.

Otra iniciativa inscrita en Colombia Capital es la de Promotora de Proyectos S.A. y Bolsa & Renta S.A., que tienen experiencia en la creación y promoción de empresas, gestión de proyectos, banca de inversión y mercado de capitales.

Por último, está Corficolombiana, la cual está pasando de ser un intermediario financiero para concentrarse en el negocio de banca de inversión y la administración de portafolios. Por sus características, este esfuerzo es más masivo y estará destinado a que los inversionistas institucionales financien grandes proyectos de infraestructura. Cada fondo estará entre US$100 millones y US$300 millones y la corporación planea invertir ente el 10 y 15% de cada fondo. Según Pedro Nel Ospina, presidente de la entidad, se busca aprovechar la experiencia de la entidad en administración de portafolios y entidades (actualmente tiene un portafolio de 75 compañías y está activo en más de 40 juntas directivas) y su capacidad patrimonial.

El fondo se concentrará en infraestructura, propiedad raíz comercial y cultivos de tardío rendimiento, segmentos en el que hay un alto conocimiento dentro del grupo.

También se habla de muchas otras personas y entidades interesadas en conformar sociedades de este tipo en Colombia, e incluso de inversionistas internacionales, como el grupo centroamericano Aureus.

Camino por recorrer
El gran reto de la industria de fondos de capital privado y el país será generar la apertura mental en la pyme y la gran empresa, en su mayoría de carácter familiar y cerrado, para que superen el temor a la pérdida de control y los vean como una opción de financiamiento y fuente de competitividad.

Por su parte, las empresas deberán elevar sus niveles de gobierno corporativo. Esto incluye llevar su contabilidad a estándares internacionales, elevar su transparencia y mejorar la protección a los accionistas minoritarios para ser susceptibles de inversión.

Además, los gestores que se conformen tendrán que mostrar experiencia y confiabilidad para levantar recursos de los inversionistas institucionales y ellos, a su vez, tendrán que mostrar su sofisticación para estudiar las mejores alternativas.

También se requiere seguir avanzando en la regulación para eliminar sobrecostos y que el mercado sea el mejor rector. Por ejemplo, a futuro se requerirán cambios en el régimen de inversiones y la rentabilidad mínima de los inversionistas institucionales, así como cambios en el régimen tributario para incentivar esta alternativa de inversión. Por último, todas las medidas que propendan por el desarrollo del mercado de valores para generar un mercado líquido son necesarias para brindarles a futuro una opción de salida y desinversión a los fondos que se están gestando.

Se están dando los primeros pasos, pero aún falta un largo camino por recorrer. Las condiciones están dadas para convertir a los fondos de capital privado en una fuente de dinamismo empresarial y motor adicional de desarrollo.

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