CARTERA - señal de alerta

| 4/28/2000 12:00:00 AM

CARTERA - señal de alerta

El exceso de deuda demostró ser uno de los peores lastres para las empresas durante 1999.

Una primera mirada a las cifras de la cartera comercial en el sector financiero colombiano permitiría ratificar que "los bancos solo les prestan a los que demuestran que no necesitan la plata", como asegura un dicho popular. Pero, más allá de esta simple apreciación, lo que caracteriza el otorgamiento del crédito empresarial es la alta concentración o la tendencia de todos los bancos a prestarles a los mismos clientes.





Esto se desprende del análisis de una serie de indicadores que Dinero construyó con base en un nuevo informe que acaba de lanzar la Superintendencia Bancaria sobre el crédito y los sectores económicos. Las conclusiones de ese estudio dan bastantes pistas sobre la forma en que los bancos miden el riesgo de sus clientes y, en consecuencia, deciden otorgar o no nuevos préstamos.



Además, se comprueba la relación directa entre el desempeño de cada sector de la economía con su nivel de cumplimiento en los pagos, según su grado de dependencia de los créditos internos. Es así como la industria y la construcción, que son intensivos en el uso de créditos, tuvieron en 1999 uno de sus peores años según lo muestra el descenso en el PIB sectorial para cada uno de ellos. Prácticamente, el 20% de la cartera que está en manos de la construcción y al menos un 7% de la cartera industrial, que en su conjunto representan más del 40% del total de la cartera comercial, se han perdido. De igual manera, el sector de servicios tiene embolatado el pago del 10% de sus créditos y el agropecuario cerca del 14%. Los menores índices de cartera mala están en el comercio y en telecomunicaciones. Es decir, más de $1,5 billones de los préstamos actuales serían susceptibles de perderse porque tienen más de 120 días de vencimiento, a menos que realizaran procesos efectivos de normalización de pagos que permitieran recuperar esa cartera.



Otro punto interesante es que los mejores resultados o, por lo menos, los descensos menos dramáticos en el PIB se vieron en aquellas empresas que no han sido intensivas en el uso de crédito bancario, bien sea porque su actividad no lo demanda o porque tradicionalmente no han sido vistas como sujetos ideales de crédito por parte de las entidades financieras. En ese sentido, estas compañías habrían salido ganando al desarrollar estrategias de capitalización distintas, como las alianzas estratégicas con empresas de similar o mayor tamaño, la integración de procesos o la apertura a capitales extranjeros.



Los grandes ¿privilegiados?



Si se examina la cartera por tipo de deudor, se encuentra que durante 1999 hubo una marcada tendencia de los bancos a atender las demandas de los grandes acreedores, tanto con créditos nuevos como con procesos de reestructuración de pasivos. De esa manera, se mantuvo la calidad de la cartera de esos primeros 500 deudores mientras que se deterioró marcadamente la de los restantes 4.500 deudores menos grandes.



Lo que quizás sucedió fue que la alta concentración de préstamos en pocas empresas facilitó la atención y la concentración de esfuerzos para normalizar los pagos o evitar que se dañaran. De esa manera, se estaría agudizando la crisis de muchas empresas medianas que, a pesar de tener montos pequeños de crédito, representan un gran esfuerzo administrativo que los bancos deberán desplegar en muy corto plazo para detener el deterioro. Es probable que muchas de esas compañías sean firmes candidatas a la Ley de Intervención Económica, si no han entrado ya en ella.



Así tendrían que resolver con urgencia la situación del 11% de los créditos que presentan más de 4 meses de vencimiento y tratar de detener el deterioro de otro 4,0% que ya supera los 2 meses de mora. En lo sectorial, se requieren fórmulas urgentes para el 10% de los préstamos industriales, el 40% de los concedidos a constructores y el 15% del comercio, que prácticamente podrían considerarse cartera perdida.



Las tendencias en el otorgamiento de créditos y la respuesta que da cada sector son herramientas clave para predecir dónde podrían encontrar tropiezos las entidades financieras en el corto y mediano plazo, pero también para vislumbrar estrategias que permitirán solucionar los eventuales problemas antes de que tomen dimensiones imposibles de manejar. Por lo pronto, el camino de las reestructuraciones parece aportar los mayores argumentos para normalizar la situación de buena parte de las empresas colombianas y, por simple ley de arrastre, la de los bancos.





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Dependencia del crédito para crecer

Los sectores más intensivos en crédito interno siguen siendo la industria y la construcción. Durante 1999, cuando el otorgamiento de créditos se restringió por factores como la crisis del sector financiero y la caída de la demanda, la recesión se sintió muy fuertemente en estos dos sectores. Por otro lado, otros como la minería y las telecomunicaciones son consumidores de crédito externo, por lo que su cartera con la banca local es demasiado pequeña. Una de las conclusiones de este indicador es que en la medida en que no se logre un mayor volumen de recursos para la industria y no se reactive la actividad constructora, no se podrán esperar mejores resultados. A menos que se impulsen nuevos mecanismos de financiación o se continúen gestando alianzas con socios internacionales, como ya se ha dado en ramas como los seguros.



Los constructores fueron los que más se colgaron con los bancos. Con una caída del PIB sectorial de un 20%, el porcentaje de cartera casi irrecuperable se disparó en cerca de 30%. Paradójicamente, a pesar del mal desempeño industrial, la cartera mala de las empresas que pertenecen a este sector no creció durante 1999. Las razones fueron varias. Por un lado, las reestructuraciones de créditos fueron bastante positivas. Pero, además, la caída del consumo interno obligó a las compañías a explorar nuevos mercados para salir de los inventarios acumulados y aprovechar su capacidad instalada.Si se comparan los saldos de cartera mala (D + E) a diciembre del 98 y del 99 se ve muy claro que solo dos sectores mejoraron su posición: el financiero y el de telecomunicaciones, ubicados por debajo de la línea transversal. El primero, como ya se explicó, lo logró como efecto del programa de saneamiento, el segundo porque en realidad depende más del mercado externo de crédito. La industria, la minería y el sector público por lo menos pudieron mantener el mismo nivel de créditos vencidos. Comercio, servicios, transporte y agropecuario, en cambio, sí registraron mayores índices de cartera mala. La construcción fue la de peor desempeño en esta materia.



Las gráficas explican la manera en que la cartera que podría considerarse buena (A + B + C) se vuelve mala (D + E) en la medida en que el tamaño de los deudores empieza a decrecer. En los grandes deudores, el porcentaje de la cartera buena con respecto a la cartera total mejoró entre diciembre del 98 y el 99. En contraste, los créditos deficientes se incrementaron en la medida en que el tamaño del deudor disminuyó. Esto podría indicar que los bancos se dedicaron con mayor ahínco a 'corregir' los créditos más importantes en tamaño y dejaron los pequeños préstamos para después. Esta política deja bastantes candidatos para entrar a la Ley de Intervención Económica (ya 40 empresas han sido admitidas en este proceso) y, en segundo, porque en el mediano plazo podría exigir un esfuerzo importante del sector financiero para participar en un abundante número de reestructuraciones empresariales.





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Una nueva herramienta de análisis

La Superintendencia Bancaria acaba de lanzar un nuevo producto que sirve como herramienta de análisis sobre el comportamiento de la cartera comercial en el sector financiero colombiano. Dinero construyó una serie de indicadores con base en los datos de este informe, que incluye una muestra de los 6.000 mayores deudores del sistema. Estos recogen aproximadamente el 36% del capital de la cartera de todas las entidades financieras y el 64% del total de la cartera comercial.



El informe presenta datos por sectores económicos con tres niveles de detalle:



* Consolidado establecimiento de crédito, discriminado en 61 sectores.



* Consolidado por tipo de establecimiento de crédito, agrupado en 12 sectores.



* Consolidado por entidad, agrupado en 12 sectores.



Además, tiene un capítulo sobre la concentración de las operaciones activas de crédito por número de deudores y presenta la información calificada por tipo de cartera.



Los tipos de cartera



A: Cartera normal con vencimiento de 1 mes.



B: Cartera con vencimiento entre 1 y 2 meses.



C: Deficiente con vencimientos entre 2 y 4 meses.



D: De difícil recaudo y vencimiento entre 4 y 12 meses.



E: Irrecuperable, vencimiento superior a 12 meses.



Sin duda, los deudores más pequeños han sentido más la contracción del crédito comercial. Mientras las primeras 700 empresas lograron incrementar sus créditos totales, las demás sintieron un apretón crediticio bastante fuerte, más si se tiene en cuenta que en su conjunto el valor de la cartera comercial total decreció 7,5% durante 1999. La cartera total de los 100 primeros deudores creció 7,5%, mientras que los préstamos de los últimos 4.000 deudores cayeron 23%. Los criterios de esa selección adversa de clientes con opciones de recursos frescos se podrían basar en la alta percepción de riesgo entre empresas pequeñas. Dinero construyó un indicador de riesgo que mide la concentración de la cartera mala de los bancos en los sectores económicos con mayor endeudamiento. En la medida en que la cartera de un banco está concentrada en sectores muy apalancados, el riesgo de no recuperación de cartera es mayor.



De esta manera, las entidades ubicadas en el cuadrante superior derecho son los que tienen el mayor riesgo porque su cartera mala está concentrada en los sectores con la deuda más alta. Además, la proporción de los créditos vencidos sobre el total de cartera es mayor. Las entidades con menor riesgo se ubicaron en el cuadrante inferior izquierdo.
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